Mostrando entradas con la etiqueta Andainas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Andainas. Mostrar todas las entradas

lunes, 9 de mayo de 2011

VII Marcha dos 50Km de Santiago

Vamos cumpliendo con los planes, por los pelos, pero ahí estamos. Segunda de las cuatro andainas de 50km. que quiero realizar esta temporada. Después de la fantástica Andaina Bisbarra do Sar, en esta ocasión le tocaba el turno a los 50Km. de Santiago de Compostela. Una prueba a la que, dado que vivo en la ciudad, se me hacía difícil no acudir. Aún así estuve a punto de faltar a la cita, un inoportuno mal de estómago, unido a las previsiones de lluvia para la jornada, casi logran que después de madrugar el día de la andaina, marchara de nuevo para cama. Afortunadamente logré convencerme de que dado el maltrecho estado físico que presentaba y las pocas ganas de andar 50km. bajo la amenazadoras nubes, me limitaría a recorrer 20 ó 30km. para retirarme a mitad de andaina. Como digo, una estratagema para empezar a andar, sabiendo que una vez estuviera en camino, difícilmente iba a retirarme de la prueba.

A diferencia de la Andaina Bisbarra do Sar, donde el primer bucle siempre es menor, en los 50km. de Santiago nos encontramos con un primer bucle más largo (29km.), que discurre por la parte Norte de la ciudad, muchas veces compartiendo camino con el río Tambre, para terminar la prueba con un segundo bucle de 21km. que transcurre por el Sur y Este del término municipal de Santiago.

A las nueve en punto comenzamos a andar saliendo de la Plaza del Obradoiro en dirección hacia el Monte Pedroso, el punto más alto que se alcanza en la andaina y al que se llega en apenas cuatro km. No tuvimos que esperar mucho para que la lluvia hiciera acto de presencia, en la subida al Pedroso ya comenzó a caer agua con insistencia, tónica dominante en buena parte del primer bucle. Endureciéndose la prueba de inmediato porque entre lo mojado del terreno y la lluvia que caía prácticamente horizontal por culpa del viento, en el km. 10 ya andábamos todos con los pies empapados, y así seguiríamos hasta el final de la prueba. El primer bucle o anillo transcurrió todo el tiempo por senderos verdaderamente bonitos, muchas veces andando junto al río Tambre por caminos que en ocasiones te inducían a pensar que estabas dentro de una fraga. Antes tener tiempo a darnos cuenta ya estábamos rematando los primero 29km. de la prueba, la lluvia prácticamente obligaba a casi no parar en los avituallamientos, limitándome a recoger bebida y alimento sólido, para seguir camino sin descansar, intentando evitar así cualquier catarro.

El segundo anillo a priori era el de paisajes más feos, pero lo cierto es que en absoluto resulta desagradable, compartiendo en parte el recorrido del camino a Fisterra, para luego desviarnos hacia el Sur buscando la autopista de Orense y las obras del Ave, la parte más desagradable del recorrido. Finalmente se da la vuelta para cruzar la AP-9 y, dejando a nuestra izquierda la Cidade da Cultura, dirigirnos a Viso y entrar en Santiago de nuevo.

Me hubiera gustado detallar el recorrido, pero entre que no guardé el folleto informativo con el recorrido de la andaina (estaba tan mojado que se descompuso) y que me pasé las nueve horas charlando, lo cierto es que no recuerdo bien el nombre de los lugares por donde pasamos. Así que en esta ocasión esto es lo que hay. Una andaina recomendable y bien organizada, el año que viene habrá que repetir. Pero hasta entonces todavía quedan muchos km. por andar y correr, el próximo 4 de Junio toca estar en Salceda de Caselas para recorrer su andaina de 50km y después, si la rodilla derecha ya está definitivamente recuperada, intentaré volver a las carreras para retomar las medias maratones, pensando en debutar en los 42km. el año próximo.

viernes, 15 de abril de 2011

IV Andaina Bisbarra do Sar

Bueno, pues ya está, ya ha pasado la IV Andaina Bisbarra do Sar, la primera prueba a la que me apuntaba desde la rotura de menisco. Esto no supone mi vuelta a las carreras populares, cada cosa a su tiempo, está claro que después de andar 50Km. entre los senderos, cortafuegos y pistas de Padrón, Dodro y Róis, pues el ánimo de uno está un poco mejor, pero prefiero ir poco a poco, una cosa es andar y otra muy distinta correr a tope sobre el duro asfalto.

Como imaginaréis, culminé mi paso por esta andaina con éxito, la rodilla aguantó perfectamente y cayeron los 50Km. Aunque lo mejor de todo es cómo cayeron, sin apenas molestias en los días siguientes a la andaina, con lo que ya estoy con los 50Km. de Santiago en mente, a celebrarse en poco más de tres semanas, allí estaré. Del recorrido en sí poco puedo decir, era el mismo que el del pasado año, así que ya está descrito en el comentario que realicé entonces. De todos modos, para no hacer monótono el recorrido (difícil siendo tal cantidad de kms.) el Colectivo Remonte, organizador de esta estupenda andaina, decidió realizarlo en sentido inverso al del año pasado. Esto supuso que para llegar al Monte Meda subimos un cortafuegos (45% de desnivel) inédito hasta ahora, y para bajarlo utilizamos el cortafuegos del pasado año. Así mismo, en el segundo bucle comenzamos subiendo las peligrosas escaleras que el pasado año casi nos cuestan el físico a más de uno por culpa de los resbalones. Y en el Km. 47, a sólo tres de meta, nos encontramos con un largo y bonito cortafuegos que acabó con las pocas fuerzas que quedaban a esas alturas de la andaina.

Si en la anterior ocasión formé "equipo" con un amigo canario, para la andaina de este año mi hermano (segunda foto, ya llegado a meta) se vino desde Alicante para acompañarme en este largo paseo. Quedando tan satisfecho de recorrido y organización como yo. Está claro que el próximo año habrá que estar en la V Andaina Bisbarra do Sar.

viernes, 1 de abril de 2011

Objetivos Abril

Aaaaaaaaaayyyy Manuel, quién te ha visto y quién te ve. Acabo de echarle un vistazo a los objetivos que me marqué para Abril del pasado 2010 (cumplí con todos)y me he hundido en la más mísera de las miserias. Estoy harto de que una ridícula rotura de menisco me tenga tanto tiempo alejado de la diversión de las carreras populares, ahora que empezaba a encontrarme bien (una ilusión, no más) estoy peor que nunca porque mi rodilla izquierda ha empezado a protestar por el trabajo extra a la que ha estado sometida en las bajadas, todo por cuidar de la rodilla operada.

Total, que a falta de una semana para el único objetivo que me he planteado para este mes, todavía no sé si podré cumplir con el pequeño reto de recorrer los 50km. de la Andaina Bisbarra do Sar. El pasado año participé con un amigo canario, este año lo hago con mi hermano, que se desplaza desde Alicante para estar presente en esta entretenida prueba que recorre los montes y tierras de los concellos de Padrón, Dodro y Rois. Ya veremos lo que pasa, porque esto parece un hospital, yo con molestias en ambas rodillas y sin poder andar más de 20km. en ninguna de mis salidas, mientras que mi hermano todavía está con medicación por un catarro que se ha complicado y lo ha tenido con fiebre bastantes días. En fin, esto es Galicia, nos lanzaremos a recorrer el primer bucle de 21 km. y después intentaremos hacer el segundo de 29km., si por algún casual hay que retirarse (ya advierto que si llega ese momento será porque me veo incapaz de dar un paso más, no me dejo vencer con facilidad) pues lo haremos con dignidad y nos pondremos hasta arriba de pulpo y churrasco.

Ya contaré por aquí qué tal se nos da la andaina, por ahora no me marco más objetivos para el mes, si luego veo que me encuentro en condiciones me lanzaré a hacer la Carrera de Semana Santa de Padrón (en esta localidad la verdad es que me apunto a cualquier cosa que hagan, todo lo organizan de maravilla) ya que no son más 14 km. de carrera...

N.P. Mighty Mighty "BBC Sessions" Cd Vinyl Japan 2001 (****)

martes, 29 de junio de 2010

III Camiñata por Parellas do Concello do Rois


Ubicación: Concello de Rois
Sábado 26 de Junio de 2010
Distancia: 15 km.
Objetivo: Pasarlo bien en buena compañía

De nuevo camino de Padrón, bueno, no exáctamente, en esta ocasión nuestra cita era con la cercana localidad de Rois, ya conocida por haber paseado por su monte con ocasión de la III Andaina do Bisbarra Do Sar (celebrada en los concellos de Padrón, Dodro y Rois). Llegábamos a estas tierras que de modo tan afable nos acojen para una nueva cita que nos llevaría a recorrer sus senderos, aunque en esta ocasión de un modo bien distinto a lo habitual, tanto por distancia, que apenas alcanzaría los 15 km., como por la filosofía de la prueba, que no era otra que la de reunir a cuantas más parejas fuera posible, para pasar una tarde paseando, descubriendo la localidad y charlando en buena compañía.

Nada más llegar al Polideportivo Municipal de Rois comprobamos que el objetivo de reunir a un buen número de participantes estaba más que cumplido, encontrándonos allí con cerca de 150 parejas de la más diversa naturaleza, tanto por edad, como por sexo e incluso raza, que de todo hubo. Todas con el ánimo de echarse unas risas mientras se disfrutaba de una agradable tarde de Junio transitando entre la naturaleza local. Con total puntualidad Arturo Reboyras, cabeza visible en esta ocasión del Colectivo Remonte, organizador de la prueba, procedía a dar las instrucciones previas a la andaina, haciendo hincapié en la relativa accesibilidad de la andaina a todo tipo de camiñante, señalización, avituallamientos y demás oportunas indicaciones.

Una vez cumplido con el trámite iniciamos la andaina neutralizada durante sus primeros metros. Los primeros cuatro km. se suponían completamente llanos, comenzando a andar por asfalto para más tarde internarnos en una sucesión de amplias pistas de tierra donde comenzamos a escuchar las primeras "protestas" ante algún que otro mínimo repecho que algunos (mi pareja entre otras) no identifican con esa calificación de "terreno llano" dado por la organización. Entre risas por las quejas por fin llegamos al bosque, inciándose el tránsito por un pequeño y algo abrupto sendero repleto de ramaje entre los eucaliptos. Aquí más de uno echó en falta calzar zapatillas de senderismo, puesto que resultaba fácil resbalar al pisar las hojas de ecalipto y las pequeñas ramas tiradas en el suelo. Después de un km. volvemos a una amplia pista que en suave ascenso nos conduce hacia el primer avituallamiento, encontrándonos en este momento con el fotógrafo de la andaina tirado en el suelo (muy sufrido él) para sacar las mejores tomas de los camiñantes.

Cumplido el primer tercio de la andaina nos encontramos con un agrupamiento en torno a las bebidas y la fruta en una pequeña aldea, algunos nos limitamos a acercaros al agua, mientras que otros ya tenían necesidad de ingerir algún sólido. Tras la breve parada reiniciamos la marcha para encontrar la parte más espectacular (que no bonita, pues esto sería discutible ante la belleza de todo el recorrido) de nuestro camino, ésta se produce al girar bruscamente y empezar un pequeño ascenso en el que la vegetación no dejaba pasar ni el más pequeño rayo de sol. Al salir de este corredor propio de un relato de Guy de Maupassant observamos un terraplen completamente cubierto por la vegetación, identificándolo de inmediato con el castro que se nos había mencionado antes de empezar la prueba. Después vuelta al bosque y de nuevo nos asalta la sorpresa al descubrir en su interior un campo de fútbol con sus porterías y todo, sencillamente alucinante. Terminamos nuestro recorrido boscoso y salimos al exterior saludando a un grupo de vacas (esa obsesión mía que no puedo dejar de fotografiar) y a unas tranquilas ovejas que descansaban en un pequeño campo.

El nuevo punto de interés de la tarde se encuentra en una pequeña aldea dominada por un gran palomar que todavía cumple su fin de dar alojo a estos animales. Allí mismo nos detenemos en una fuente de la que brota una gélida agua que servirá para refrescarnos hasta nuestra llegada al segundo avituallamiento de la andaina, en el que de nuevo tomamos una botella de agua con la que terminar el recorrido. Éste después de la última aldea visitada empieza a serpentear entre los árboles para más tarde conducirnos a una serie de campos de pasto que nos llevarán al último ascenso de la jornada, pasando antes por un pequeño riachuelo que nos acompañará durante un par de km. Nuestro camino ya está casi rematado, aprovechando los últimos y asfaltados metros para hacer algunas fotos de iglesias y sitios curiosos que salen a nuestro encuentro antes de concluir los 15 km. de recorrido llegando de nuevo al Polideportivo Municipal de Rois, donde entregaremos los dorsales, recibiendo a cambio unos merecidos diplomas que acreditan la conclusión con éxito de la andaina.

Mientras esperábamos la llegada de los demás participantes empezamos a escuchar las jocosas quejas de algún que otro camiñante que "protesta" por la supuesta dureza de un recorrido que sin ser en absoluto duro entendemos que sí puede poner a prueba a aquellos que se han presentado en Rois en muy baja forma. Protestas que sin duda habrán sido olvidadas al día siguente recordando los buenos momentos pasados durante la tarde. En este momento poco más queda que añadir, el Colectivo Remonte nos tenía preparado un pequeño picoteo (que de eso se trataba, aunque alguno pretendiera cenar allí) que ponía broche final a la III Andaina por Parellas Do Concello do Rois.

Por último y aún a sabiendas de repetirme, dar de nuevo las gracias a esta organización compuesta por gente de la zona que tan bien sabe hacer las cosas. Esta andaina por parellas y la andaina de 50 km. de hace unos meses poco tienen que ver, pero si hay un común denominador a ambas ése es el excelente trato recibido por todos los participantes, así como el perfecto discurrir de unas pruebas que requieren de mucho esfuerzo para que todo salga de la manera tan brillante como el Colectivo Remonte logra.

martes, 27 de abril de 2010

III Andaina Bisbarra do Sar

Ubicación: Concellos de Padrón, Dodro y Rois
Sábado 24 de Abril de 2010
Distancia: 50 km. (20+30 km.)
Objetivo: Disfrutar del paisaje logrando llegar a meta

La tercera cita lúdico-deportiva del mes se presentaba complicada antes de su inicio, cinco días antes de su celebración recibía mis nueva Mizuno Wave Ascend 4, compradas para acudir a carreras de montaña y andainas. Ese mismo día las calcé para intentar hacerme con ellas, decantándome por un paseo de 20 km. por el camino hacia Fisterra para ir ablandándolas, desgraciadamente no conocía el recorrido y acabé caminando cerca de 15 km. por asfalto, lo que me dejó con problemas en las piernas durante toda la semana por culpa de la dureza del asfalto. Así es como llegué al día de celebración de la III Andaina Bisbarra do Sar, la que iba a ser mi primera andaina en Galicia, en realidad la primera andaina de mi vida, porque aunque soy muy aficionado al senderismo nunca había participado en este tipo de pruebas de caracter no competitivo para el 95% de sus participantes.

Aguardaba esta andaina con ilusión por varios motivos, el primero ya mencionado era el de mi debut, otras razones eran volver a patear el monte, algo que no había hecho desde mi llegada a Galicia, descubrir una zona que desde la carretera me parecía preciosa, estar rodeado de gente que comparte una misma afición....y todo ello con una organización que a buen seguro estaría a la altura, puesto que cada vez que he estado en Padrón las cosas han salido de sobresaliente. De este modo a las ocho de la mañana ya nos dirigíamos hacia este bonito pueblo cercano a Santiago de Compostela, la andaina iba a realizarla en compañía de un amigo canario, por lo que formábamos una de las parejas más exóticas de la prueba, un canario y un alicantino perdidos por los montes gallegos, en fin...llegamos con tiempo suficiente para acudir al control de firmas del primer anillo, 20 km. que a priori se antojaban los más complicados. Una vez pasado el trámite miramos al cielo para adivinar el tiempo que nos aguardaba, optando yo por unas mallas de running y las Wave Ascend 4 para ese día, en lugar del típico calzado y pantalón de senderismo. Calentamos un poco las piernas y nos dirigimos a la salida, donde cerca de cuatrocientos participantes aguardaban el momento de comenzar a caminar, pero antes tocaba escuchar las recomendaciones de seguridad (antes de empezar se nos había hecho entrega de un pequeño botiquín a cada participante, todo un detalle) de la organización y los saludos de los alcaldes de Padrón, Dodro y Rois. Después aviso de que queda un minuto para el inicio de la andaina y con puntualidad comenzamos a andar por un tramo neutralizado y sin señalizar que discurría por el bonito casco viejo de Padrón.

Nada más pasar por la linea de salida se avivó el paso mientras el sol comenzaba a cotrarrestar el fresco de la mañana, mi compañero Cristian y yo nos vemos sorprendidos ante el rápido avance de los andarines, pasando a situarnos pronto casi a la cola del pelotón. Toda precaución es poca, los dos andamos algo tocados, yo de los tobillos y Cristian había sufrido una triada, por lo que el asfalto inicial no es el terreno que más nos favorece. Así pues decidimos tomárnoslo con mucha tranquilidad y cuando nos acercamos al incio de la ascensión que marca el final del asfalto nos encontramos situados en las últimas posiciones de la andaina, tan sólo escoltados por los andarines escoba. A continuación pasamos por el Museo Rosalía de Castro, cuya visita queda pendiente para otro día, e iniciamos la ascensión hacia el Monte Meda, en cuya cúspide divisamos unas torres de comunicación, lugar de ubicación del segundo avituallamiento. La ascensión resulta suave pero constante, lo que favorece que encontrándonos en un terreno menos agresivo para nuestras piernas aceleremos el paso y empecemos a dejar gente atrás. Subiendo me encuentro más cómodo que en ningún otro terreno e incluso empiezo a trotar durante unos cientos de metros para alcanzar a mi compañero, que se había adelantado mientras yo realizaba una parada "técnica". Pronto llegamos al primer avituallamiento, donde tan sólo nos proveemos de un botellín de agua con la que saciar la sed que empezamos a sufrir a causa de la subida y el calor. La subida al Monte Meda transcurre tranquilamente en una sucesión de cuestas de distinta inclinación que nunca nos parecen duras, hasta que llegamos a un estupendo cortafuegos que nos conducirá hasta el km.12, el punto más alto de este primer anillo. Con el cortafuegos comienza la diversión, subiéndolo dando saltos como si fuéramos críos. Así llegamos arriba, parándonos cinco minutos para comer algo de fruta, reponer líquidos y hacer alguna que otra fotografía mientras disfrutamos del paisaje, los concellos cercanos y el Atlántico a lo lejos. No hubiera estado de más sentarnos un rato a disfrutar de todo aquello, pero quedan 38 km. por delante y hay que seguir, el comienzo del descenso se vuelve a realizar por asfalto, lo que hace que busquemos las cunetas para encontrar algo de hierba o gravilla que mitigue el impacto del suelo en nuestras piernas. Pasamos de nuevo a la tierra sucediéndose una serie de bajadas de cierta importancia que opto por afrontar corriendo, puesto que me encuentro mucho más cómodo que dejándome llevar andando, así volvemos a reconocer lugares cercanos al centro urbano de Padrón, cruzando por debajo de la AP-9 y la carretera nacional a la altura de Iria Flavia, lugar de ubicación de la Fundación Camilo José Cela. Aquí volvemos a darnos cuenta de la estupenda organización que guiará el transcurso de la prueba, estando presente protección civil para cortar el tráfico de la carretera a nuestro paso. El final del primer anillo transcurre junto al río Sar, volviendo al paseo presidido por las figuras de los dos hijos más ilustres de Padrón; Camilo José Cela y Rosalía de Castro, y llegando a meta cuando mi Forerruner 305 marcaba cerca de 20,70 km.


Para no caer en el olvido, nada más concluir el primer anillo procedimos a firmar el comienzo del segundo anillo de 30 km., dirigiéndonos después a comer algo antes de seguir andando. Lo de comer algo es un decir, porque aunque mi compañero de andaina apenas probó bocado reanudando la marcha de inmediato yo me lo tomé con más calma, engullendo tres deliciosos trozos de empanada, varios pequeños bocadillos, fruta, isotónica....en fin, todo un festín servido con diligencia por la organización de la andaina. Más tarde comencé el segundo anillo, compartiendo parte de la marcha con otro andarín que confundí (no fui el único) con el speaker de la carrera campo a través de Corgo-Corrubedo. Como iba retrasado respecto a mi compañero intenté empezar a trotar, pero mi estómago repleto desacosejó el atrevimiento, así que me limité a disfrutar de la andaina, pasando por delante de una aldea preciosa y algún que otro imponente pazo. Mientras, mi estómago ya había recobrado la normalidad, así que empecé a correr alcanzando pronto a Cristian. En este punto he de decir que, sin querer desmerecer la belleza del primer anillo, me quedo con la frescura de los bosques por la que discurrían los últimos 30 km. de la andaina, no tanto por los eucaliptos (que también) si no por muchos ejemplares autóctonos de carballos que empiezan a prepararse para la llegada de la primavera. Sin embargo lo mejor estaba por llegar, ya que después de parar por el avituallamiento del km. 28, donde volví a quedarme retrasado mientras comía sin parar, comenzaba una estupenda cuesta con el desnivel más alto encontrado hasta el momento. Discurriendo después el recorrido por pistas que invitaban a correr sin descanso, aunque el gemelo de mi pierna derecha empezaba ya a protestar, al igual que la rodilla de Cristian, que se resentía por el paso de los km. Aún así yo seguía encontrándome fresco, por lo que sobre el km. 32 decidí proseguir la marcha en solitario, dejando a Cristian caminando a su ritmo. Por una parte decisión acertada, porque desde este momento me divertí corriendo cada vez que el terreno invitaba a ello, pero por otra parte los km. empezaron a caer con mayor lentitud, haciéndose eterno el km.35, donde llegué a mirar mi Forerruner hasta en cinco ocasiones porque no creía que un km. pudiera hacerse tan largo. El recorrido en este punto era precioso, discurriendo junto a un río por un estrecho sendero mientras que la lluvia empezaba a caer en forma de lastimero orballo que obligaba a andar poniéndose y quitando el chubasquero constantemente, claro que algunos a tener del resplandeciente sol que brillaba al final del primer anillo habían optado por dejar su chubasquero en el coche, decisión que más tarde lamentarían.


En el km. 40 nos encontramos con el último avituallamiento, de nuevo algo de isotónica, fruta y agua. Una pausa que aproveché para intentar estirar mi gemelo derecho, comprobando que el problema se había extendido a la rodilla, empezando a estar tocado para andar. Viendo que mi compañero no llegaba decido seguir sólo hasta el final de la andaina. No sé si la organización lo decidió así, pero lo cierto es que al igual que en la anterior pausa, al avituallamiento se sucedía una fuerte subida, algo que nuestro estómago no acababa de agradecer, pero bueno, estaba claro que con tantos km. no todo iban a ser comodidades. La lluvia caía con decisión en este momento, haciéndose imprescindible protección para no acabar empapado hasta los huesos. Empiezo a compartir pequeños ratos con algunos andarines, una pareja mayor que le había cogido gusto a esto de salir al campo, apuntándose a las andainas, ella camina delante, él por detrás con la música de su móvil sonando constantemente. Otro chico que se había retirado el pasado año y que en esta ocasión se encontraba dispuesto a acabar a cualquier precio, parejas rotas por la distancia recorrida en el día.....llego en solitario al km. 47 y en una bajada algo técnica me doy cuenta de que ya soy incapaz de correr, la pierna derecha me lo impide, así que me resigno a andar en todo momento, cosa que hace que en las bajadas sufra más. De pronto paso por delante de un cementerio, supongo que el de Padrón, entendiendo que la andaina llegaba a su fin, pero todavía quedaba una última sorpresa en forma de traicioneras escaleras que si ya de por sí eran difíciles de bajar en mi estado, se transforman en una verdadera trampa por culpa de la lluvia. Resbalo una vez, una segunda en la que a punto estoy de caer, me asusto por la peligrosidad del tramo y decido tomarlo con calma, bajando los escalones de lado. A mitad del recorrido veo el aviso de escaleras muy peligrosas, pero para mí ya era demasiado tarde, menos mal que pude salvar las caídas. En caso de no haber estado mojados los escalones no hubiera habido problema, pero aquello era una verdadera trampa mortal, aviso por teléfono al compañero que viene por detrás y entro en Padrón, cruzo la última pasarela y cuando veo la meta empiezo a escuchar aplausos.....¡coño, me están aplaudiendo a mí! así que mientras me acerco a la mesa a certificar mi llegada empiezo a hacer el payaso echando a trotar en los últimos metros. He llegado, 50 km. (50,89 km. según el GPS) sufridos y disfrutados por igual, me dan mi diploma, la felicitación y unos regalos. Le doy la enhorabuena a la organización, no quepo en mí de contento, me he divertido durante nueve horas y media, a cada paso, a cada metro....


Terminada la andaina me dediqué a estirar mis doloridas piernas, pasando más tarde por la ducha, momento en el que recibo la llamada de Cristian, a un km. de cruzar la meta. Llega mal, su rodilla protesta por el esfuerzo al que ha sido sometida, pero también obtiene la recomensa de los aplausos que se dedican a los que rematan la prueba. Una vez aseados nos dirigimos de nuevo a meta, donde están instaladas unas carpas para terminar la jornada picoteando algo. Me bebo dos vasos de vino antes de ingerir sólido alguno, después atacamos de nuevo la empanada y algún bocadillo, a la espera de los escoba que están a punto de llegar y mientras la segunda remesa de callos termina de cocinarse. El buen humor impera en todo el mundo y comienza el sorteo de numerosos regalos. A mí nunca me toca nada, esta vez no hay excepción, aguanto un buen rato a ver si sale mi dorsal pero el 100 se empeña en no salir, así que mientras escuchamos cómo continúa el sorteo nos alejamos hacia nuestros coches para partir hacia casa, en mente ya está la andaina del próximo año.

Aunque ya lo he comentado a lo largo del post, destacar la afabilidad y la buena labor organizativa de la gente que montó la andaina. En cada lugar donde podía surgir la duda había una señal para seguir por buen camino, comimos y bebimos de sobra para cumplir con los km. de un recorrido que por momentos resultó precioso. Como he dicho, es mi primera andaina, pero dudo mucho que todas alcancen el nivel de la III Andaina Bisbarra do Sar.