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domingo, 13 de enero de 2013

Do you wanna smoke?


Javier es un tipo afable. Siempre rondando en soledad por el centro histórico de la ciudad, siempre con su guitarra, cantando a los turistas a pesar de no tener voz, recogiendo moneda tras moneda. A veces se pasa con ese vino blanco que bebe a morro del cartón, entonces se sienta y comienza a hablar, a balbucear cuando no es capaz de articular palabra. Pero hay días en los que busca compañía, días en los que no pide y se sienta con algunos como él, dedicándose a cantar por placer. Rara vez presta su guitarra, pero cuando lo hace recrimina sin descanso a quién empuña a su fiel compañera, porque no le gusta que la maltraten, ni que fumen sobre sus cuerdas...en esos días cuenta anécdotas, batallas, la última vez en la que le pegaron...aunque como él dice, no sabe ni le importa, porque iba demasiado borracho para enterarse de la llegada del puñetazo.

Javier no engaña, rara vez me pide una moneda, pero cuando lo hace siempre dice que es para vino. Y yo siempre respondo con la misma broma, diciéndole que si es para vino sí, pero que no se lo gaste en comida.

lunes, 3 de diciembre de 2012

Miradas que matan

La brevedad siempre es una virtud, algo que todavía no he aprendido cuando me pongo frente al teclado. Afortunadamente hoy no tengo ni un minuto libre así que apenas cuatro palabras y una foto:


Ya había olvidado que tenía esta foto hecha, pero al revelar el carrete y echarle un primer vistazo a la luz del cuarto de baño recordé perfectamente la mirada que clavó en mí este tipo (no era un músico callejero al uso, más bien alguien que pedía en la calle pero que ese día cogió su guitarra). Después de hacer la foto dí las gracias, como siempre se debe hacer en fotografía callejera, y la mirada no se modificó ni un ápice, por lo que opté por largarme del allí con cierta premura. No sé por qué al ver esta fotografía he recordado esta otra foto del gran Woody Guthrie empuñando su máquina de “matar fascistas” (que por cierto, no son de derechas ni izquierdas, símplemente son fascistas). Este hombre no parecía querer matar a ningún fascista en ese momento, pero desde luego alguna gana de emprenderla conmigo sí tenía.

Es lo que tiene la fotografía callejera, el 99% de las veces no hay problemas, pero a veces…

domingo, 2 de diciembre de 2012

Todo está en los libros

Supongo que los más jóvenes al leer el título de la entrada de hoy no verán más que una frase que en principio le va como anillo al dedo a la instantánea que presento, sin embargo aquellos que ya cuenten con unos cuantos años a sus espaldas recordarán un programa de televisión y especialmente una canción de Vainica Doble, ambos magníficos...

Más de dos meses después de la última entrada pongo una foto que pertenece al mismo carrete donde estaba la foto que ilustraba aquella entrada. No es casualidad, últimamente me siento más a gusto con la fotografía que realizo y cada vez son más las fotos que me satisfacen. Por supuesto la proporción de fotos dignas/descartes sigue siendo abrumadoramente favorable a estas últimas, pero el mero hecho de encontrar tres o cuatro fotos dignas en un carrete de 36 exposiciones supone todo un éxito.

En los próximos días iré subiendo, o al menos lo intentaré, una serie de instantáneas que me han satisfecho especialmente en el último par de meses. Todas o casi todas ellas urbanas o callejeras, que realmente es aquello que entiendo mejor se me da o que al menos me sale más natural. Pero bueno...vivo en Santiago de Compostela, sería absurdo desaprovechar el auténtico filón que para este tipo de fotografía es la ciudad...


viernes, 28 de septiembre de 2012

El cazador

Prácticamente ya ni recordaba el tiempo que llevaba sin escribir por aquí, tampoco es algo que tenga especial importancia, cuando tienes desatendidas aficiones por la falta de tiempo, el no actualizar un blog (o varios, como es mi caso) es el menor de tus problemas... Hoy andaba pensando en la caza, una práctica que nunca me ha llamado la atención. No me gustan las armas y matar animales no me parece el mejor entretenimiento posible (aunque me gusta, o al menos me gustaba, pescar, lo cual es una contradicción), sin embargo he llegado a la conclusión de que podría aficionarme a cazar (si ello no implicara matar bichos, claro) porque lo que se hace cuando se sale a cazar en poco difiere de lo que hago yo cuando salgo a fotografiar...

Cuando tomo la cámara no hay nada que me haga disfrutar más que la fotografía callejera, o urbana, como queramos llamarla. En realidad he llegado al convencimiento de que me gusta tanto (cuando no más) el propio acto de fotografiar como ver el resultado de mis salidas con la cámara. Todas las semanas veo pasar lentamente los días, descontando las jornadas que faltan hasta la llegada del sábado, el día que madrugo para tomar la cámara y lanzarme a recorrer las calles de Santiago. Probablemente son las cuatro o cinco mejores horas de la semana, o al menos las más relajantes, el tiempo en el que me dedico a cazar personas. De acuerdo, no les quito la vida, pero me apropio de algo de ellos, y lo hago acechándoles, aguardando el momento idoneo para lanzarme a por ellos con el 35 o el 50mm montado en la cámara. Otras veces me quedo en una esquina, pacientemente, aguardando a que las presas vengan a mí...y siempre vienen, tarde o temprano, puede que se demoren, pero antes de que el desánimo me invada, la proxima víctima se pone a tiro.

 Así pues...soy un cazador de personas. Y para muestra la foto de hoy, tomada en el Parque de la Alameda en uno de los últimos días del pasado verano. En esta ocasión no hubo que esforzarse, levanté la vista y observé a este grupo, la foto estaba cantada, la presa era fácil...o no, porque al encuadrar con el 50mm me había comido la escena, de modo que tocó andar hacia atrás a toda velocidad (lo que motivó la sonrisa de todos) mientras compensaba exposición, clavando rodilla en tierra en el momento oportuno y...zas, captura realizada...el aroma de la adolescencia en una instantánea, la felicidad y despreocupación de una etapa de la vida que pasa sin darte cuenta y, lo que es peor, sin valorarla en su justa medida. Jóvenes, guapos, estilosos...¿qué más se les puede pedir a los protagonistas de esta foto?.

Hoy es viernes, mañana toca volver a salir, ya huelo la sangre.

lunes, 23 de julio de 2012

Cuando el mañana no existe...

El tiempo cada vez es más escaso, de modo que las entradas al blog se van espaciando en el tiempo y la extensión de las mismas se ha reducido considerablemente, sin embargo voy a intentar hacer un esfuerzo para darle continuidad a esto...

Hoy cuelgo dos fotos que tenía olvidadas, no son gran cosa, pero a mí me gustan porque representan perfectamente lo que puedes encontrar en Santiago durante el invierno, universitarios que aprovechan cualquier rato para largarse a una terraza o al parque a disfrutar del día, como si no hubiera mañana (porque cuando tienes ésa edad realmente no lo hay, snif) y grupos de ancianos que dedican sus tardes a perseguirse dándole vueltas al parque de La Alameda, también como si no existiese el mañana (porque para ellos la posibilidad de que realmente no exista es cierta). En fin, como digo, no es que sean grandes fotos...aunque realmente la segunda me convence mucho, con los ancianos recorriendo los últimos pasos del camino (del de esa tarde y, por extensión y metafóricamente, del vital), pero en cualquier caso me gusta más la idea que transmiten ambas instantáneas.
Fotografías realizadas con una Rollei 35 AFM, película Kodak Tmax 400.

lunes, 16 de julio de 2012

¿Bajo o no bajo?

Pues éso es lo que parecía estar pensando la niña cuando haciendo un paseo fotográfico por Pontevedra. La imagen me hizo gracia y disparé sin pensármelo mucho.

martes, 22 de mayo de 2012

Una cuestión de suerte

Sí, muchas veces todo se reduce a suerte, tener o no tener un poquito de ella. Vuelvo a casa, no recuerdo si contento por las fotos realizadas o no, pero lo cierto es que la Nikon F100 ya iba en la mochila con el carrete acabado. En la mano llevo la Rollei Prego Micron, una compacta a la que he modificado su lente de 24mm para que en vez de en modo panorama "fake" dispare impresione la imagen en todo el negativo (de ahí el viñeteo y/o falta de definición en las esquinas), voy andando por la Plaza de la Quintana y en las escaleras veo la imagen, lo primero que me llama la atención es el perro con la gorra, empiezo a subir los escalones, no me detengo, llego a la altura de la foto y apenas sin detenerme apunto y disparo, sigo andando a sabiendas de que la composición era la correcta.

La suerte está echada, termino el carrete, lo llevo a revelar y al ver la foto sonrío. Él con esa cara de pasar de todo, ella dedicándome una bonita sonrisa, el perro con su gorra, el otro animal con la mirada absorta en el infinito, la bicicleta llenando el encuadre y los litros de cerveza conduciéndonos hacia ella. Supongo que esto es fotografía callejera, de esa que tanto me gusta, una cuestión de suerte, pero también el fruto por la constancia de llevar siempre una cámara en la mano, a punto para ser disparada.

martes, 8 de mayo de 2012

El francotirador

Hay ocasiones en las que no ando deambulando por ahí, símplemente me sitúo en un sitio y dejo que la gente se acerque a mí. No he inventado nada, hay grandes fotógrafos que lo hacen. En esta ocasión monté el Nikkor 85mm f/1.8 AF-D y aproveché para centrar la atención en la pareja con el muro y el desenfoque anterior y posterior. Me encanta esta foto.

martes, 24 de abril de 2012

El chico del tambor

Sigo con la fotografía social, callejera...en fin, llamadlo como queráis, la cuestión es que es el tipo de fotografía que más practico últimamente y el que más me está gustando de un tiempo a esta parte. Y claro, como no podía ser de otra forma, en blanco y negro, ya que este tipo de fotografía parece que huya del color. En blanco y negro lo tengo (todo el mundo debiera) claro, lo analógico se lleva de calle a lo digital, ninguna cámara digital, por muchos miles de euros que pueda costar, logrará acercarse lo más mínimo al encanto de lo analógico. Con una simple Nikon FE2, un objetivo barato tipo Nikkor 50mm f1.8 en cualquiera de sus versiones, y la eterna Kodak Tri-X se obtiene una variedad de grises y un grano que aún en nuestros días está a años luz del resultado que se pueda obtener con cualquier maravilla digital. Cada herramienta para lo que es, y lo digital todavía no ha llegado a los niveles de lo analógico...aunque en algunos momentos se le acerque, para qué negarlo.

La foto de hoy está realizada con una Fuji X10, la compacta digital de gama alta que suelo llevar conmigo a todas partes. De acuerdo, no es analógica, y esta foto es en blanco y negro, pero hay que admitir que la pequeña Fuji ha hecho un gran trabajo. Me encanta la foto por el choque de actitudes entre los adultos y el niño, los adultos a lo suyo, tocando la pandereta y cantando, mientras que el niño, como buen niño que es, se muestra curioso frente al extraño que apunta con su cámara directo hacia él.

jueves, 19 de abril de 2012

El que canta, sus males espanta

Tal y como se puede observar en las instantáneas que recientemente he ido colgando, últimamente estoy bastante centrado en lo que es la fotografía callejera (Street Photography, que en inglés todo parece más chulo). Este interés me ha venido de una manera muy natural, al ser invierno y no salir fuera de Santiago con mucha frecuencia he tenido que centrarme en las personas, pues los diversos rincones de esta ciudad los tengo más que fotografiados.

Como no hay mal que por bien no venga me he dado cuenta de que la fotografía callejera me encanta, así que últimamente casi me dedico por entero a esta temática tan popular en fotografía. A esta foto que hoy traigo aquí le tengo un cariño especial, pues fue fruto de la paciencia. Como es lógico la fotografía callejera puede levantar ciertas suspicacias, de modo que no tienes más remedio que o bien hacer la foto rápidamente, como si no le dieras importancia, o bien tener paciencia, preparar el terreno, y buscar el momento adecuado. La fotografía de hoy pertenece a la segunda categoría, ya que ante la certeza de que los protagonistas de la instantánea no reaccionarían bien ante mi cámara, opté por apostarme muy cerca de ellos y disfrutar de su música y alegría, una vez pasados los minutos, intercambiadas algunas sonrisas y estando ellos relajados ante mi presencia, levanté la cámara con toda naturalidad y disparé sin ocultarme. Estoy seguro de que si hubiera llegado de buenas a primeras y hubiera disparado de manera fría, la reacción hubiera sido muy distinta, pero de este modo no hubo ningún problema, hasta me quedé unos minutos más después de realizar la fotografía escuchando los cánticos de estos personajes del paisaje urbano de Santiago...

viernes, 30 de marzo de 2012

Cinco minutos antes del examen...

He de admitir que últimamente estoy satisfecho con mis fotografías, no sé si es cosa de la diosa fortuna, si estoy más inspirado que de costumbre, o es que (difícil lo veo) voy viendo cosas que antes pasaba por alto. En cualquier caso lo cierto es que esta afición de la fotografía me está dando alguna que otra alegría.

Hoy traigo por aquí una instantánea que probablemente es mi favorita de los últimos meses. No es la más bonita de todas, recientemente he realizado una serie de retratos que sin duda son más atractivos, pero en esta foto he logrado aquello que quería cuando miraba a través del visor y decidí hacer sonar el obturador. No es habitual que una foto refleje aquello que teníamos en mente cuando hicimos la foto, sería lo idea, pero no es habitual...

El motivo por el cual me gusta tanto esta foto es que la atención está totalmente centrada en el chico que estudia, justo lo que perseguía. Por la parte derecha la roca hace de marco que "abraza" al chico, por la izquierda el desenfoque también nos conduce a fijarnos en el protagonista de la foto. Cuando miro la foto siento cómo la mirada instintívamente encuentra su sitio. Quizás necesitaría de un pequeño recorte por arriba y por abajo, pero eso estropearía una foto que a mi modo de ver ha quedado perfecta. Y lo mejor de todo, tal cual pensaba cuando encuadré y ajusté la apertura del diaframa.

miércoles, 21 de marzo de 2012

¿Invierno?

Sí, ya sé, hemos dejado atrás la más gélida de las estaciones para adentrarnos en la primavera, pero el hecho cierto es que la instantánea de hoy fue tomada hace unas cuantas semanas. Nadie diría que es una foto tomada en pleno mes de Febrero en Santiago de Compostela, pero este año ha sido así, el invierno prácticamente no ha existido en Galicia. Exceptuando un par de semanas de verdadero frío, hemos tenido una especie de otoño seco que se ha prolongado durante casi cinco meses, el tiempo, el mundo, está loco.

La instantánea de hoy es la primera que cuelgo de las realizadas con mi nueva Fuji X10. Durante bastante tiempo he abandonado lo digital por diversas razones, la principal es que no siempre tenía ganas de cargar con la cámara reflex y sus objetivos, por lo que me limitaba a salir a la calle con pequeñas compactas analógicas o, como máximo, la Nikon FM2. Sin embargo echaba de menos llevar encima una cámara digital de calidad, de modo que en cuanto Fuji anunció la salida de la X10, la hermana pequeña de su maravillosa X100, la puse como objetivo y en navidades llegó a casa. Todo lo que pueda decir de ella son elógios, es todo un prodigio en cuanto a rango dinámico, ISOS elevados (para ser una compacta), nitidez, capacidades macro...pero sobre todo es la cámara perfecta para fotografía callejera, ya que la gente no se intimida ante ella y puedes disparar con la tranquilidad de que nadie te pondrá mala cara. Lo cierto es que disponiendo de una compacta tan capaz prácticamente no sería necesario disponer de una reflex digital, al menos en vacaciones, ya que a partir de ahora ésta será la única cámara digital que venga conmigo cuando salga de viaje.

La foto de hoy se la hice a una pareja que tomaba el sol a media tarde apoyados en los muros de la Catedral de Santiago, podría haber sido tomada en pleno verano...