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miércoles, 29 de febrero de 2012

Las despedidas nunca fueron sencillas...

Vaya por delante que aunque este blog tiene una particular simpatía por la fotografía analógica, y pese a que buena parte del rescate analógico de los últimos tiempos se debe a Lomography, no me siento en absoluto identificado con las diez reglas de la lomografía. Si tuviera que definirme como fotógrafo desde luego nunca diría que sigo aquella famosa regla lomográfica del "no pienses, dispara". Cada vez que hago una foto ésta ha sido pensada con anterioridad, así que...valiente lomógrafo estoy hecho...por otra parte, el proceso cruzado (revelar un carrete de diapositiva por el proceso C-41, o un carrete de negativo color por el E-6) no me seduce en absoluto, y esto casi podría convertirme en un "criminal" a los ojos de algunos lomógrafos...

Creo que cada proceso está pensado para el tipo de película para el que fue creado, y cuando he hecho revelados cruzados normalmente, y a no ser que empleara la Lomo LC-A (que funciona milagrosamente bien para realizar este proceso), el resultado tiende a la sobre exposición. Sin embargo siempre hay excepciones, y hay una película de diapositiva que no puedo estar más allá de un par de meses sin utilizar y revelar posteriormente por el proceso C-41. Se trata de la Fuji Sensia 100, que al revelar en proceso cruzado suele ofreceros unos tonos sepia, fucsia o rojos absolutamente maravillosos. Es por ello que hace un par de meses, cuando Fuji anunció que discontinuaba esta película corrí a Ebay para hacerme con dos decenas de rollos de Fuji Sensia 100, que ahora aguardan en el frigorífico a la espera de ser usados...

Si no habéis utilizado nunca esta película os sugiero que probéis a cargarla, preferentemente en una LC-A, para posteriormente utilizar el proceso C-41, los resultados siempre son sorprendentes. Dejo hoy aquí una foto del penúltimo rollo de Sensia 100 que he disparado, se trata del Faro de Cabo Vilán, en Camariñas, un faro que ya ha pasado por aquí en más de una ocasión (y que probablemente seguirá apareciendo), la variedad de colores que logra el Sensia 100 en proceso cruzado son increibles, realmente es una de mis fotos favoritas de los últimos tiempos. El día que tenga que decir adiós a esta emulsión creo que lo pasaré realmente mal...

lunes, 24 de octubre de 2011

Superando prejuicios

Tengo que reconocerlo, siempre había mirado a la Lomography Sprocket Rocket con cierta desconfianza, recelo...incluso superioridad, sí. Me gustan las cámaras de calidad, ya sean reflex o compactas, el tipo de cámara me es indiferente...pero por favor, que sean máquinas de calidad, es lo único que pido. Cuando de lomografía se trata no cambio de parecer, tengo una Holga que adoro, también otros juguetes lomográficos...pero mi cámara favorita es la LC-A, me permite regular la apertura del diafragma, tiene enfoque por distancia, una lente razonablemente nítida que produce imágenes deliciosas...y si tuviera que elegir otras cámaras lomo, sin duda me quedaría con una Lubitel o una Horizon.

Claro que a nadie le amarga un dulce, una conocida marca de ropa tuvo la brillante idea de regalar cámaras lomográficas con ocasión de la inauguración de su tienda por internet...y yo no me iba a quedar sin mi cámara (en realidad conseguí dos). Tan sólo había que estar frente al ordenador a una hora determinada, comprar algo para mi novia...y esperar a recibir mi(s) camara(s). La fortuna me sonrío y llegaron a casa una Sprocket Rocket y una Spinner que me hicieron ilusionarme con sus curvas. La Spinner es divertida, casi tanto que no es necesario hacer fotos con ella, pero la Sprocket Rocket...bueno, de pronto se convirtió en la niña de mis ojos, no pude evitarlo, me cayó en gracia. Puede que su lente fuera de plástico, que tan sólo fuera capaz de ofrecer dos velocidades de obturación (escasas en ambos casos) o que sus opciones de enfoque fueran más que limitadas...la Sprocket Rocket conquista una vez la tienes en tus manos, ella es retro, yo amo lo retro...es ligera, yo cargo con muchas cámaras...su visor lo capta todo, y a mí me gusta ver el mundo entero...

Así, con un único vistazo, de golpe y porrazo superé todas mis reticencias hacia la Lomography Sprocket Rocket y comencé a preparar nuestra primera vez. Sabiendo de sus carencias (luminosidad y definición) busqué un Fuji Sensia 400 y lo cargué en la cámara en un día soleado, decidiendo que utilizaría el proceso E-6 para reducir el grano y obtener unos colores más vívidos. El resultado me maravilla, no deja de ser una cámara de juguete, pero en un día soleado y con una buena película la cámara produce preciosas imágenes genuinamente lomográficas. Su viñeteo, exagerado e irregular, es ideal para hacer fotos marítimas y los reflejos de su lente disparada frente al sol son curiosísimos, eso por no hablar de la exposición de las perforaciones de la película. La instantánea de hoy corresponde a una vista sobre el imponente Faro de Cabo Vilán, en Camariñas, creo que la imagen habla por sí misma...

No sé, ni pienso probar, qué pasaría con una película negativo color de ISO 100 en un día con poco sol, pero lo cierto es que la Sprocket Rocket tratada con mimo es capaz de producir muchas satisfacciones. ¡Gran descubrimento!




miércoles, 5 de octubre de 2011

En el fin del mundo...

Hay ocasiones en las que la fortuna nos sonríe y nos ofrece el marco idóneo para realizar la fotografía que llevamos en mente. No siempre sucede, todo lo contrario, lo normal es regresar a casa con un montón de fotos que aún gustándonos, no llegan a ser eso que esperábamos, de modo que cuando por fin revelamos nuestra película y acertamos a ver algo parecido a los imaginamos la satisfacción nos invade.

La instantánea de hoy es una de mis favoritas de los últimos tiempos. Está realizada en el Cabo Prioriño, justo detrás del Puerto Exterior de Ferrol, en un lugar constántemente azotado por el viento y las olas del Atlántico. Nuestra intención aquel día era recorrer el camino que hay desde Ferrol, donde habíamos visitado el Arsenal Militar de la ciudad, hasta el Puerto Exterior de Ferrol, pasando primero por la Fortaleza de La Palma. Un recorrido bastante curioso y recomendable, aunque también hay que decir que su final, en ese nuevo puerto industrial del Ferrol, no merece la pena ya que apenas podemos acercarnos para contemplarlo en su totalidad. Pero a cambio, junto a él, tenemos el pequeño faro de Cabo Prioriño, donde me encontré con esta pareja de perras descansando tranquilamente frente a un edificio de diseño contemporáneo. La ocasión inmejorable, Ola y Holga, que así se llamaban las perras, reposaban sobre el terreno, impasibles e inalterables frente al viento y a mis cámaras. La foto de hoy está realizada con la maravillosa Fuji Klasse W y un Lomography Redscale XR 50-200 disparado a ISO 25. El resultado...el esperado, o algo parecido, que no es poco. Algún día volveré a visitar de nuevo a esta pareja...

miércoles, 31 de agosto de 2011

Menos es más

Todavía no había probado a cargar la Fuji DL Super Mini Zoom con una película de ISO inferior a 400. Su lente, si no recuerdo mal, es f/4.5-7.5, poco luminosa, lenta...pero qué definición y qué colores ofrece. Ahora sé de qué es capaz con una película barata como el Agfa Vista 200, los colores se mantienen inalterados, la definición muy superior a lo que uno podría esperar. Sin duda una de las mejores compras (la mejor en cuanto relación calidad/precio) de los últimos meses. Me encanta la foto de hoy, sencilla, pero a veces menos es más.

martes, 23 de agosto de 2011

Sólo para valientes

En esta ocasión me pudo la prudencia, el recuerdo del descenso por esa carretera ocho años atrás pudo conmigo. Al llegar abajo, al faro, había unos cuantos coches aparcados y no tuve más opción que dar la vuelta en el último tramo de carretera, apenas quedaba un metro entre el morro de mi coche y el acantilado cuando lo situé perpenticular al sentido de circulación de la carretera. Las maniobras para dar la vuelta en tan exiguo espacio fueron muchas y supongo que el recuerdo de aquel día, con el coche al borde del precipicio, el temporal azotando el mar y la tierra...la cuestión es que en esta ocasión, cuando inicié el descenso hasta el faro de Punta Candieira, sentí algo así como vértigo y decidí dar marcha atrás hasta un descampado que hay a 800 metros del faro. Me eché atrás, lo admito, pero esta vez mi coche es más grande que años atrás y la carretera (donde no pueden cruzarse dos coches) cada vez me parecía más estrecha.

El Faro de Punta Candieira es un lugar que hay que visitar si se está cerca de Cedeira, al igual que hay que visitar el Faro de Cabo Ortegal cerca de Cariño, son lugares donde el mundo bien podría acabar, ambos impresionantes por igual, aunque la carretera que conduce a Punta Candieira hace a su faro algo especial. En la instantánea de hoy podemos ver la revirada bajada que conduce hasta el faro, si os fijáis bien, a la derecha de la última curva que se vislumbra con claridad hay unos pequeños puntos marrones, son caballos salvajes que pastan libremente por estos montes durante todo el año. Y al fondo, a la derecha de la imagen, comienzan a erguirse los acantilados de la Garita de Herbeira, los más altos de toda Europa. Un lugar mágico, también peligroso en un mal día, poco recomendable para conductores con vértigo, pero también un lugar inolvidable.