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jueves, 14 de junio de 2012

El bosque en miniatura

Temo que a partir de ahora deberé ser más breve, el tiempo libre se ha esfumado en esta nueva etapa de la vida en Santiago, por lo cual tendré que reducir tremendamente las horas que dedico a fotografía, música o deporte. Así pues creo que por aquí me limitaré a seguir colgando fotos pero con comentarios más someros. 

La instantánea de hoy fue tomada durante una reunión de Nikonistas (usuarios de Nikon, vamos) analógicos gallegos que se realizó hace unas semanas. Al ir cargados con bastantes objetivos y por encima, prestárnoslos entre nosotros para probar nuevas ópticas, el material propio tuvo un uso bastante limitado, sin embargo tuve tiempo de sacar el modesto pero capaz Nikkor 28-105mm f/3.5-4.5 ED IF AF para hacer alguna fotillo, de entra las que destaco este pequeño bosquecillo de flores de primavera. Se da la circunstancia de que recientemente ha llegado una Nikon F100 a casa, el equivalente en analógico a mi Nikon D300 digital, y el Nikkor 28-105mm en su momento fue el objetivo de kit (menudo objetivo de kit) para la F100, así que ahora tengo el equipo completo.

miércoles, 25 de abril de 2012

Todo al centro

Cambio radical de temática y estética, paso de la fotografía callejera al macro, del blanco y negro a un rabioso color. Lo único que no cambia es la cámara, la pequeña pero capaz Fuji X10. Todo un placer disponer de esta compacta con un modo supermacro capaz de hacer fotografías a tan sólo un centímetro de distancia del objeto a retratar, algo que me está reportando bastante juego y satisfacciones. No hay mucho que comentar, en las instantánea de hoy quería centrarme en los estambres centrales de esta flor, algo que la Fuji hizo sin dificultad. Que se note que estamos en primavera, aunque aquí en Santiago estemos bajo la influencia de la ciclogénesis explosiva de la tormenta Petra.

sábado, 3 de marzo de 2012

Y de repente, todo da un vuelco...

Así, tal cual, llevo un mes y medio que no quepo en mí de gozo, desde que la Fuji X10 llegó a casa soy como un crío con zapatos nuevos, sólo que ni soy un crío, ni la Fuji son unos zapatos. Pero para el caso es lo mismo, adoro mi nueva cámara, una pequeña compacta con un sensor y unas capacidades que sin duda ponen en entredicho a cualquier cámara reflex digital de gama básica o media equipada con el típico (que no por ello malo) objetivo de kit. Nunca había tenido una compacta digital que fuera tan capaz, bien es cierto que cuesta más que una reflex digital de las anteriormente mencionadas, pero esto es lo de menos, lo realmente importante es que ahora siempre llevo conmigo una compacta digital con la que puedo hacer gran parte de lo que hacía antes con la reflex digital. Pronto empezaré a poner aquí algunas de las fotos que he ido haciendo con mi nuevo juguete, pero el comentario de hoy va por otro lado...

Hace unos días salí de paseo con la Fuji X10, pero junto con ella llevaba una veterana Nikon FE2, una reflex analógica que ahora puede conseguirse por apenas 70 euros, y el ya mencionado por aquí Nikkor 28-105mm f/3.5-4.5 D IF AF, un objetivo no muy luminoso pero tremendamente eficiente. La cuestión es que mientras paseaba con ambas cámaras pensaba en lo cómodo que me resultaba subir el ISO de la Fuji digital mientras que con la FE2 me veía limitado por el carrete Lomography CN400 que llevaba cargado, lo que hacía que muchas veces la velocidad de obturación cayera hasta límites en los que la trepidación estaba casi asegurada si no montaba la cámara sobre el trípode que no llevaba ese día.

La cuestión es que entre esos pensamientos el día pasó y agoté el carrete que llevaba en la Nikon FE2, los resultados de la Fuji (maravillosos, ya lo comprobaréis) los pude ver esa misma tarde, los de la FE2 un día después, cuando recogí el carrete de la tienda a la que voy habitualmente. Nada más llegar a casa procedí a escanear los negativos y conforme veía los resultados me iba olvidando de las limitaciones impuestas por la fotografía analógica. La foto de hoy es una más de las que hice esa tarde, elegida prácticamente al azar, pero me parece un buen ejemplo de por qué seguir disparando película. Los colores y el grano en la fotografía me maravillan. Lo digital siempre será más perfecto, más "aséptico" si queréis, pero...perderse la oportunidad de experimentar la belleza que el negativo color (ya no digamos la diapositiva, o el b/n en fotografía social) nos proporciona es un lujo que todos aquellos aficionados a la fotografía que nunca han disparado en analógico no deberían perderse...