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miércoles, 14 de diciembre de 2011

Caminando en otra dirección

La foto que abre la entrada de hoy es mi foto más popular en la página de Lomography, ha recibido nada más y nada menos que (a día de hoy) 513 likes. No sé si esto a los ojos de los demás será mucho o poco, pero baste pensar que la foto más reconocida en Lomography no llega a los 900 likes y no son tantas las que logran pasar de los 500 likes, todo lo contrario. Así pues he de entender que según los usuarios (compañeros en realidad, ya que intento ser un miembro activo de esa comunidad) de Lomography, según los lomógrafos, esta doble exposición es mi mejor foto. Pero aún hay más, ya que si repaso mis fotos más populares compruebo que buena parte de ellas son fotos del estilo de mi foto más popular, es decir, dobles exposiciones realizadas total o parcialmente en casa.

De bien nacidos es ser agradecidos, por supuesto, agradezco enormemente todos esos "me gusta", pero lo cierto es que hacen que sienta que no formo parte de la corriente mayoritaria que predomina en Lomography, la de los fotógrafos que persiguen la foto rara (concepto que supongo todos entendemos). Ojo, que "foto rara" no es sinónimo de foto mala, por supuesto, pero sí toda aquella que no se preocupa de respetar las reglas de composición clásicas (ya, ya sé, Lomography tiene sus propias reglas) y muchas veces algunas que directamente son fotos que en fotografía han venido siendo tradicionalmente "defectuosas" (desenfocadas sin que esto sea pretendido, sobreexpuestas criminalmente...) e identificativas de los malos fotógrafos.

Una vez leído mi anterior párrafo podría deducirse que yo me creo el rey del mambo y que menosprecio a quienes hacen esas fotos que calificaba como "tradicionalmente defectuosas". Todo lo contrario, me encanta que exista una comunidad como Lomography, gracias a la cual mucha gente se está aficionando a la fotografía (ya véis que ni siquiera añado "analógica"), y como en todas partes los hay que son verdaderos genios, otros muchos intentamos hacer las cosas un poquito mejor con cada nueva foto que realizamos a pesar de que llevemos muchos años con cámaras en nuestras manos y un montón dan sus primeros pasos en esta afición. Es normal que cada uno tenga sus gustos, pero como decía al principio, creo que el mío no es el más extendido allí, y de igual modo que me suelo cansar rápidamente cuando reviso álbumes llenos de dobles exposiciones, algunas de mis fotos predilectas no reciben la atención que yo esperaría.

La foto que pongo a continuación es de mis favoritas de los últimos meses y sin embargo apenas ha sido visitada. Es la foto que ha motivado este comentario, supongo que quería enseñarla y no se me ha ocurrido otra manera de hacerlo.

Claro que siempre que veo esta foto pienso lo bien que hubiera estado si en vez de llevar la Fuji Klasse W (28mm) hubiera llevado la Leica Minilux (40mm), la Rollei AFM 35 (38mm) o símplemente me hubiera acercado más a los peregrinos (con el riesgo de recibir una mirada asesina). La cosa hubiera quedado tal que así (he realizado un recorte, obviamente):

En fin, esto es lo que hay por hoy...arriba mi foto más popular, abajo una de las que sería más populares si tuviera que votarme a mí mismo.

viernes, 7 de octubre de 2011

Autorretrato

¿Qué mejor espejo podía encontrar para hacerme una foto que el reluciente tapacubos de un clásico hispano? Sí, sí, hispano, porque rodeado de una exhuberante colección de joyas clásicas sobre ruedas fui a dar con un modesto Seat que me ofreció su reluciente tapacubos para que diera rienda suelta a mis ganas por retratarme.

Y es que al final no hay nada como los clásicos populares, esos que aún siendo lejanos están al alcance de los sueños de un pobre mortal. Porque no nos engañemos, un Cadillac es inalcanzable, pero un Seat 600, un 850, un 1430 Sport (mi favorito)...en fin, soñar es gratis. Mientras tanto siempre quedará la fotografía, hoy el protagonista de la instantánea soy yo, con mi Fuji Klasse W y la Olympus MJUII colgando de la muñeca. Soberbio el Lomography Redscale XR.

miércoles, 5 de octubre de 2011

En el fin del mundo...

Hay ocasiones en las que la fortuna nos sonríe y nos ofrece el marco idóneo para realizar la fotografía que llevamos en mente. No siempre sucede, todo lo contrario, lo normal es regresar a casa con un montón de fotos que aún gustándonos, no llegan a ser eso que esperábamos, de modo que cuando por fin revelamos nuestra película y acertamos a ver algo parecido a los imaginamos la satisfacción nos invade.

La instantánea de hoy es una de mis favoritas de los últimos tiempos. Está realizada en el Cabo Prioriño, justo detrás del Puerto Exterior de Ferrol, en un lugar constántemente azotado por el viento y las olas del Atlántico. Nuestra intención aquel día era recorrer el camino que hay desde Ferrol, donde habíamos visitado el Arsenal Militar de la ciudad, hasta el Puerto Exterior de Ferrol, pasando primero por la Fortaleza de La Palma. Un recorrido bastante curioso y recomendable, aunque también hay que decir que su final, en ese nuevo puerto industrial del Ferrol, no merece la pena ya que apenas podemos acercarnos para contemplarlo en su totalidad. Pero a cambio, junto a él, tenemos el pequeño faro de Cabo Prioriño, donde me encontré con esta pareja de perras descansando tranquilamente frente a un edificio de diseño contemporáneo. La ocasión inmejorable, Ola y Holga, que así se llamaban las perras, reposaban sobre el terreno, impasibles e inalterables frente al viento y a mis cámaras. La foto de hoy está realizada con la maravillosa Fuji Klasse W y un Lomography Redscale XR 50-200 disparado a ISO 25. El resultado...el esperado, o algo parecido, que no es poco. Algún día volveré a visitar de nuevo a esta pareja...

miércoles, 20 de abril de 2011

Perdido en el tiempo...

...o casi, porque lo cierto es que al ver estas dos instantáneas (dos versiones de una misma foto) uno no podría afirmar con total seguridad en qué fecha están realizadas. Ahí reside el verdadero encanto del Lomography Redscale XR, una película de ISO 400 montada al revés en el carrete y pensanda para ser expuesta con el ISO de la cámara en cualquier valor entre 50 y 200. La propia publicidad de Lomography anuncia esta película prometiendo suaves verdes y marrones cuando se utilizan sensibilidades bajas, mientras que a ISO 200 se supone que una explosión de rojos y naranjas se adueñan de las instantáneas. Bien, pues no tanto, la primera experiencia con esta película hizo que casi tirara a la basura los carretes que tenía por casa, decidí cargar la película en la estupenda Olympus XA3, pero ésta al tener lector DX interpretó (correctamente) que estaba trabajando con una película de sensibilidad 400, con lo que el resultado fue horrendo, imágenes oscuras y sin definición.

Como ya había tenido una mala experiencia (esos carretes sí fueron a la basura) con el Lomography Redscale 100, me decidí a probar la nueva Redscale XR a fondo, haciendo la misma foto con distintos valores ISO. En fin, resumiremos, a ISO 100 y 200 la película es una auténtica basura, pero a ISO 50 y especialmente a ISO 25 nos encontramos con instantáneas preciosas sacadas de otro tiempo. Los colores son deslabazados y unas frías pero bonitas tonalidades verdes y marrones se adueñan de todo. La instantánea de hoy pertenece al último carrete (de nuevo con la Olympus XA3 pero esta vez seleccionando manualmente la sensibilidad de la película empleada) que he hecho con el Lomography Redscale XR. Prácticamente todas las fotos de este carrete me encantan, pero he elegido esta foto en particular porque al no haber ningún coche o persona en ella, resulta complicado hubicarla temporalmente, algo que potencia el efecto de la estética del XR, más aún en esta ocasión en la que tenemos un precioso viñeteado

Por último, la primera instantánea está tal y como salió de la cámara, mientras que en la segunda he ajustado algo brillo y contraste. Aunque a veces retoco levemente estos parámetros al escanear los negativos, en el caso del Redscale XR creo que la imagen gana mucho si no se retoca en absoluto.