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jueves, 8 de diciembre de 2011

Desastre consumado

Hoy debería haber tomado un vuelo hacia Alicante, mañana otro camino de Glasgow...pero en cambio estoy en casa, enfermo por primera vez en más de dos años. Puro agotamiento, no más, quizás un exceso de entrenamiento, puede que corra demasiados kms. todas las semanas, no lo sé. Me ha pillado desprevenido, cuando mejor me encontraba me he sumido en noches que se prolongan interminablemente, haciendo que tenga que estar en cama hasta la hora de comer, porque soy incapaz de levantarme, y si lo consigo tengo que volver a tumbarme diez minutos después.

Supongo que lo prudente es dejar vacíos esos asientos que protagonizan esta entrada, mejor eso que estar allí, esperando un avión y preguntándome si mi fatigado cuerpo resistirá el viaje...pero no puedo dejar de lamentarme por mi mala suerte, con los billetes pagados, la entrada del Glasgow Popfest en mi cartera...

No pasa nada, sólo ha sido un golpe de mala suerte, poco a poco me voy encontrando mejor, quién sabe, quizás el domingo pueda volver a entrenar, quizás en diez días no me pierda la Volta á Ría de Ferrol, mi próxima media maratón...pero Glasgow ya me lo he perdido, el pasado puente de diciembre lo arruinaron los controladores aéreos, éste me lo he cargado yo solito.

La foto de hoy la tomé hace unas pocas semanas, en mi primera visita al nuevo aeropuerto de Santiago de Compostela. Qué maravilla llevar la Olympus XA y saber que puedo hacer fotografías disparando a 1/8 y sabiendo que ninguna saldrá trepidada. Cuanto más utilizo esa cámara, más me gusta...

Disfrutad del puente, yo seguiré aquí, practicando un poco de estoicismo :-)

jueves, 11 de agosto de 2011

Museos Vaticanos

Aunque no lo he comentado, por los últimos posteos resultará obvio que parte de las vacaciones las pasé en Roma. No era la primera vez que me acercaba a la capital de Italia, de hecho ni siquiera era una preferencia para mis vacaciones, pero entre que mi novia no había estado nunca allí y que los destinos desde el aeropuerto de Oporto no son excesivos, terminamos visitando Roma. Ella para descubrirla por primera vez, yo para conocer la ciudad en mayor profundidad. Lo cierto es que creo que ella descubrió la ciudad en detalle, pero a mí todavía me queda mucho más por ver, cuestión de exigencias, soy de esas personas que se recrean mucho tiempo en las cosas, me da pena perderme cualquier cosa y esto hace que los viajes se conviertan en verdaderos maratones turísticos en los que por muchas horas de luz que haya, siempre me faltará tiempo.

De entre todos los lugares que visité en esta última estancia en Roma, quizás el que más dudaba en volver a ver eran los Museos Vaticanos. Y no es que sea porque no merezcan la pena, todo lo contrario, pero sucede que las colecciones expuestas en los Museos Vaticanos, excepción hecha de la Pinacoteca (de la que sólo se puede ver una pequeña parte), suele permanecer inalterada con el paso del tiempo. Obviamente no van a redecorar ni repintar la Capilla Sixtina, ni la Sala de las Cartas Geográficas, ni las Estancias de Rafael, con lo cual si repites visita lo normal es que la práctica totalidad de lo que descubres ya lo hayas visto con anterioridad. En cualquier caso no me arrepiento de haber vuelto por allí, hubiera sido injusto hacer que mi novia se marchar de Roma sin haber visto la Capilla Sixtina o la Sala de las Cartas Geográficas...y yo de paso volví a maravillarme con todos los tesoros que este estupendo museo alberga.

Hoy traigo aquí lo que es el fin de la visita a los Museos Vaticanos, la escalera de salida que nos conduce hacia el exterior una vez terminada la visita. Me fascinan las escaleras de caracol y esta es una de las más grandes y majestuosas con las que me tropecé, en realidad, tal y como sucede con la escalera de caracol del Museo del Pobo Galego, aquí en Santiago de Compostela, esta escalera no es una, sino varias, lo cual la hace todavía más atractiva. Sólo por su mera contemplación merecería la pena darse una vuelta por los Museos Vaticanos, pero encontrarla después de ver la Capilla Sixtina ya es algo fuera de serie.

martes, 9 de agosto de 2011

Volviendo a los mismos lugares

Lo reconozco, soy un hombre de costumbres, intento sobrellevarlo lo mejor que puedo, me esfuerzo por introducir variaciones en mis hábitos, pero lo cierto es que cuando algo me gusta...desde comer siempre en los mismos restaurantes (de vez en cuando pruebo uno nuevo, pero normalmente me gustan más los de siempre), a beber siempre la misma marca de whisky, o repetir la misma foto de un sitio al que voy con relativa frecuencia. La foto de hoy pertenece a mi última visita a Oporto, no puede ser más típica, el puente Dom Luis I sobre el río Duero, las barcas que antiguamente transportaban el vino, la bodega en lo alto de la colina...seguro que ha aparecido en un par de ocasiones por aquí, pero cada vez que visito Oporto no puedo resistirme a acercarme a mirar si todo sigue en su sitio, como si hubiera cambiado algo en los últimos cien años...


En esta ocasión llevaba conmigo una Olympus XA2 cargada con un Lomography Color 100, buena combinación para dejar constancia del que es uno de los rincones (es un decir, lo de rincón) más bonitos de todo Oporto, lo cual no es poco, ya que es una ciudad fantástica.

Postal turística

Escondida en el número 19 de la Via Pellegrino se encuentra uno de esos pequeños secretos que encierra la ciudad de Roma. Al llegar a esa dirección ubicada en pleno centro histórico de la ciudad italiana, nada parece indicar que allí vayamos a encontrar punto alguno de interés, pero lo cierto es que si nos fijamos en la triste y lúgubre arcada que se abre ante nosotros (Arco Degli Acetari) y nos decidimos a traspasarla, damos con un patio de vecinos que pronto reconoceremos por su tipismo y por haber sido reproducido una y mil veces en las guías turísticas romanas.

Lo primero que observamos en este pequeño patio, descuidado, como toda la ciudad romana, es que parece desubicado dentro de la propia urbe, ya que su tranquilidad mundana no parece digna del agitado centro histórico de la capital italiana, si no más bien del maravilloso y popular barrio del Trastevere, mi rincón favorito de Roma. A poco que estemos unos minutos allí, contemplando la descuidada pintura muchas veces repleta de desconchones, observaremos a sus vecinos disfrutando tranquilamente de la vida, tomando un café, leyendo un libro...sin importarles los turistas (somos pocos los que llegamos aquí, la verdad) curiosos ávidos de disfrutar de esta idílica visión de la vida romana, tan alejada de la real, repleta de coches a toda prisa y conductores malumorados. Los viajes merecen la pena por este tipo de detalles, así que si viajas a Roma, no dejes de buscar este patio, su contemplación merece cinco minutos de tu tiempo.

viernes, 5 de agosto de 2011

Recorrer medio mundo para hacer el ridículo

Al menos esa es la impresión que me da a mí. Mes de Julio, Roma, temperaturas de infarto (40ºC el día de esta instantánea), vestidos de novios, con decenas de personas haciéndote fotografías en el sitio más turístico de toda la ciudad, país...¿planeta?. La situación ya es de por sí incómoda, pero pensar que te has recorrido (literalmente) medio mundo para llegar hasta aquí, es de locos. Y lo peor de todo es que es muy habitual que muchas parejas de novios (los italianos tienen un pase, por aquello de la comodidad y tenerlo cerca) pasen por este suplicio para poder atesorar un recuerdo de tan dudoso valor...más en estos tiempos, en los que los divorcios están a la orden del día.

Pero bueno, ya se dice por ahí, en este mundo hay gente para todo...

viernes, 4 de febrero de 2011

No se vayan todavía...




Pues eso, que aún hay más. Hasta ahora tan sólo me había seducido por completo el proceso cruzado (revelar un carrete de diapositiva como si fuera un un negativo color) cuando de emplear el Fuji Sensia 100 se trata. El cruzado, tan popular entre los lomógrafos, no deja de tener su atractivo, pero la película de diapositiva reacciona con menor flexibilidad frente a la luz, y teniendo en cuenta los estupendos colores que ofrecen películas normales y baratas como la Fujicolor 100, pues la verdad es que al final he ido dejando un poco de lado la película de diapositivo. Sin embargo los resultados del Fuji Sensia 100 revelado con el C41 (revelado de negativo color) siempre me han gustado, sus explosiones de fucsian resultan sencillamente espectaculares y únicas, ya que cuando pasamos al Sensia 400, por ejemplo, la máscara de la película tiende al verde, no al fucsia.

La cuestión es que hace poco han sucedido dos cosas que han afectado a la forma en la que veo las fotografías, la primera es que he cambiado de laboratorio, pues el anterior cerró, la segunda que me he hecho con un escananer Epson V500 Photo, con lo cual ahora soy yo el que escanea los negativos. Sin embargo tenía mis dudas acerca del resultado del escaneo casero sobre el particular Fuji Sensia 100, así que esta semana al llevar el último carrete de este tipo empleado, pedí que lo escanearan para ver las diferencias respecto al escaneado casero realizado con mi Epson.

Aquí está el resultado, aunque he de decir que el ejemplo que pongo puede resultar algo engañoso. La primera foto (la más llamatima, basta observar el tono de la arena) corresponde con el escaneo de la tienda. La segunda la he realizado yo, fijando escaner como si escanease un negativo monocromo. Por último la tercera foto está escaneada en casa como negativo color, que en teoria es lo que hicieron en la tienda, aunque los resultados son bien distintos. El escaneado como negativo monocromo varía por completo el resultado estético que ofrece en Sensia 100 cruzado, tendiendo a unos azules apagados que le dan un aspecto y vida nueva a la película. Mientras tanto, el escaneado como negativo color tiende al resultado habitual del Sensia 100, pero sin ser exagerado, lo que me lleva a pensar que en la tienda le dan a la autocorrección en el escaneado, cuando suelo indicar de forma expresa que quiero el escaneado tal cual, sin retoque alguno. Al retocar la fotografía escaneada como negativo color en casa, obtengo prácticamente el mismo resultado que en la tienda, pero obviamente ya no hablamos de un escaneado natural, si no que nos hemos metido a retocar colores, cosa que estimo contrario a la idea de lomografía que tengo, vamos, que si tocamos el color hacemos trampa y ahí no entro.

En resumidas cuentas, me gusta mucho la versión de la foto escaneada por la tienda, pero ésta es la única foto de todo el carrete en el que prefiero la versión de la tienda, en el resto de los casos el escaneo casero resulta mucho más logrado, con mayor definición. Eso sí, vistas las diferencias sospecho que hay mucho tramposo retocando sus fotos colgadas en lomography.

martes, 11 de enero de 2011

Luz, al fin

Más de un mes de inactividad, me encantaría decir que he estado demasiado ocupado divirtiéndome como para emplear mi tiempo subiendo fotos o escribiendo sobre música, pero lo cierto es que ha sido un mes de cierto hastío vital. En fin, odio a la gente que se pone melodramática, qué más da el mes pasado, lo mejor será ocupar el tiempo presente...

Por cierto, los faros me encantan, arquitectónica y metafóricamente siempre me han atraido, de modo que no pierdo oportunidad de retratarlos cada vez que estoy cerca de uno de ellos. El de hoy es bien pequeño, pero me gusta igualmente por estar situado al final de un largo espigón que franquea una de las riberas de la desembocadura del río Duero. Desde él se puede contemplar Foz, la playa de Oporto, el río Duero y el Atlántico en toda su inmensidad. Lo he dicho muchas veces, pero lo repito, me encanta Portugal, sus ciudades, pueblos y gentes. Toca hacer una excursión en cuanto salga el sol. Feliz año, volvemos por aquí.

miércoles, 8 de diciembre de 2010

Infinito

Hoy otra anécdota, los últimos días estaba poniendo fotos hechas con la reflex digital, así que volvemos a lo analógico, en este caso indudablemente analógico debido al brutal grano de la imagen. Lo cierto es que la imagende hoy es una pifia por culpa del laboratorio, que echó a perder en el revelado el Agfa RSXII 200 que tanto prometía. Pero bueno, sin embargo esta foto me gusta, la sensación de puente sin fin está muy bien. Tengo que volver otro día por Tui para repetir la foto en condiciones. La instantánea está realizada en el puente de metal que une Tui y Valenca Do Miño, hasta la construcción de la autovía que cruza el Miño, esta era la única vía en mucho kilómetros para pasar de España a Portugal.

sábado, 13 de noviembre de 2010

Cangrejera

Desde que descubrí esta escultura en un folleto turístico de la ciudad de Oporto se me metió en la cabeza contemplarla en directo, aunque lo cierto es que lo veía complicado porque en ningún sitio se indicaba su hubicación, limitándose a comentar todas las guías que se encontraba en el turístico barrio de Foz, que es algo así como la playa de Oporto y lugar donde desemboca el río Duero.

Pero bueno, el último día de visita a la ciudad decidimos acercarnos a Foz antes de dirigirnos hacia Braga, la idea era ver las dos fortalezas situadas en el barrio costero de la ciudad y comer por allí. Respecto a Foz se puede decir que tiene el mismo encanto de todas las localidades turísticas de Portugal, aunque en este caso nos encontremoscon varias zonas bien diferenciadas; por una parte está el nucleo urbano tradicional, que es muy similar al de Estoriol, con calles repletas de frondosos árboles que flanquean las entradas a villas que vivieron sus mejores momentos cincuenta años atrás. Sin embargo me sorprendió comprobar que muchas de ellas están perfectamente rehabilitadas, lo que le confiere un aire burgués al barrio realmente encantador. Luego está la zona del paseo marítimo, diáfana y destinada al ocio de los portenses en verano, rematando la costa de Foz la desembocadura del Duero.

Bien, la cuestión es que las tres zonas se prolongan a lo largo de una franja costera de unos cuatro kms., por lo que optamos por hacer un primer paseo en coche, y justo cuando estábamos a punto de abandonar Foz nos tropezamos con una enorme rotonda ocupada en su totalidad por esta escultura que hoy traigo aquí. La verdad es que esta estructura tan curiosa me gustó aún más de lo que esperaba, ahora mismo no recuerdo su nombre ni su autor, puesto que los folletos turísticos deben andar perdidos entre un caos de discos, negativos y cámaras, pero da igual, siempre he pensado que el arte contemporaneo debe ser interpretado por el espectador en función a su experiencia personal. Esto es, para muchos esta genial escultura puede asemejarse a un Ovni, otros verán en ella una colosal red de pesca (lo más adecuado quizás, pues estamos en un barrio marinero), pero yo tuve claro su significado desde el primer momento en el que la vi, se trata de una "cangrejera". Probablemente pocos sabréis qué es una "cangrejera" según yo lo entiendo, he estado buscando su definición y esta palabra tiene múltiples significados (el más curioso uno con conotaciones sexuales empleado en Venezuela), pero ninguno es el que yo le doy, que es el de utensilio empleado para pescar cangrejos.

Esta escultura me transporta de inmediato a mi niñez, a esos veranos de tres meses en los que empleaba gran parte del tiempo en la playa, ya fuera con mi caña de pescar, con las gafas de buceo, o con un utensilio llamado "cangrejera" que utilizaba para pescar cangrejos a primera hora de la mañana. Esta técnica de pesca era muy sencilla, en el fondo de la red se colocaba una sardina, dejando el aparejo anclado cerca de la orilla de la playa, cada quince minutos había que acercarse a él y al levantarlo la red adquiría una forma de cono invertido, quedando en el fondo la sardina cubierta de cangrejos que la devoraban. La de mañanas que he pasado utilizando este artefacto y pescando cangrejos que luego servían de aperitivo en casa...

La foto tiene la estética típica que se logra (con algo de suerte y en función de la cámara empleada) revelando una carrete de Fuji Sensia 100 (película diapo) por el proceso cruzado C-41. La verdad es que hay que emplear esta película con mucha precaución, puesto que sus resultados cansan rápidamente si se abusa de ella, pero lo cierto es que de vez en cuando no puedo resistirme a meter un Sensia en mi LC-A o en la Zenit 212K.

viernes, 12 de noviembre de 2010

Flor en fucsia

Hoy seguimos en Oporto, aunque no lo parezca puesto que la estampa puede haber sido tomada en cualquier otro lugar. Pero no, seguimos en la localidad portuguesa, en esta ocasión en uno de sus parques (su nombre por ahora no importa, quizás otro día sí). Había amanecido un día soleado, y en nuestra última jornada de nuestra reciente visita a Oporto decidimos dar un paseo para visitar algún mirador sobre el río Duero, para más tarde dirigirnos a la desembocadura del río y la playa de la ciudad. Cuando estoy en un parque no puedo evitar andar buscando pequeños detalles, la fotografía en macro se ha convertido en mi último vicio relacionado con la fotografía analógica. El problema es que las cámaras lomográficas oficiales no son buenas para este tipo de fotografía, tan sólo la Holga con algunas lentes adaptables son capaces de fotografiar al detalle.

Afortunadamente la Zenit 212K con su objetivo Zenitar de 50mm suple por ahora la "imperiosa" necesidad que tengo de hacerme con una Nikon FM2 y unos cuantos objetivos para tan fantástica cámara. Pero bueno, mientras esperamos el momento de romper la hucha (que por otra parte no empecé a llenar) bien puedo conformarme con los resultados de mi cámara rusa que, por otra parte, no deja de reportarme alegrías. La foto que traemos hoy me gusta especialmente, nuestra flor protagonista se encontraba ya un poco de capa caida ante la llegada del inminente Otoño, y la luz no era la mejor, pero entre la óptica Zenitar y el proceso cruzado con un carrete Fuji Sensia 100 conseguí un colores absolutamente irreales que me encantan.

Llueve con fuerza en Santiago, pero la verdad es que no paro de pensar en ponerme el chubasquero y salir a buscar algún pequeño detalle que retratar...

miércoles, 10 de noviembre de 2010

Ponte Dom Luis I

Y aquí está el protagonista de las últimas fotos, el fantástico puente Dom Luis I, de Oporto. Gracias a él se puede gozar de las mejores vistas sobre el Duero, la Ribeira portense y Vilanova de Gaia. Un majestuoso puente de hierro de doble tablero diseñado por un discículo (de tantos que tuvo) de Gustave Eiffel. Su tablero superior, por donde actualmente pasa el metro de la ciudad, mide unos cien metros más que el inferior, destinado al uso de vehículos. Qué mejor manera de observar nuestro puente favorito de Oporto que hacerlo a través del blanco y negro, los primeros colores que retrataron la más características de las obras de ingeniería civil de Oporto. A la derecha de la imagen, dominando las alturas, se puede ver una de las más importantes bodegas de la ciudad.

La Ribeira portense

Aunque decía que "mañana" continuaría con algunas fotos de Oporto, lo cierto es que han pasado ya más de una semana desde el último posteo. De poco valen las excusas, de modo que lo mejor es retomar el camino cuanto antes, y qué mejor manera que con esta imagen de la zona de la Ribeira (del Duero, obviamente) de Oporto, la zona que está justo frente a las bodegas de Vilanova de Gaia. En esta imagen vemos la zona más turística de todo Oporto, con las terrazas y restaurantes que bordean el río duero. La foto está tomada con la Zenit 212K. Si alguien todavía duda del atractivo de esta ciudad portuguesa, creo que esta imagen tomada desde el puente de D. Luis I podría convencerle para dejarse caer un fin de semana por Oporto.

viernes, 29 de octubre de 2010

Desde el puente...

Es posible, en realidad es seguro, que en unos pocos días le echemos un vistazo al puente más famoso de todo Oporto, el puente de D. Luis I, aquel que conecta la turística zona de la Ribeira portense con Vilanova de Gaia. Pero antes de echarle un vistazo al doble tablero que conforma este puente vamos a asomarnos desde su tablero superior para contemplar las vistas que tan majestuoso puente nos ofrece. Decir que la zona que conduce a la parte superior del puente ha sido renovada recientemente, borrando buena parte de la decadencia de Oporto en nuestro paseo hacia este clásico puente, impresión que me ve reafirmada al comprobar que la nueva función del puente (al menos en su parte superior) es el de servir de conexión para que el metro de la ciudad pueda salvar el río Duero.

Pero hasta aquí la modernidad, pues basta empezar a pasear por esta estupenda estructura de hierro para volver a encontranos con el Oporto de siempre. La foto de hoy es un buen ejemplo de lo que decimos, a la derecha podemos observar la parte trasera del Palacio Episcopal, pegado a la Sé (Catedral) de la ciudad, pero conforme nos desplazamos hacia la izquierda de la imagen empezamos a ver cochambrosos edificios con un franco aspecto de abandono. Toda la vegetación que vemos en la parte inferior de la foto son mantos de hiedra que han cubierto por completo antiguas edificaciones, algunas de varias plantas de altura. Un absoluto caos entre el que nuestra cámara es capaz de encontrar belleza. Esta instantánea me encanta, los colores tan retros, la combinación de materiales, la ruina, la vegetación creciendo por doquier...y para rematar, esa franja roja que no es otra cosa que una pequeña sobreexposición fruto de un defecto (premeditamente no solucionado) en mi Zenit 212K. Mañana volvemos con el Oporto más turístico.

martes, 26 de octubre de 2010

Decrepitud

Oporto, centro de la ciudad, camino de la Ribeira, la zona más turística de la urbe. En medio del recorrido nos encontramos con este monumento a la decrepitud. Siempre se habla del encanto decadente de Oporto, pero esta tienda obvia cualquier atisbo de encanto para situarse en lo ruinoso. Obviamente esta tienda de artículos religiosos estaba abandonada, pero en las plantas superiores del edificio sigue viviendo gente. Esto es Oporto, esto es Portugal. Y nada mejor para dejar constancia que un carrete en blanco y negro cargado en la LC-A.