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miércoles, 21 de diciembre de 2011

XXVI Memorial Adolfo Ros. Volta á Ría (de Ferrol). Narón

Bueno, tenía que llegar el día, no siempre sonríe la fortuna y en esto de las carreras populares normalmente había tenido suerte. Sin embargo los días previos a la Volta á Ría de Ferrol (con salida/llegada en Narón en esta ocasión) no habían sido los ideales para preparar una carrera. Como ya comenté en una entrada anterior, una extraña fatiga extrema se apoderó de mí hace dos semanas, sin motivo aparente era incapaz casi de levantarme de la cama por las mañanas, de entrenar ya ni hablamos, de modo que me planté en la línea de salida de la Volta á Ría habiendo salido a trotar un único día en las últimas dos semanas...

Esta media maratón ha sido una verdadera sucesión de despropósitos y despistes por mi parte, pero qué mejor que tomárselo con humor y hacer el pertienente comentario de mi primera experiencia en esta carrera, además así más de uno (yo el primero) podrá echarse unas risas.

La carrera comenzaba, siempre lo entiendo así, el sábado mientras me dedicaba a preparar la mochila con la equipación necesaria para el día siguiente. Durante todo el día comí y bebí adecuadamente para que todo fuera perfecto durante la carrera, sin embargo quizás me excedí con la comida, lo que hizo que por la noche conciliar el sueño me resultara muy complicado, con lo que entre vuelta y vuelta en la cama comencé a repasar mentalmente la mochila y...¡no, había olvidado el chip amarillo en casa!. Primer contratiempo del fin de semana, al no poder correr con mi chip tendría que perder tiempo en acercarme a la mesa de cronometraje para que la gente de Championchip me prestara uno con el que correr, no hay problema pero resulta una molestia...

A las ocho suena el despertador y mi primera impresión es la de no haber dormido más de un par de horas, con lo que me siento tentado a seguir durmiento y olvidarme de la carrera. Me digo que no puede ser y hago acopio de fuerzas para levantarme aún sintiéndome cansado, una vez en pie ya no hay vuelta atrás, desayuno las habituales tostadas y un plátano, paso por el baño...y monto en el coche disponiéndome a salir camino de Narón. Hago el viaje tranquilo, la temperatura nunca supera los 4-5ºC durante el recorrido pero conforme me voy acercando a la costa el tiempo va mejorando, con lo que me digo que tendremos un buen día para correr.

Llego a Narón con 45 minutos de tiempo antes del inicio de la carrera, algo justo para lo habitual en mí, así que rápidamente me dispongo a recoger el dorsal y pedir prestado el chip para el cronometraje. Saludo a algún conocido y salgo pitando para el coche para realizar un calentamiento adecuado, sé que no tengo el tiempo que a mí me gustaría pero es suficiente para preparar las piernas para el esfuerzo...y entonces, precisamente en ese momento, comienza el "calvario" de la carrera. Supongo que por los nervios, las prisas...siento como mi estómago comienza a protestar, al principio lo ignoro, luego combato los obvios síntomas....y al final termino por rendirme a la evidencia, me toca ir al baño, quedan veinte minutos para el inicio de la carrera y mi vientre decide que quiere pasar por un baño público, cosa que a mí me saca de quicio, por algo me levanto con tiempo en casa, para prevenir estas cosas...pues no, esta vez mi estómago primero, luego los intestinos, me llevan la contaria, así que salgo corriendo para el pabellón municipal...ahorro detalles del suceso, cuando termino quedan siete minutos para la salida y echo a correr de nuevo al coche, me cambio de zapatillas, miro al cielo y veo que está azul, el coche marca una temperatura de cinco grados...y supongo que subiendo, ya está todo decidido, camiseta y malla corta, me digo que si cuando empecé a correr por primera vez, con 13 años, el profesor de educación física me obligaba a correr en pleno invierno con equipación corta de atletismo, hoy también puedo aguantar el frío incial.

Llego a la salida a dos minutos vista del pistoletazo de salida, estoy atacado de los nervios, con el corazón latiendo a 130ppm, no he calentado ni voy a poder hacerlo, así que empleo esos dos minutos en trotar muy suavemente. Escucho el pistoletazo de salida cuando todavía voy trotando de un lado para otro, rápidamente me pongo en la cola del pelotón, paso por debajo de la salida y le doy al Forerruner para que comience el cronometraje, veo que la pantalla marca 150ppm. En fin, es lo que hay, el comienzo ha sido DESASTROSO pero he decidido hacer la media maratón, de modo que intento tranquilizarme y comenzar a un ritmo lento para bajar pulsaciones. Los dos primeros kms. transcurren con cierta calma, intentando subir la temperatura de los músiculos de mis piernas y situado en cola del pelotón, con los compañeros que quieren terminar la carrera sobre las dos horas, a mí el tiempo me da igual, lo único que voy a intentar es terminar la carrera sin lesionarme. Llega el tercer km y mis cuadriceps están rígidos, no consigo sentirme cómodo, empiezo a correr a unos 5min/km pero mis pulsaciones están muy por encima de las que debería llevar a ese ritmo...en ese momento la veo, alcanzo a una auténtica afrodita, bajo un poco el ritmo, me deleito con semejante visión y hasta dudo en hacer toda la carrera detrás de ella, su movimiento hace que me olviden de las molestias que sufro y de la falta de calentamiento previo...500 metros después despierto de mi sueño, la tentación es grande, pero he de continuar, de modo que me despido de esa visión ensoñadora en forma de mujer y sigo mi camino.

En el cuarto km alcanzo a un corredor y comenzamos a charlar, tendrá unos 45 años, es su primera media maratón y nunca ha corrido más de 16 km, le tranquilizo diciéndole que no se preocupe, que está preparado para terminar la carrera, y él me va detallando el recorrido rompepiernas por el que estamos corriendo. La compañía es agradable, pero poco después le digo que siga él, que soy incapaz de seguir su ritmo, estoy completamente bloqueado y las piernas no me van. Entonces me encuentro con otro corredor, nos reconocemos, en la Media Maratón de Betanzos de hace unas semanas le alcancé y adelanté, charlamos y le digo que en esta ocasión le he alcanzado pero que sólo aspiro a seguir su ritmo...llegamos al avituallamiento y en ese preciso instante comienza a llover. Me acuerdo del momento en el que estaba en el coche, con dos chubasqueros y dos gorras en la maleta, preparados para ser usados en función de la instensidad de la lluvia...pero todo eso está a kms. de distancia, las primeras gotas caen y el frío comienza a intensificarse, más tarde comienza a descargar el chaparrón y siento cómo se empapa todo mi cuerpo, estoy calado hasta los huesos, no veo a través de las gafas empañadas y de nuevo me toca despedirme de mi compañero de carrera, aguanto en las subidas, pero cuando llego al llano soy incapaz de seguir su ritmo, lo intento...pero entre que no ando fino y que la lluvia me ha robado la temperatura de las piernas, tengo que rendirme a la evidencia, esta carrera hay que sufrirla, mi única aspiración pasa a ser aguantar las malas sensaciones que me van a acompañar durante los 14 kms. restantes e intentar no hundirme al comprobar que me cuesta seguir el ritmo de la gente que está a mi alrededor.

Los siguientes diez/doce kms. son inéditos para mí, siempre corro de menos a más y adelanto a bastantes corredores, pero en esta ocasión me veo acompañado por una pareja, una chica y un chico, a los que siempre veo por detrás. Cuando subimos los alcanzo, me pongo a su altura, pero en las bajadas y llaneando se me escapan, de vez en cuando siento la tentación de intentar adelantarles, pero el forerruner marca que voy por encima de 170ppm y si fuerzo más sé que no voy a llegar a meta, así que sigo igual. Deja de llover y cuando nos acercamos al Ponte das Pías empieza a lucir el sol, tres km. para meta y hago el último intento para lograr mi ritmo, entramos en el puente y por fin logro alcanzar y rebasar a la pareja que me ha estado comiendo la moral durante buena parte de la carrera, no miro atrás...pero la energía me dura poco más de mil metros y en el km veinte reviento, de nuevo bajo un poco el ritmo y los últimos metros se me hacen eternos, en especial los 200 últimos, que son en subida y con el forerruner pitando porque he rebasado con mucho el nivel de pulsaciones que tengo establecido para activar su alarma. Levanto la vista y compruebo asombrado que el cronómetro todavía no marca 1h 45' cuando entro en meta, miro el forerruner y mi tiempo es de 1h 44' 52", ocho segundos por debajo de mi objetivo para esta carrera...increible pero cierto, la peor carrera de mi vida, las peores sensaciones, el mayor sufrimiento...y cumplo con mi objetivo de tiempo, cuando eso era algo que en el segundo km ya había dejado de importarme.

Tras entrar a meta intento quitarme el chip que me prestaron (por algo tengo uno en propiedad, para evitar este momento) y cada vez que pruebo a agacharme siento como las piernas se me van agarrotando. Total que busco una silla porque es la única manera que tengo para librarme del chip. Recojo camiseta, empiezo a hidratarme, charlo con el compañero que debutaba en esta MM y al que no pude seguir, está exultante, emocionado de haber terminado...yo no quiero perder más tiempo, ya que no he calentado por lo menos voy a intentar estirar correctamente. Un último vistazo a la línea de llegada...y de nuevo aparece la afrodita de los primeros kms, llega seis o siete minutos después de mí, me pregunto de nuevo si no debía de haberme limitado a seguirla. Hubiera sufrido menos y disfrutado de una visión maravillosa...

Una vez en el coche termino de consumar el desastre, he olvidado la toalla y estoy tiritando, me seco con un polar y realizo los estiramientos, los cuadriceps están machacados, sé que me van a doler durante días y que tendré que descansar un mínimo de 72 horas antes de volver a entrenar. Empiezo a pensar en la comida pero todavía me aguarda una última sorpresa, busco mi ropa interior...¡y también la he olvidado! Asqueado, dolorido y enfadado me monto en el coche dispuesto a olvidarme de la carrera, el tiempo ha sido el que pretendía, pero en días como hoy uno se pregunta qué demonios tendrá esto de correr, porque hay ocasiones en las que se convierte en un verdadero ejercicio de masoquismo...la respuesta me llega de la mano de una chica (sí, afrodita, que había aparcado su coche junto al mío, vaya casualidad) que pasa junto a mí. Está entusiasmada, habla por teléfono nerviosa, le comenta a alguien que ha terminado su primera media maratón, que el ambiente era increible, que ha sufrido pero también ha disfrutado, que por momentos lo ha pasado mal pero que la gente la animaba a terminar...y que por supuesto la de ese día no ha sido más que la primera de muchas más carreras. Pues eso, al mal tiempo, buena cara. Hay que buscar el lado positivo a cada experiencia, en mi caso en esta carrera aprendí a sufrir como no lo había hecho antes, no lo olvidaré, ni eso ni el resto de cosas que olvidé en esta ocasión.

martes, 29 de noviembre de 2011

XV MEDIA MARATÓN VOLTA Á RÍA DE BETANZOS

Hubo un tiempo en el que este era un blog en el que se hablaba tanto de fotografía como de mis experiencias en las carreras populares o andainas. Desafortunadamente un buen día haciendo cosas fuera de mi alcance con la bicicleta rompí el menisco de mi rodilla derecha. Desde entonces la fotografía se adueñó por completo de Instantáneas de Fondo y otra de mis pasiones, correr, cayó en el olvido.

Ha pasado casi un año y medio desde mi última media maratón, la XIV Volta á Ría de Betanzos y desde entonces las molestias no me han abandonado. Primero en la rodilla con el menisco roto y más tarde en la otra, por culpa de una tendinitis Pata de Ganso que surgió a consecuencia de querer proteger la rodilla operada, sobrecargando de trabajo la otra pierna.

Me encanta acudir a las carreras populares, pero los problemas con las rodillas me habían apartado de ellas hasta hace poco. Primero intenté, hace poco más de un mes, acudir a la Media Maratón de Pontevedra, pero una vez pagada la inscripción tuve que renunciar a participar, pero más tarde logré completar la Carreira Pedestre de Santiago de Compostela, la más popular de todas las carreras que se celebran en Galicia, fueron solo 12kms., pero me supieron a gloria, pudiendo correr de nuevo rodeado de miles de personas con mi misma afición, pero quedaba pendiente volver a los 21.097 metros...

Este fin de semana pasado se celebraba la XV edición de la Volta á Ría de Betanzos, precisamente la última media maratón que puede correr. Quizás fuera una señal que por problemas económicos la prueba se trasladara de Junio a Noviembre, un retraso necesario para que de nuevo me encontrara en la forma necesaria para afrontarla. Pero lo cierto es que sí, esta vez pese a todos mis miedos, con molestias (físicas o psicológicas, no sé) y todo me planté el día de la carrera dispuesto a volver a correr por Betanzos. Mi objetivo era modesto, tomarme la carrera como un entrenamiento de cara a mi pretendido debut en Maratón en Coruña, el próximo 15 de Abril, de modo que quería correr a un ritmo de 5'45"/km.

Tanto calenté las rodillas y todos aquellos músculos y articulaciones de las piernas que de poco llego tarde al incio de la prueba. Tras saludar a algunos conocidos, se da rápidamente la salida...a partir de aquí, el tiempo que pasó hasta que fui consciente de que iba a correr la carrera todo lo rápido que pudiera sin lesionarme fue breve. Quizás aguanté tres o cuatro kms. intentando ir lento, hasta que me di cuenta de que por mucho que lo intentara me dejaba llevar por los demás, corriendo a un ritmo de 5'15"/km. De modo que puestos en esa texitura decidí empezar a apretar y correr la carrera casi a tope. Los primeros diez kms. de contínuo sube y baja fueron adelantando constántemente a compañeros, ya que habiendo salido de manera muy conservadora al final del pelotón, ahora recuperaba terreno sin pausa. A partir del ecuador de la carrera me tropecé con el dorsal 212 que corría a mi ritmo, y así seguimos hasta el final, disfrutando del paso por el puente del Pedrido, con sus espectaculares vistas, las engañosas bajadas siempre sucedidas de cuestas del último tercio de carrera, los últimos kms. de descenso en el que mi compañero no paraba de dar ánimos a todos aquellos corredores a los que adelantábamos...y finalmente los dos kms. finales a los que, para no variar en esta carrera, llegué casi al límite. Suerte de ir acompañado, ya que me empeñé en seguir a mi compañero de carrera y sólo gracias a él no terminé hundiéndome en los últimos metros.

Al final un tiempo neto de 1h46'06", dos minutos y medio por debajo de mi última participación en la Media Maratón de Betanzos, como siempre de mitad para atrás de la clasificación, algo más que asumido y que no me importa, ya que a estas alturas sólo compito conmigo mismo. Pero lo mejor de la carrera no fue el tiempo, lo mejor de todo fue no terminar lesionado y dos días después seguir sin molestias (al menos sin más de las habituales) en mis rodillas, lo cual hace que ahora ya empiece a pensar que en quince días toca correr una nueva media, en este caso el Memorial Adolfo Ros, la Volta á Ría de Ferrol.

viernes, 1 de abril de 2011

Objetivos Abril

Aaaaaaaaaayyyy Manuel, quién te ha visto y quién te ve. Acabo de echarle un vistazo a los objetivos que me marqué para Abril del pasado 2010 (cumplí con todos)y me he hundido en la más mísera de las miserias. Estoy harto de que una ridícula rotura de menisco me tenga tanto tiempo alejado de la diversión de las carreras populares, ahora que empezaba a encontrarme bien (una ilusión, no más) estoy peor que nunca porque mi rodilla izquierda ha empezado a protestar por el trabajo extra a la que ha estado sometida en las bajadas, todo por cuidar de la rodilla operada.

Total, que a falta de una semana para el único objetivo que me he planteado para este mes, todavía no sé si podré cumplir con el pequeño reto de recorrer los 50km. de la Andaina Bisbarra do Sar. El pasado año participé con un amigo canario, este año lo hago con mi hermano, que se desplaza desde Alicante para estar presente en esta entretenida prueba que recorre los montes y tierras de los concellos de Padrón, Dodro y Rois. Ya veremos lo que pasa, porque esto parece un hospital, yo con molestias en ambas rodillas y sin poder andar más de 20km. en ninguna de mis salidas, mientras que mi hermano todavía está con medicación por un catarro que se ha complicado y lo ha tenido con fiebre bastantes días. En fin, esto es Galicia, nos lanzaremos a recorrer el primer bucle de 21 km. y después intentaremos hacer el segundo de 29km., si por algún casual hay que retirarse (ya advierto que si llega ese momento será porque me veo incapaz de dar un paso más, no me dejo vencer con facilidad) pues lo haremos con dignidad y nos pondremos hasta arriba de pulpo y churrasco.

Ya contaré por aquí qué tal se nos da la andaina, por ahora no me marco más objetivos para el mes, si luego veo que me encuentro en condiciones me lanzaré a hacer la Carrera de Semana Santa de Padrón (en esta localidad la verdad es que me apunto a cualquier cosa que hagan, todo lo organizan de maravilla) ya que no son más 14 km. de carrera...

N.P. Mighty Mighty "BBC Sessions" Cd Vinyl Japan 2001 (****)

sábado, 5 de junio de 2010

XIV MEDIO MARATÓN VOLTA A RÍA DE BETANZOS


Ubicación: Betanzos
Domingo 30 de Mayo de 2010
Distancia: 21.097 mts.
Objetivo: 1:54:00

Resulta curioso, pero está siendo en este fin de temporada (de medios maratones, al menos) cuando mejor me estoy encontrando, y ahora que hacemos un alto en el camino hasta recuperar estas pruebas allá por el mes de Octubre, es cuando más me apetece correr la distancia. Claro que esto lo digo hoy, en un día un tanto nublado con una temperatura óptima para correr, pero en breve empezarán a llegar los días de sol de justicia en los que se hace casi imposible salir a entrenar más allá de 10 km. En fin, hay que aceptar como vienen las cosas, de modo que durante este mes de Junio me limitaré a participar en alguna andaina y a seguir entrenando a un ritmo más relajado, que ya será el de todo el verano, aprovechando también así para empezar a subir sobre la bicicleta con mayor frecuencia, que no todo va a ser correr.

En cualquier caso, la despedida de la temporada iba a ser por todo lo alto, debutando (ahora mismo cualquier carrera en la que participo aquí supone un debut) en la Media Maratón de Betanzos, una de las medias más duras de toda Galicia. Lo cierto es que le estoy empezando a verle la gracia a este tipo de carreras que no dan tregua al corredor, será porque ante el temor de sufrir demasiado me estoy dedicando a entrenar una o dos veces en el Monte Pedroso (Santiago DC), donde no ha lugar para el terreno llano y puedo trotar tanto en asfalto como sobre tierra, y ahora me encuentro cómodo en terrenos rompepiernas.

En esta ocasión me desplazaba a la carrera en solitario, por lo que apenas iba a tener fotos de mi participación en la misma. Llegué un poco antes de la salida, con el tiempo justo para recoger el dorsal y hacer el calentamiento. Mientras preparaba los músculos para la carrera me dediqué a charlar con unos chavales que iban a debutar en la distancia. Su objetivo bajar de las dos horas, pero claro, con poco más de 20 años a sus espaldas estaba claro que ese tiempo iba a quedar muy por encima de la realidad, como así se demostró más tarde. Una vez realizada la preparación nos desplazamos hasta la linea de salida, ubicada junto al pabellón municipal, empezando de este modo a encontrarme con caras conocidas de otras carreras. Al final aquí, como en todas partes, la gente siempre es la misma y cuesta no tropezarse con compañeros de km. de otras pruebas. La media de Betanzos es una de esas medias con mucha tradición pero poco reconocimiento a nivel popular, por lo que los tiempos suelen ser buenos ya que aquel que participa está habituado a correr la distancia, algo de lo que uno se da cuenta nada más mirar a sus participantes.

Pero bien, no nos demoremos más, ya casi eran las 10:30 y tocaba dar la salida a la prueba. Pistoletazo de salida y empezamos a rodar dando una pequeña vuelta cerca del polideportivo para completar un primer km. que servía para calentar las piernas. Los cuatro primeros km. me los había descrito como llanos, por lo que al poco de comenzar me sorprendo dirigiéndome hacia el centro de la localidad, en lo alto de una colina. Pronto empiezo a escuchar a una chica que iba rodeada por varios miembros del club Egovarros de Viveiro, por lo visto había corrido la prueba en varias ocasiones e iba cantándoles a sus compañeros el recorrido, viendo que su ritmo era el mismo que el mío (5 min/km) me sitúo tras ellos para ir enterándome de qué me aguardaba. Así llegamos hasta el km. 4, pasando por delante del fantástico parque ilustrado ideado por los Hnos. Naveira e iniciando la primera subida seria de la carrera, todo un km. de fuerte pendiente que fuerza al pelotón a estirarse. Me encuentro cómodo y subo a ritmo sin desfallecer, después bajada tendida y a llanear más o menos hasta el km.9, donde íbamos a descubrir la siguiente subida. Lo cierto es que tanto se había hablado de la dureza de la prueba que inconscientemente me dejaba llevar en cada bajada, reservando fuerzas para lo que podía venir más adelante...

De pronto atisbo un poco más adelante a un grupo que identifico como a los chavales que debutaban en esta media, mientras que a mi espalda está otro de ellos, empiezo a charlar con él y veo que va bastante entero. Llega la subida del Pazo de Mariñán y queriendo ser pruedente le digo a mi compañero que tire él para delante que yo voy a mi ritmo (que me da para ir adelantando a otros corredores cada vez que se inicia una subida, aunque en las bajadas me vuelvan a adelantar al no querer apretar). Después llega otra pequeña bajada y una subida larga hacia el Ponte do Pedrido, y aquí es donde llega la sorpresa del recorrido, un recorrido que hasta ahora ha discurrido junto a la Ría de Betanzos, ofreciendo a los corredores algunas de las mejores vistas que se puedan contemplar en una carrera aquí en Galicia. La media de Betanzos se estaba convirtiendo en la más bella de las carreras que había disputado en la comunidad, pero aún quedaba lo mejor, el Ponte do Pedrido. Nada más empezar a correr sobre él, con todo un carril para nosotros los corredores, logro identificar el puente como aquel que contemplo al pasar por la autopista con mi coche en dirección a Pontedeume, aquel puente que en mi primera visita a Galicia califiqué como "la vista más bonita de toda Galicia" (para mí realmente lo es, en una tarde de verano con el sol luciendo a su espalda). Al darme cuenta de por dónde corría no puedo más que acelerar el ritmo al sentirme feliz, mientras me dedico a contemplar la Ría de Betanzos, que en estos momentos cruzo a 30 mts. de altura.

Después del momento más especial de la carrera volvemos a ascender, hemos pasado el ecuador y como suele suceder voy de menos a más, sin embargo hace tiempo que corro en solitario, haciéndoseme algo monótona la carrera al ver que hay cientos de metros entre los corredores que me preceden y los que me persiguen. Afortunadamente me encuentro cómodo subiendo y pronto empiezo a alcanzar a los corredores que van por delante. Viendo mi estado y aún a sabiendas que el descenso a Betanzos no comienza hasta el km. 17 empiezo a tirar cuando mi Fore 305 indica el paso por el km 15. Voy elevando mi ritmo y el fore empieza a señalar el paso por km. por debajo de 5', al llegar al km. 17 empezamos a bajar y me pongo en poco más de 4' el km., adelantando sin descanso a corredores que ya andan algo fundidos. El problema es que al llegar a Betanzos todavía quedan dos km. para meta, el primero lo hago bien, pero en el segundo ya me encuentro vacío, todavía me quedan algunas fuerzas para adelantar a una chica y a mis espaldas la escucho gritar que tiene mucha hambre, me sorprendo hasta que compruebo que su grito ha sido en respuesta a una pregunta del médico de la carrera interesándose por su estado. Vuelvo la cabeza y le pregunto a la corredora si se encuentra bien para llegar a meta o la acompaño, me dice que sí, que está bien y sigo a lo mío situando mi próximo objetivo en un corredor que se encuentra 50 mts. por delante. Faltan 500 mts. y ya sólo nos separan dos o tres segundos, pero me doy por vencido, no quiero tirar más, me conformo y sigo a su ritmo, cruza la meta primero, yo inmediatamente después. Miro el cronómetro y todavía no marca 1:49:00, me fijo en el fore y veo que mi tiempo neto ha sido de 1:48:33. Objetivo más que cumplido, cinco minutos y pico por debajo de lo que tenía pensado, el recorrido no ha resultado ser tan duro como pensaba, claro que la temperartura también ha ayudado a llevar con dignidad los km.

A partir de ahí, como también antes, sólo caben elogios para la organización, camiseta, fruta, powerade, agua...por no hablar de esos ciclistas que nos han acompañado a lo largo de la carrera, ofreciéndonos bebida si nos hacía falta, o la cantidad de miembros de protección civil y la guardia civil que han velado por nuestra seguridad. Sin duda la de Betanzos goza de una de las mejores organizaciones que se pueda ofrecera a un corredor, merecedora de ser una carrera más concurrida, de seguir trabajando así pronto podrán superar la barrera de los 500 participantes. Yo por mi parte me despido del pueblo con firme convicción de volver a esta carrera siempre que pueda. Enhorabuena.

martes, 18 de mayo de 2010

II Media Maratón da Coruña


Ubicación: La Coruña
Domingo 16 de Mayo de 2010
Distancia: 21.097 mts.
Objetivo: 1:50:00

Qué gustazo el acudir a una carrera sin sentir mariposas en el estómago, por muy populares que seamos la verdad es que todo corredor suele ponerse nervioso antes de una carrera, especialmente antes de una media maratón (de la maratón ya ni hablamos). Afortunadamente esta vez no iba a ser mi caso, después de un mes de Abril empleado en una media, una carrera campo a través y una andaina de 50 km. la verdad es que el cuerpo andaba bastante tocado, por lo que me plantaba a diez días de la carrera de Coruña sin haber entrenado en condiciones durante casi un mes. Además la carrera no entraba dentro de mis planes, pero la decisión de suspender a última hora un viaje previsto hizo que pasase por mi mente esa media maratón y decidiera apuntarme a última hora. La semana de la carrera no pudo estar más cargada, intentando rodar el máximo número de kms. para que la media no se me hiciera eterna. Vamos, todo lo contrario que ha de hacerse en estos casos en los que lo recomendado es rodar suave la semana de la carrera, en puesto de eso yo opté por salir tres días a hacer rodajes cortos pero intensos de 10 kms. y dedicar un cuarto entrenamiento a correr por tierra subiendo cuestas imposibles. De este modo el día antes de la carrera me encontraba con las piernas francamente cargadas, pero con el ánimo intacto gracias a la tranquilidad que me daba el ir a correr para pasarlo bien, sin fijarme en tiempos ni la "obligatoriedad" de tener que terminar la carrera.

El Domingo madrugamos para tomar las típicas tostadas de desayuno previo a una carrera, marchando desde Santiago DC hasta Coruña bien tempranito, huelga decir que a esa temprana hora los únicos coches que ocupaban la autopista estaban cargados de gente equipada con ropa deportiva que se dirigía a la misma carrera que nosotros. Llegamos una hora antes del inicio de la competición, pudiendo aparcar justo en el parking ubicado debajo de la linea de Salida/Meta, en los Cantones. Después de recoger el dorsal nos dirigimos a un kiosko a tomar algo y matar el tiempo, para después unirnos a la foto de grupo del foro Correr en Galicia. Una vez cumplido el ritual ya me dediqué a calentar músculos y a trotar de un lado para otro, a la espera de que la speaker indicara la proximidad del inicio de la media maratón.

Si habitualmente me sitúo de mitad de pelotón para atrás, en esta ocasión no iba a ser menos y aunque no había cajones por tiempo, escucho varias conversaciones de corredores que querían acabar la carrera sobre las dos horas y decido quedarme por esa zona, prefiero ir adelantando poco a poco a que me vayan sobrepasando constantemente, es una manía como otra cualquiera. A las 10:30 se da la salida a la carrera, que disputamos realizando tres vueltas a un recorrido de poco más de 7.000 mts., discurriento éste por la preciosa zona de los Cantones, para internarse más tarde en el puerto de la ciudad, esto último muy criticado por muchos corredores. La carrera se inicia más lenta de lo esperado, o eso me parece a mí, puesto que concluyo el primer km. en 5'08", cuando tenía pensado rodar sobre los 5'12" para acabar por debajo de la hora y cincuenta minutos (todo esto sin contar con los metros que solemos hacer de más, craso error). Al principio veo que muchos corredores me pasan a toda velocidad, al ver esto me da por mirar el pulsómetro y como sospechaba, andaba más acelerado de lo que tenía pensado, el cuerpo a veces parece tener voluntad propia y nada más ver como me rebasaban los corredores empecé a correr más sin darme cuenta. Una vez comprobado esto decido bajar el ritmo rodando todos los kms. entre 5'00"/5'10" y empiezo a disfrutar del recorrido, mirando los edificios y al público, en seguida paso por contrameta y atisbo a Sonia con la cámara de fotos, al ser una carrera en la que se dan varias vueltas al circuito acabaré siendo muy retratado.

Abandonamos la zona de los Cantones y nos dirigimos hacia el criticado puerto, en el km.3 encuentro el primer avituallamiento y lo obvio, la temperatura es ideal y no necesito beber todavía. Las largas rectas se suceden pero hoy ando pendiente de la gente que corre a mi alrededor y no me importa la monotonía, damos la vuelta hacia meta y aprovecho el segundo avituallamiento para beber algo de agua servida en vaso. Me sorprende que no me entreguen una botella, pero la verdad es que suelo darle dos sorbos y tirarla casi llena, así que me parece buena idea beber en vasos de plástico. Al acercarme a meta veo como Pedro Nimo ya va de nuevo volviendo al puerto, está claro, todos no tenemos la misma genética...paso por el km. 7-8 y de nuevo posado fotográfico, de camino al km.11 escucho a las motos a mi espalda y tengo claro que la cabeza de carrera va a doblarme, después de sentir la estela de Pedro Nimo al rebasarme escucho a un corredor que me comenta que tampoco es para tanto la velocidad que lleva la cabeza de carrera, nos echamos a reir y empezamos a charlar durante tres kms. Mi nuevo compañero no había corrido desde hacía diez años y sólo ha entrenado para la carrera durante tres semanas, me hundo en el fango (sin que se me note) puesto que yo entreno todas las semanas y el chaval lleva mi mismo ritmo...o eso pensaba, lo cierto es que después de tres kms. compruebo que el ritmo había bajado 15"/km., quiero seguir acompañando a mi compañero para que llegue a meta, pero en el avituallamiento me dice que no puede más y que siga yo sólo, le recomiendo bajar el ritmo todo lo que haga falta para terminar, incluso parando si se encuentra desfondado, y sigo mi camino hacia el km. 14.

Quedan 7 km. y estoy francamente bien, así que ahora me toca a mí, aumentando el ritmo puesto que tengo fuerzas de sobra, primero lo hago de manera tímida, luego más decididamente, pero llego al km.17 y delante de mí cae un corredor, cuando voy a auxiliarlo ya han parado tres corredores y avisan a las asistencias. Me da un pequeño bajón, siempre me pasa cuando alguien desfallece, el susto, supongo, miro a los corredores con los que me cruzo y me encuentro con mi "compañero" que a falta de cinco kms. para meta ya va andando, si hubiera dosificado lo mismo llega a final de carrera sin tener que andar, pero bueno...con este pensamiento logro dejar de pensar en el corredor que ha caído y vuelvo a apretar, dedicándome durante los tres últimos kms. a adelantar a un buen número de participantes, al final me acerco al cartel de meta y poso para las últimas fotografías, cruzo la llegada en 1:50:24, tiempo neto 1:49:55. Miro a mi Fore305 y confirmo las sospechas, mi ritmo ha sido más rápido de lo necesario para bajar bastante del objetivo, pero al no haber aprovechado las mejores trazadas he terminado recorriendo casi 400 mts. más de la distancia oficial. No pasa nada, he disfrutado como hacía tiempo que no lo lograba, está claro que si hubiera salido a tope mi tiempo hubiera sido sensiblemente inferior, pero sigo pensando que la gran parte de la recompensa del corredor popular está en las sensaciones que se experimentan en la carrera, no en el tiempo logrado, y mi preparación para la carrera no era la óptima. Me fijé un objetivo prudente y lo logré, ojalá siempre fuera así.


Ahora, en dos semanas, toca Betanzos, una de las medias maratones más duras de Galicia, a ver si allí se consigue disfrutar tanto como en Coruña, donde el recorrido ni era tan feo como muchos decían, ni olía tan mal la zona del puerto. La única pega, yo hubiera preferido un avituallamiento sólido (fruta, no más) y algo de isotónica antes que la camiseta de recuerdo que nos dieron al final de la carrera. Ese día olvidé llevar comida de casa y después de 21 kms. el cuerpo pide algo de alimento y no sólo una botella de agua, afortunadamente había un chiringuito cercano a meta y en dos minutos estaba comiendo y bebiendo en condiciones.

martes, 11 de mayo de 2010

Objetivos para Mayo

Mayo está siendo un mes bastante extraño, parece difícil planear cualquier cosa, así que a estas alturas tengo asumido que voy a dejarme llevar durante los próximos días y terminaré haciendo lo que surja. En principio Mayo estaba marcado en el calendario como el mes de las medias maratones, con Ferreirúa, Coruña y Betanzos concentradas en poco más de tres semanas. Pero como he dicho, las cosas se han ido liando. Ferreirúa me la perdí por tener que desplazarme a Alicante, y Coruña en principio iba a perdérmela por viajar a Oporto. Quedando tan sólo la posibilidad de correr la media maratón de Betanzos, que por lo leído debe de ser de las más duras de todas las medias que se celebran en Galicia, o bien asistir a la Andaina de Xinzo de Limia para andar unos 20 km. por los montes cercanos a la localidad orensana.

Ahora mismo todo ha cambiado, el viaje a Oporto está en el aire porque el hotel en el que suelo hospedarme está lleno, uno es una persona de costumbres fijas y se le hace complicado cambiar de hospedaje cuando el conocido es tan bueno y barato, así que ya veremos cómo termina todo. Por ahora creo que me concentraré en aprobar las convocatorias del Celga 2 y 3 para ir adquiriendo mayor nivel de gallego, las citas deportivas durante Mayo quedarán supeditadas a los exámenes y la disponibilidad en general que vaya teniendo durante estas semanas. Pero en principio, ahí van las pruebas y objetivos para este mes:

- Domingo 16 de Mayo. II Media Maratón Da Coruña. A priori una media para hacer marca, tres vueltas a un circuito de unos 7 km. completamente llanos. Lo malo es que dar tres vueltas a un mismo circuito acaba pasando factura a nivel psicológico, sobre todo porque en la tercera vuelta corres el riesgo de ser doblado por aquellos atletas que optan a ganar la prueba, lo cual no deja de hundirte un poco en la miseria. Por otra parte se trata de un recorrido calificado como feo y con poca presencia de público. No es la media maratón que más me apetece hacer, pero si finalmente no puedo viajar a Oporto es muy probable que esté allí para correrla, por de pronto ya me he inscrito. Resulta difícil plantearse objetivo alguno para esta prueba, después de realizar la Vig-Bay empecé a pensar más en la Andaina de Bisbarra Do Sar, dejando de correr, y pasada la andaina he tenido que estar parado unos diez días por problemas musculares ocasionados por andar/correr esos 50 km., con lo que estoy completamente fuera de forma. Esta semana intentaré alargar un poco los entrenamientos y si finalmente acudo a Coruña será para hacer acto de presencia rodando la distancia en 1:50:00, si después tengo mi día pues ya veremos en qué tiempo termino.

- Domingo 30 de Mayo. XIV Media Maratón Volta á Ría de Betanzos. El día anterior tengo unos de los exámenes de gallego, con lo que supongo que tendré que madrugar bastante y pasarme todo el día esperando para hacer las diferentes pruebas, no es la mejor manera de pasar el día previo a una carrera, pero no hay otra opción. Betanzos es un pueblo que me gusta bastante, principalmente por el parque ilustrado que construyeron los hermanos Naveira en su localidad natal. Además el centro urbano, en lo alto de una colina resulta especialmente pintoresco, y su ría siempre me ha gustado. El problema es que el recuerdo que tengo del pueblo es el de sus cuestas, de modo que la carrera es un contínuo tobogán que la convierte en una de las medias más duras que se pueden correr aquí. Si a eso unimos la fecha en la que se disputa, con el riesgo de sol y altas temperaturas, es una carrera que puede terminar siendo una verdadera tortura. Aún así allí intentaremos estar, en caso de que las ganas no acompañen nos desplazaremos a Xinzo de Limia a realizar una andaina por sus tierras.

lunes, 19 de abril de 2010

IV Carreira Campo a Través de O Corgo (Lugar de Teira - Corrubedo)


Ubicación: Lugar de Teira - Corrubedo
Sábado 17 de Abril de 2010
Distancia: Aproximadamente 7.000 Mts.
Objetivo: No partirme la crisma

Llegado el segundo objetivo del mes estuve a punto de echarme atrás, por una parte el temor a sufrir un esguince en mi tobillo izquierdo, tan tendente a la inestabilidad, me tenía permanentente en duda, mientras que el hecho de tratarse de una carrera campo a través, terreno en el que nunca había participado, hacía que me asaltasen las dudas respecto a mi capacidad sobre la tierra. Pero lo cierto es que las opiniones vertidas sobre la carrera hacían presagiar una tarde repleta de diversión, así que libre de nervios al final decidí ser de la partida de salida en O Corgo.

Mis nuevas Mizuno Wave Ascend 4, compradas para esta carrera y para la próxima Andaina de Bisbarra Do Sar acababan de llegarme y todavía no estaban hechas a mí, por lo que decidí sacar de su caja unas viejas Nike Air Pegasus de hace unas temporadas, más que nada porque no tienen en la suela ningún canal donde puedan alojarse las piedras, problema que suelo tener con las Mizuno Wave Rider cada vez que corro por un parque. Provistos del material nos dirigimos hacia Teira-Corrubedo, una zona absolutamente desconocida para mí y que a partir de ahora se va a convertir en favorita para ir a la playa este verano. Llegamos temprano pero no lo suficiente, puesto que el aparcamiento disponible estaba prácticamente repleto, siendo de los últimos vehículos que tuvimos oportunidad de aparcar cerca de la linea de salida.

Nada más bajar del coche uno se da cuenta de que la carrera de O Corgo es distinta, aquí la gente no viene a por tiempos, se viene símplemente a disfrutar y todo el mundo anda relajado de un lado para otro. Cumplimos rápidamente con el trámite de recoger el dorsal y después hacer unos cuantos estiramientos empiezo a calentar por el circuito de la carrera hasta que me doy de bruces con un inmenso charco repleto de agua y barro, en este momento decido dar la vuelta y dejar el charco para más adelante, además tan sólo faltan cinco minutos para la salida y toca ir situándose. Consciente de que es mi primera vez campo a través y que lo principal es no fastidiarme el tobillo me sitúo a la cola del pelotón, dispuesto a disfrutar tranquilamente de la carrera sin molestar a nadie por culpa de mi torpeza sobre el terreno. Además tengo presente una recomendación para los que vamos a disfrutar, no a competir, tomárselo con calma durante los primeros kms. puesto que aunque la carrera es corta, no lo parecerá tanto. De pronto hago un mal gesto y aparece un dolor en mi pie derecho, Sonia me dice que pose para una foto pero ando de tan mal humor que debo de salir con una cara cara de enfado que tira para atrás. En fin, ahora estoy en la linea de salida y aunque me cueste unos días de descanso voy a correr.

Se da la salida y empezamos a ascender, primero suavemente, más tarde con decisión, aparece el gran charco y la gente empieza a dudar mientras que un simpático participantes empieza a pasar sobre el agua en reiteradas ocasiones, mojándose y salpicando a propósito a los compañeros de carrera. Bueno, estamos en una competición campo a través y hay que tener buen humor, así que si hay que mojarse no pasa nada, acelero y paso el charco para seguir con una cuesta que inesperadamente se empieza a venir hacia arriba con decisión. De pronto, aún no habiendo hecho más que empezar, me doy cuenta de que mi ritmo es algo superior al de la gente con la que he salido, además estoy acostumbrado a empezar a correr haciendo los primeros kms. cuesta arriba, así que durante casi los dos primeros kms. voy adelantando constantemente a los compañeros de carrera. Mientras tanto veo a una pareja parada, la chica se ha lesionado, lástima...sigo corriendo y nos introducimos en medio del bosque para correr entre los eucaliptos, sus hojas, raices sueltas, ramas caídas...y empiezo a pasarlo como cuando era crío y no hacía más que corretear en la pinada de Guardamar, me sonrío y miro el pulsómetro que marca 165 ppm. Comparto casi un km. con un corredor más veterano que yo, cuando toca bajar él me adelanta, cuando subimos yo lo supero. Luego llegamos una zona señalizada como peligrosa y me noto retenido por mi compañero, así que lo adelanto definitivamente en un falso llano. Se supone que la parte más dura de la carrera ya ha quedado atrás, también la más bonita y lenta, el primer km. lo he hecho en seis minutos, luego los tiempos ya van bajando, aunque muy lejanos de los que hago en asfalto, tampoco voy a tope. Vamos casi en llano y los últimos del pelotón que me precede son inalcanzables, el ritmo es el mismo para todos, volvemos a bajar con fuerza, pasamos una zona adoquinada y creo que de nuevo una zona marcada como peligrosa, plantándonos de inmediato en las primeras dunas de la playa. Un minuto más y ya estamos metidos en faena, corriendo entre la arena blanda de la playa que, dicho sea de paso, es mucho más blanda que la de Alicante. La gente se ve asfixiada pero yo me noto bien por haber dosificado muchísimo las fuerzas, no me paro en ningún momento y correteo contento sobre la arena hasta que decido probar cómo de dura está la arena húmeda, me meto en una zona bañada por una ola y hundo por completo las zapatillas, de poco no salgo...retomo la arena seca y por fin llegamos al ascenso de las dunas creyendo que todo ha acabado, pero aún queda un buen trozo de arena. A partir de aquí el terreno va haciéndose más firme y nos dirigimos en suave ascenso a meta, nada más salir de la playa he ido adelantando a corredores constantemente y ahora todavía me veo fresco y queda poco más de un km. para llegar a meta, empiezo a apretar, nada de sprint, sino incrementando el ritmo hasta ponerme fuerte, adelanto a uno, a dos, a tres, a cuatro....¡a cinco corredores! que estaban lejos de mí en el último km. Soy un campeón, no hay duda, el campeón de los prudentes, pero con esa sensación que a buen seguro tienen los corredores de verdad cuando ganan un sprint. Claro que ellos al llegar a meta no escuchan su Forerruner diciéndole que el último km. has sido malo, que has pasado de largo las pulsaciones que te tiene recomendado...


Después del cachondeo (que llevo yo sólo y del que nadie se entera, ya que sigo sin conocer a nadie) de ver cómo soy capaz de adelantar a algún corredor termino la carrera tan contento, satisfecho porque me lo he pasado en grande corriendo por el bosque, la hierba, el barro y hasta la arena de la playa. Supongo que si no me hubiera puesto tan atrás en la salida hubiera quedado más o menos por mitad de la clasificación, pero qué demonios me importa a mí la posición, nunca voy a lograr sacar un puesto más allá de la mitad de la tabla. Pero eso sí, divertirme me he divertido como el que más.

Para finalizar destacar la estupenda organización del evento, nada más llegar nos anotan los dorsales, nos dan agua, bebida isotónica, fruta, bizcocho y hasta una empanada deliciosa. Esta vez me quedé a la entrega de premios y al sorteo de regalos posterior, como siempre no me tocó, no sé para qué me quedo, no lo vuelvo a hacer, nunca me llevo nada :-)

miércoles, 14 de abril de 2010

XI Medio Maratón Gran Bahía. VIG-BAY 2010



Ubicación: Concellos de Vigo (Samil), Nigrán y Bayona.
Domingo 11 de Abril 2010
Distancia: 21,097 km.
Objetivo realista: 1:48:00 (1:45:00 en sueños)

Por fin había llegado el día, después de dos años desde que tuve que renunciar a correr medias maratones por culpa de la hipertensión arterial diagnosticada días antes de una prueba, volvía a tener frente a mí la posibilidad de correr los 21 km. Además iba a ser mi debut en la distancia aquí en Galicia, por no hablar de que lo haria en la VIG-BAY, probablemente la más célebre y popular media maratón de toda la comunidad gallega. La VIG-BAY, para los de fuera, es una maratón que se celebra entre la viguesa playa de Samil y la turística localidad de Bayona, pasando antes por Nigrán, localidad intermedia entre ambas. El recorrido se antoja espectacular, con las Islas Cíes y toda la bahía de Vigo ante nosotros, una verdadera gozada poder disfrutar de semejantes vistas mientras se corre, lo que hace que la cifra de asistentes a esta carrera no deje de aumentar día a día, superando la cifra de 3.500 corredores inscritos en la presente edición 2010 de la carrera.

Mi particular VIG-BAY comenzaba el día antes de la carrera, un sábado estupendo que aprovechamos para ir a recoger mi dorsal para la carrera. El no conocer la carrera ni la zona me tenía algo nervioso y quería evitar las prisas de última hora, de modo que a la hora de comer nos plantábamos en Samil para recoger nuestro numerito para la carrera, además de una preciosa camiseta técnica obsequio para los participantes y toda la información de la carrera. Nada más entrar al museo Verbum me di cuenta de la buena organización de la carrera, cada corredor tenía su bolsa identificada con una camiseta de su talla en el interior, siendo esta bolsa la que luego emplearíamos para el guardarropa, a priori todo parecía marchar de maravilla, así que nos fuimos a comer y la tarde la dedicamos a visitar Bayona, donde la linea de meta ya estaba acotada.

El domingo me levanté temprano después de no haber dormido muy bien, pero como no me pillaba de sorpresa procedí a desayunar tranquilamente y disponerme a recorrer la hora de viaje que separa Samil de Santiago. Llego a la playa de Samil y aquí considero que comienza mi carrera, pero antes pensaba participar en la foto del foro Correr en Galicia, lástima que llegase tarde y tuviera que aparcar lejos del lugar de la quedada, lo que me obligó a no hacer acto de aparición para tomarme la preparación de la carrera con calma. Quedaban 45 minutos para el inicio de la prueba, tiempo que aproveché para dejar mi bolsa en el guardarropa, cambiarme y calentar a lo largo de los parques que rodean el paseo marítimo de Samil.

Después del ritual habitual previo a la carrera cada corredor se situó en su cajón de salida (muchos ubicándose donde no les correspondía, algo que no sirve más que para molestar a corredores más rápidos) y a las 10:30 horas dió comienzo la carrera. Bueno, la mía unos dos minutos después, que fue el tiempo que tardé en cruzar la linea de salida, a partir de este momento los nervios desaparecen y empiezas a observar a tus compañeros de carrera y el recorrido. Los primeros cuatro kms. son de trámite sobre una superfie completamente plana, nada más empezar la carrera observo a un par de corredores pertenecientes al foro de Correr en Galicia, los reconozco por sus nicks escritos en la espalda de sus camisetas y al darme cuenta de que pretenden llevar el mismo ritmo que yo me pego a ellos sin dejar muchos metros de distancia. Mi Forerunner 305 marca el paso por el km.3 y voy comodísimo a un ritmo de 4'55"/km., lo único que me fastidia es el persistente sol que parece quemar la piel y la sorpresa de comprobar que ya voy a 160ppm, cuando lo lógico sería ir quince pulsaciones por debajo. Lo dejo correr, intento relajarme pero los nervios que han aumentado las pulsaciones no son los de la carrera, si no los de días anteriores, de modo que sigo al mismo ritmo. En el Km.4 la carretera comienza a ascender y en el segundo repecho importante, a partir del km.7,5 veo que los dos corredores que había tomado como referencia aflojan el paso, dudo pero me decido a adelantarlos al encontrarme bien. Así paso más allá del km.9 donde termina la ascensión, llego al avituallamiento y acudo al agua con ansia, cosa rara en mí, que suelo hacer los rodajes largos sin beber una gota.

La primera parte de la carrera había concluido aguantando un ritmo de 5'00/km. durante toda la subida, el problema es que las pulsaciones llegaban a 175 al concluir el ascenso y aunque mi cuerpo se sentía cómodo yo sabía que no iba a poder aguantar ese ritmo, el calor estaba haciendo mella en mí y por lo que observaba alrededor, en casi todos los participantes en la carrera. A partir de ese momento empecé a sospechar que iba a pasarlo mal, sospecha confirmada al comprobar que lo que se me antojaba un suave descenso no era tal, si no una sucesión de suaves subidas y bajadas que no dejaban recuperar con el tremendo calor existente. En el km.12 mi ritmo se va a 5'20", cojo esponjas para refrescarme, paso por debajo de una ducha, llego al km. 15 y me bebo una botella entera de agua, pero nada mejora. De pronto veo Bayona, pero está todavía a seis kms. y a estas alturas eso es una eternidad, utilizo la bajada a Playa America para soltar las piernas y pasar por una nueva ducha que encontramos en el camino, los tiempos se siguen disparando, ahora 5'25" cada km. recorrido, y lo que es peor, empiezo a pasarlo realmente mal. Aunque lo peor no es eso, lo peor es escuchar cómo empieza a oirse el sonido de las ambulancias y me encuentro con un buen número de corredores tumbados en el suelo, desmayados, reventados y vencidos por el calor, no por los kms., otros han sido más prudentes o han tenido más suerte y han echado a andar. Sigo corriendo asustado, pensando que el próximo en marearse e ir al suelo puedo ser yo, Bayona está ahí, pero casi prefiero no mirarla, aparecen unas animadoras con pompones y todo, tampoco las miro, tan sólo miro al Fore que no deja de anunciar que he sobrepasado el nivel de pulsaciones al que creo oportuno y prudente correr. Por fin llego al km.20 y tomo una nueva botella de agua, no llega a nada, bebo la mitad y la otra mitad la echo sobre mis piernas mientras compruebo que me he ido a 5'40" en el último km., no puedo más pero sigo corriendo, sólo queda un km. para llegar a meta, luego 500 metros, pero esos últimos metros se me atraviesan y se hacen eternos, estoy tan atontado que hasta levanto un poco los brazos al entrar en meta (video). Celebro haber llegado, el tiempo me da igual, paro de correr y se me nubla la vista por momentos, cojo un agua pero se me cae al suelo, menos mal que la organización es de diez y me vuelven a dar otra botella al instante. En dos minutos todo vuelve a su cauce, sigo algo atontado pero ya me he recuperado lo suficiente para acudir a por un par de yogures, el aquarius, fruta...hay de todo, y la verdad es que mi cuerpo lo pide. Después de todo se me ocurre mirar el tiempo, más de siete minutos por encima de mis previsiones, cinco por encima de las más modestas, tiempo neto 1:52:27, casi la mitad pasándolo mal y la última media hora sufriendo como no recordaba, todo por culpa del calor que nos ha vencido después de estar entrenando meses con frío y lluvia. Ahora sólo queda montarse en el autobús de la organización y regresar a Samil mientras comentamos la carrera con desconocidos que han pateado los mismos metros que nosotros.


Días después, en realidad minutos después de terminar la carrera me doy cuenta de lo que todos hicimos mal. Salimos al ritmo al que nos sentíamos cómodos sin tener en cuenta el calor, haciendo una buena primera mitad de carrera, pero esto luego nos pasó factura. Se escuchaba por los altavoces la recomendación de dosificar, en realidad yo pensaba que iba dosificando las fuerzas, pero el error era que con las condiciones ambientales del día, las fuerzas eran menos de las esperadas. El año que viene habrá que ir con más cuidado.

miércoles, 7 de abril de 2010

Objetivos para Abril

Como siempre, todo acaba, las vacaciones también, y ahora sólo queda el recuerdo de visitar por enésima vez la Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia, estar con la familia, debutar sobre una piragüa de manera más bien discreta y zizagueante, visitar a algún que otro amigo....en fin, lo habitual en estas fechas. Curiosamente Instantáneas de Fondo apareció en conversación con uno de mis mejores amigos, compañero de salidas al monte y mil cosas más. Este buen hombre (es un decir, porque es tan puñetero o más que yo, lo cual es bastante) tiene el defecto de ser sincero, entiéndaseme, no lo hace a propósito, cuando algo no le gusta tiene la suficiente inteligencia para mantenerse callado, pero como yo no me contento con eso, y además más o menos le conozco, me aventuré a buscar su opinión sobre este blog personal que he inciado recientemente. Bien, la verdad es que no encontré nada que no pudiera adivinar por mí mismo, los posteos con alguna foto no le desagradan, pero cuando hablo del material que utilizo para correr me "acusa" de "no aportar nada", cosa que no le negaré puesto que tan sólo doy mi opinión sobre las cosas, sin profundizar en exceso. Pero bueno, todo esto lo escribo porque el bueno (es un decir, de nuevo) de mi amigo se sinceró también a la hora de comentar su opinión sobre los posteos (uno hasta ahora) sobre las carreras a las que asisto como corredor popular. Según él soy un "pringadillo" (término que asumo con orgullo) que anda en la medianía del pelotón de una carrera, en realidad es generoso porque rara vez llego en mitad de la clasificación, siempre lo hago un poco más atrás. Y claro, dadas mis escasas condiciones atleticas no entiende cómo se me ocurre comentar una carrera en la que el 60% de los participantes han llegado antes que yo a meta, si hubiera quedado entre los diez primeros aún, pero siendo un corredor popular más no ve el interés que cualquier visitante de Instantáneas de Fondo puede tener en las carreras a las que acudo.

La verdad es que asumo el razonamiento de mi amigo, cuando hablo sobre una carrera lo hago como si me fuera la vida (o cualquier cosa de valor) en ella, pero la verdad es que en toda carrera a la que voy tan solo está en juego mi capacidad para divertirme, algún que otro segundo que restar al cronómetro (uno tiene su orgullo, además de unos cuantos años, y correr más rápido que el día anterior siempre es una satisfacción), y la experiencia de patear el asfalto junto a cientos o miles de personas que comparten mi afición. Además, narrar todo eso aquí cumple un motivo personal bastante importante, la de tener un recuerdo de cada carrera, lo cual justifica el tiempo que pierdo frente al teclado, que tampoco es mucho.

Dicho esto....voy a mantener mi costumbre (bastantes disgustos me ha dado) de no hacer caso a la opinión de los demás (se me había olvidado comentar que mi novia opina igual que mi amigo) cuando algo se me mete en la cabeza, y seguiré relatando por aquí aquellos acontecimientos deportivos a los que acuda a "hacer bulto" e intentar cumplir mis modestos objetivos. Así pues, ahí van las pruebas y objetivos para este mes:

- Domingo 11 de Abril. Vig-Bay (Media Maratón Vigo-Nigrán-Bayona). Es la primera media maratón que voy a correr en Galicia, y en realidad la primera media maratón que corro desde que me diagnosticaron la hipertensión y empecé a volverme loco tomando pastillas que no daban resultado, o peor aún, me inhabilitaban para correr. Ahora la tensión está bajo control y he vuelto a correr como antes (bueno, vigilando no pasarme), todo el mundo habla maravillas de esta carrera y el recorrido parece ser que es precioso, con la vista de la ría de Vigo durante buena parte de la carrera. Los nueve primeros kms son en subida más o menos constante, y luego todo el llano o en ligera bajada hasta meta, ya veremos. Al ser la primera vez que voy a esta carrera y no conozco el perfil exacto de la carrera, voy a disfrutar de la carrera, intentando llegar por debajo de 1h 48min, si me encuentro muy bien, no hace viento y se me enciende alguna bombilla en la cabeza, tiraré a a bajar de 1h 45min, pero vamos, ni de coña :-)

- Sábado 17 de Abril. IV Carreira a Través Do Corgo-Corrubedo, Ribeira. Este mes voy en plan primerizo, es la primera vez que voy a una carrera fuera de asfalto, aunque mi mayor preocupación a priori es encontrar el pueblo donde se celebra. Esta carrera es de unos 7 km., lo cual parece poco, pero viendo la cuesta que aparece fotografiada en la pasada edición, y las caras de algunos corredores, puede que tenga que echar a andar en algún momento. La organización promete no pisar el asfalto ni un metro y un porcentaje elevadísimo de presencia de barro en la mayor parte del recorrido si la lluvia hace acto de presencia, supongo que donde no haya barro será porque corramos sobre la arena de la playa. El objetivo aquí es "virgencita virgencita que me quede como estoy" y no partirme la crisma, sin más, correr despacito mirando el paisaje y sobre todo el suelo, porque mis tobillos son de risa y los esguinces están a la orden del día.

- Sábado 24 de Abril. III Andaina Bisbarra do Sar, Padrón. La última actividad del mes sería la que más ilusión me haría, de no ser porque retomo el tema de los medios maratones. Una andaina es una prueba no competitiva de senderismo en la que los participantes van con dorsal. Vamos, que se trata de patear el monte unas cuantas horas, hay quién la hace corriendo/andando y quién sólo anda. A mí me tienta hacerla andando y corriendo al trote a ratos, perooooooo........son 50 kms. y creo que bastante haré con terminarla. El objetivo está claro, hay doce horas para andar los dos circuitos de 20+30 kms., el tiempo es más que sobrado, pero la cuestión es si los músculos resistirán o habrá que retirarse por algún problema antes del fin de la prueba, en fin, a ver si en diez horitas hemos andado todos esos kms. y conseguimos fotos bonitas del recorrido.

lunes, 8 de marzo de 2010

VIII Carreira Popular Concello de Padrón


Ubicación: Concello de Padrón (La Coruña)
Sábado 06 Marzo 2010
Distancia: 10,480 km
Objetivo realista: Sub 51' (Sub 50' en sueños)

Por mucho que intento evitarlo no hay manera de lograrlo, nada más despertarme el día de una carrera ya siento las mariposas en mi estómago. Aun a sabiendas de que formo parte de ese grupo de corredores cuya máxima aspiración es acabar justo a mitad de la tabla clasificatoria, los nervios me pueden, y por mucho que esto de correr no sea más que una afición, otra manera de divertirme, el día de la carrera siempre ando inquieto, incluso cuando la distancia es más corta que los 21 km., mi favorita.

Intentando mitigar la desagradable sensación de inquietud, y dado que Padrón se encuentra a unos 20 km. de Santiago de Compostela, aproveché para acercarme a la localidad por la mañana para recoger mi dorsal y la camiseta conmemorativa de la carrera. Padrón es una localidad que puede calificarse de bonita, con un centro histórico bastante agradable para dar un paseo cuando llega el buen tiempo, y un pequeño pero exhuberante parque en el que sentarse a leer el periódico en verano. Junto al centro histórico hay una pequeña explanada presidida por sendas esculturas de los vecinos más insignes surgidos en la localidad, Rosalía de Castro y Camilo José Cela. Ahí es nada, una población tan pequeña ha visto nacer a la figura más representativa de la literatura gallega y a todo un Premio Nóbel de Literatura. La verdad es que resulta una gozada llegar por carretera a Padrón y pasar antes por la parroquia de Iria Flavia, verdadero origen de Camilo José Cela, encontrando a nuestro paso la fundación que lleva su nombre y una preciosa iglesia justo frente a ella.

Pero bueno, vayamos a la carrera, en principio decir que esto de ir acompañado a las carreras por la novia tiene cosas buenas y malas. Lo bueno del asunto es que siempre regresas a casa con un montón de fotos, lo malo es que nada más bajar del coche tu novia empieza a mirar al resto de participantes y no para de señalarlos diciendo que van a llegar antes que tú, como si la apariencia física fuera sinónimo de rapidez (normalmente sí, para qué engañarnos...). La verdad es que con esos comentarios llegas a la linea de salida algo atemorizado, pero al verte rodeado de cientos de personas corriendo de un lado a otro para calentar los músculos, te creces pensando que a tí te dan igual los demás, que bastante tienes con llegar a meta.

Este año, por diversas circunstancias, el número de inscritos no alcanzó las previsiones de la organización, aunque tampoco quedó muy por debajo, en torno a los 600 corredores. A las 17:30 horas se daba inicio a la carrera, pasando rápidamente al lado de la estatua de Rosalía de Castro para ascender hacia el Ponte Do Carmen, durante los primeros metros las sensaciones son las de siempre, hay que ir con cuidado para no tropezar con los demás corredores, ir señalizando los posibles escalones u obstáculos del camino...pero nada más bajar el puente el recorrido se convertía en una larga recta de más de 2 km. con apenas un par de curvas que rompían la monotonía. Mis sensaciones eran buenas, pero en apenas 400 m. el Forerruner 305 indicaba que las pulsaciones estaban en 165 ppm., demasiadas teniendo en cuenta que se acababa de iniciar la prueba. Llega entonces un momento de pánico comprobando como iba a ser incapaz de seguir el ritmo de los corredores que me acompañaban, los dejo ir y poco a poco me voy acomodando a mi ritmo. Caen los dos primeros km. a 4'37"-4'44" mientras vamos reconociendo a los corredores que nos van a acompañar a lo largo de la carrera. Pasamos sobre un puente y enfilamos el paseo fluvial del Río Sar (que también pasa por Santiago, a 100 m. de casa). Al pasar por el primer punto de control observo como un corredor que iba delante mío empieza a quedarse de vuelta a la linea de salida/meta, le animo a que aguante junto a mí y charlamos un poco mientras el Forerruner ya marca las 168 ppm., así llegamos hasta el ecuador de la prueba, donde me sorprende oir mi nombre a voz en grito, e intento posar lo más dignamente posible para Sonia. Paso la primera vuelta en 25'10", pillo la botella de agua y de nuevo en el Ponte Do Carmen pierdo de vista a mi compañero en la carrera y decido tirar solo. La segunda parte de la carrera fue como acostumbra, mientras que yo había dosificado muchos habían tirado a tope, y todo el grupo al que había dejado escapar en el primer km. ahora estaban a tiro de piedra, logrando el adelantamiento en un minuto. Y esta fue la constante de la segunda vuelta, conseguí rebasar a unos 30 ó 40 corredores, aumentando el ritmo a falta de 3 km. a más de 175 ppm., llegando a meta al límite de mis fuerzas en un tiempo oficial de 49'42" (tiempo neto 49'20"). Objetivo más que cumplido, llegar por debajo de 50' se me antojaba imposible, y casi acaricié los 49', pasando por los 10 km. en 47'06".

En la clasificación mi resultado fue modesto, como siempre, puesto 366, pero la recompensa del corredor popular no está el puesto de llegada, meramente anecdótico, si no en esas charlas a mitad de carrera, en los pequeños adelantamientos, en ir arañando algún segundo al cronómetro....

En definitiva, una carrera más que divertida, con un recorrido cómodo y una organización brillante. El año que viene hay que repetir. Y ahora a seguir entrenando para la próxima carrera, la Vig-Bay, media maratón de la ría de Vigo.