Mostrando entradas con la etiqueta Running. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Running. Mostrar todas las entradas

viernes, 1 de abril de 2011

Objetivos Abril

Aaaaaaaaaayyyy Manuel, quién te ha visto y quién te ve. Acabo de echarle un vistazo a los objetivos que me marqué para Abril del pasado 2010 (cumplí con todos)y me he hundido en la más mísera de las miserias. Estoy harto de que una ridícula rotura de menisco me tenga tanto tiempo alejado de la diversión de las carreras populares, ahora que empezaba a encontrarme bien (una ilusión, no más) estoy peor que nunca porque mi rodilla izquierda ha empezado a protestar por el trabajo extra a la que ha estado sometida en las bajadas, todo por cuidar de la rodilla operada.

Total, que a falta de una semana para el único objetivo que me he planteado para este mes, todavía no sé si podré cumplir con el pequeño reto de recorrer los 50km. de la Andaina Bisbarra do Sar. El pasado año participé con un amigo canario, este año lo hago con mi hermano, que se desplaza desde Alicante para estar presente en esta entretenida prueba que recorre los montes y tierras de los concellos de Padrón, Dodro y Rois. Ya veremos lo que pasa, porque esto parece un hospital, yo con molestias en ambas rodillas y sin poder andar más de 20km. en ninguna de mis salidas, mientras que mi hermano todavía está con medicación por un catarro que se ha complicado y lo ha tenido con fiebre bastantes días. En fin, esto es Galicia, nos lanzaremos a recorrer el primer bucle de 21 km. y después intentaremos hacer el segundo de 29km., si por algún casual hay que retirarse (ya advierto que si llega ese momento será porque me veo incapaz de dar un paso más, no me dejo vencer con facilidad) pues lo haremos con dignidad y nos pondremos hasta arriba de pulpo y churrasco.

Ya contaré por aquí qué tal se nos da la andaina, por ahora no me marco más objetivos para el mes, si luego veo que me encuentro en condiciones me lanzaré a hacer la Carrera de Semana Santa de Padrón (en esta localidad la verdad es que me apunto a cualquier cosa que hagan, todo lo organizan de maravilla) ya que no son más 14 km. de carrera...

N.P. Mighty Mighty "BBC Sessions" Cd Vinyl Japan 2001 (****)

martes, 15 de marzo de 2011

Autorretrato...

...de tiempos mejores, diría yo. Hoy he salido a entrenar por primera vez después de la excursión de fin de semana realizada al Madrid Popfest y más que correr diría que me he arrastrado por el asfalto. El hábito lo es todo y yo hace tiempo que perdí la costumbre de trasnochar aferrado con fuerza a la barra del bar, de modo que un fin de semana con los amigos merma mis facultades físicas (deportivas, más bien) hasta tal punto que uno se pregunta si merece la pena volver a viejas formas de actuar.

En fin, en cualquier caso ya estamos de nuevo en marcha, hoy he formalizado mi inscripción en la Andaina Bisbarra do Sar y en pocas semanas andaremos pateando los montes de Padrón, Dodro y Rois durante 50 kms. Ahora tan sólo queda entrenar sin descanso para terminar de recuperar una rodilla que hoy, quizás fruto de la persistente lluvia bajo la que corrí, no paraba de protestar.

La instantánea de hoy fue tomada el pasado fin de semana, llevaba tiempo con la idea de madrugar un domingo y empezar a hacer fotos en la mesa de billar de los objetos que forman parte del juego. Sin embargo pronto me aburrí de ellos y comencé probar con otras cosas. En concreto la foto de hoy, aunque no se aprecia, es de un trofeo de tiro al plato, cuando hacía la foto no me dí cuenta de que al estar tan cerca del trofeo éste reflejaría mi imagen en su superficie, de modo que ahí se me puede adivinar, todavía en pijama empuñando la Nikon FM2.

jueves, 10 de junio de 2010

Summer In Spain


La verdad es que hoy no tocaba nada relacionado con el verano, en realidad quería escribir por aquí algo sobre revanchismo. Y es que estos días un espíritu de absurda venganza se ha adueñado de mí, tras un comienzo de semana francamente malo el martes me dispuse al realizar el primer entrenamiento de la semana. Ese verano que todavía no ha llegado oficialmente, pero que se había acomodado de Galicia las últimas fechas, nos había abandonado, y al mirar por la ventana no veía más que nubes grises protagonizando, para variar, el cielo de Santiago de Compostela. Uno ya está preparado para todo, la rutina del entrenamiento rara vez se ve alterada por factores climatológicos, haga calor, llueva, nieve, sople el viento...si toca salir a correr yo estaré en la calle a su hora. Estoy preparado para todo y combato la lluvia con tres chubasqueros distintos, que elijo en función de la cantidad de agua que caiga.

El Martes llovía copiosamente y se había anunciado un descenso brusco de las temperaturas, de modo que opté, cosa que rara vez hago, por un chubasquero extremo capaz de protegerme del agua durante la hora larga que pretendía correr. Así salí a la calle, empezando a trotar tranquilamente por un recorrido que iría de más a menos en cuanto a dureza. Lo malo es que a los cinco minutos de empezar la lluvia había remitido y mi super chubasquero empezaba a ser más una molestia que otra cosa, transpiración cero mientras ascendía la cuesta más dura de todo el recorrido, con un desnivel bastante superior a 10% en el que hay que darlo todo. Culminé a la perfección, pero ahogado por culpa del calor que desprendía mi cuerpo, encerrado bajo ese demonio amarillo que lleva todas las costuras y cremalleras selladas. La cabeza ese día no estaba bien, pero el cuerpo todavía respondía peor completamente bañado en un sudor que no era natural...resumiendo, a los cuatro km. de carrera, en medio de otra dura cuesta, la cabeza dijo hasta aquí hemos llegado. Paré, me quité la gorra impermeable, abrí el chubasquero e intenté continuar...pero ya sabía que la derrota iba a ser monumental, apenas 200 mts. más adelante decidí dejarlo y volver a casa enfadado, enfurecido, maldiciendo el cielo, el chubasquero y a todo aquel que se cruzaba en mi camino.

Revancha, eso era la única palabra que resonaba en mi cabeza. Ayer la primera ración, hoy la segunda. Sigue lloviendo, ahora sí, de verdad, no para, pero he guardado los chubasqueros, la temperatura es algo fría pero cuando se empieza a correr no se nota. A los cinco minutos ya voy empapado, pero me gusta la sensación de correr bajo la lluvia sin chubasquero, sin gorra, ahora puedo permitírmelo, en invierno sería impensable. La gente te mira como si estuvieras loco, corriendo, chapoteando sin esquivar charco alguno, pero yo estoy cumpliendo un propósito, el martes sufrí una derrota, pero llevo dos días llegando a casa con la sensación del deber cumplido. No puedo cargar con más agua sobre el cuerpo, pero no molesta, todo lo contrario, refresca en medio de esas cuestas, esos sube y baja constantes que son el día a día de cualquier valiente que se atreva a correr en esta ciudad.

Al final he acabado escribiendo sobre aquello que iba a evitar. ¿Dónde queda ese Summer In Spain? En la foto de artículo, sin duda, en esa playa poco concurrida, como todas las gallegas, si exceptuamos las de las Rías Baixas. En esa señora, madre, de buen ver, que atiende junto a la abuela a sus churumbeles. La abuela con su gorra de publicidad, la sombrilla y la silla de playa a rayas, como debe ser. Summer In Spain, la camiseta estaba allí y la estampa me lo puso en bandeja. Summer In Spain, sí, por mucho tiempo. Pero aquí, que no hace tanto calor como en Alicante, ni hay masificación, ni nada, sólo tranquilidad y con suerte alguna playa con aire a familia.

sábado, 5 de junio de 2010

XIV MEDIO MARATÓN VOLTA A RÍA DE BETANZOS


Ubicación: Betanzos
Domingo 30 de Mayo de 2010
Distancia: 21.097 mts.
Objetivo: 1:54:00

Resulta curioso, pero está siendo en este fin de temporada (de medios maratones, al menos) cuando mejor me estoy encontrando, y ahora que hacemos un alto en el camino hasta recuperar estas pruebas allá por el mes de Octubre, es cuando más me apetece correr la distancia. Claro que esto lo digo hoy, en un día un tanto nublado con una temperatura óptima para correr, pero en breve empezarán a llegar los días de sol de justicia en los que se hace casi imposible salir a entrenar más allá de 10 km. En fin, hay que aceptar como vienen las cosas, de modo que durante este mes de Junio me limitaré a participar en alguna andaina y a seguir entrenando a un ritmo más relajado, que ya será el de todo el verano, aprovechando también así para empezar a subir sobre la bicicleta con mayor frecuencia, que no todo va a ser correr.

En cualquier caso, la despedida de la temporada iba a ser por todo lo alto, debutando (ahora mismo cualquier carrera en la que participo aquí supone un debut) en la Media Maratón de Betanzos, una de las medias más duras de toda Galicia. Lo cierto es que le estoy empezando a verle la gracia a este tipo de carreras que no dan tregua al corredor, será porque ante el temor de sufrir demasiado me estoy dedicando a entrenar una o dos veces en el Monte Pedroso (Santiago DC), donde no ha lugar para el terreno llano y puedo trotar tanto en asfalto como sobre tierra, y ahora me encuentro cómodo en terrenos rompepiernas.

En esta ocasión me desplazaba a la carrera en solitario, por lo que apenas iba a tener fotos de mi participación en la misma. Llegué un poco antes de la salida, con el tiempo justo para recoger el dorsal y hacer el calentamiento. Mientras preparaba los músculos para la carrera me dediqué a charlar con unos chavales que iban a debutar en la distancia. Su objetivo bajar de las dos horas, pero claro, con poco más de 20 años a sus espaldas estaba claro que ese tiempo iba a quedar muy por encima de la realidad, como así se demostró más tarde. Una vez realizada la preparación nos desplazamos hasta la linea de salida, ubicada junto al pabellón municipal, empezando de este modo a encontrarme con caras conocidas de otras carreras. Al final aquí, como en todas partes, la gente siempre es la misma y cuesta no tropezarse con compañeros de km. de otras pruebas. La media de Betanzos es una de esas medias con mucha tradición pero poco reconocimiento a nivel popular, por lo que los tiempos suelen ser buenos ya que aquel que participa está habituado a correr la distancia, algo de lo que uno se da cuenta nada más mirar a sus participantes.

Pero bien, no nos demoremos más, ya casi eran las 10:30 y tocaba dar la salida a la prueba. Pistoletazo de salida y empezamos a rodar dando una pequeña vuelta cerca del polideportivo para completar un primer km. que servía para calentar las piernas. Los cuatro primeros km. me los había descrito como llanos, por lo que al poco de comenzar me sorprendo dirigiéndome hacia el centro de la localidad, en lo alto de una colina. Pronto empiezo a escuchar a una chica que iba rodeada por varios miembros del club Egovarros de Viveiro, por lo visto había corrido la prueba en varias ocasiones e iba cantándoles a sus compañeros el recorrido, viendo que su ritmo era el mismo que el mío (5 min/km) me sitúo tras ellos para ir enterándome de qué me aguardaba. Así llegamos hasta el km. 4, pasando por delante del fantástico parque ilustrado ideado por los Hnos. Naveira e iniciando la primera subida seria de la carrera, todo un km. de fuerte pendiente que fuerza al pelotón a estirarse. Me encuentro cómodo y subo a ritmo sin desfallecer, después bajada tendida y a llanear más o menos hasta el km.9, donde íbamos a descubrir la siguiente subida. Lo cierto es que tanto se había hablado de la dureza de la prueba que inconscientemente me dejaba llevar en cada bajada, reservando fuerzas para lo que podía venir más adelante...

De pronto atisbo un poco más adelante a un grupo que identifico como a los chavales que debutaban en esta media, mientras que a mi espalda está otro de ellos, empiezo a charlar con él y veo que va bastante entero. Llega la subida del Pazo de Mariñán y queriendo ser pruedente le digo a mi compañero que tire él para delante que yo voy a mi ritmo (que me da para ir adelantando a otros corredores cada vez que se inicia una subida, aunque en las bajadas me vuelvan a adelantar al no querer apretar). Después llega otra pequeña bajada y una subida larga hacia el Ponte do Pedrido, y aquí es donde llega la sorpresa del recorrido, un recorrido que hasta ahora ha discurrido junto a la Ría de Betanzos, ofreciendo a los corredores algunas de las mejores vistas que se puedan contemplar en una carrera aquí en Galicia. La media de Betanzos se estaba convirtiendo en la más bella de las carreras que había disputado en la comunidad, pero aún quedaba lo mejor, el Ponte do Pedrido. Nada más empezar a correr sobre él, con todo un carril para nosotros los corredores, logro identificar el puente como aquel que contemplo al pasar por la autopista con mi coche en dirección a Pontedeume, aquel puente que en mi primera visita a Galicia califiqué como "la vista más bonita de toda Galicia" (para mí realmente lo es, en una tarde de verano con el sol luciendo a su espalda). Al darme cuenta de por dónde corría no puedo más que acelerar el ritmo al sentirme feliz, mientras me dedico a contemplar la Ría de Betanzos, que en estos momentos cruzo a 30 mts. de altura.

Después del momento más especial de la carrera volvemos a ascender, hemos pasado el ecuador y como suele suceder voy de menos a más, sin embargo hace tiempo que corro en solitario, haciéndoseme algo monótona la carrera al ver que hay cientos de metros entre los corredores que me preceden y los que me persiguen. Afortunadamente me encuentro cómodo subiendo y pronto empiezo a alcanzar a los corredores que van por delante. Viendo mi estado y aún a sabiendas que el descenso a Betanzos no comienza hasta el km. 17 empiezo a tirar cuando mi Fore 305 indica el paso por el km 15. Voy elevando mi ritmo y el fore empieza a señalar el paso por km. por debajo de 5', al llegar al km. 17 empezamos a bajar y me pongo en poco más de 4' el km., adelantando sin descanso a corredores que ya andan algo fundidos. El problema es que al llegar a Betanzos todavía quedan dos km. para meta, el primero lo hago bien, pero en el segundo ya me encuentro vacío, todavía me quedan algunas fuerzas para adelantar a una chica y a mis espaldas la escucho gritar que tiene mucha hambre, me sorprendo hasta que compruebo que su grito ha sido en respuesta a una pregunta del médico de la carrera interesándose por su estado. Vuelvo la cabeza y le pregunto a la corredora si se encuentra bien para llegar a meta o la acompaño, me dice que sí, que está bien y sigo a lo mío situando mi próximo objetivo en un corredor que se encuentra 50 mts. por delante. Faltan 500 mts. y ya sólo nos separan dos o tres segundos, pero me doy por vencido, no quiero tirar más, me conformo y sigo a su ritmo, cruza la meta primero, yo inmediatamente después. Miro el cronómetro y todavía no marca 1:49:00, me fijo en el fore y veo que mi tiempo neto ha sido de 1:48:33. Objetivo más que cumplido, cinco minutos y pico por debajo de lo que tenía pensado, el recorrido no ha resultado ser tan duro como pensaba, claro que la temperartura también ha ayudado a llevar con dignidad los km.

A partir de ahí, como también antes, sólo caben elogios para la organización, camiseta, fruta, powerade, agua...por no hablar de esos ciclistas que nos han acompañado a lo largo de la carrera, ofreciéndonos bebida si nos hacía falta, o la cantidad de miembros de protección civil y la guardia civil que han velado por nuestra seguridad. Sin duda la de Betanzos goza de una de las mejores organizaciones que se pueda ofrecera a un corredor, merecedora de ser una carrera más concurrida, de seguir trabajando así pronto podrán superar la barrera de los 500 participantes. Yo por mi parte me despido del pueblo con firme convicción de volver a esta carrera siempre que pueda. Enhorabuena.

martes, 18 de mayo de 2010

II Media Maratón da Coruña


Ubicación: La Coruña
Domingo 16 de Mayo de 2010
Distancia: 21.097 mts.
Objetivo: 1:50:00

Qué gustazo el acudir a una carrera sin sentir mariposas en el estómago, por muy populares que seamos la verdad es que todo corredor suele ponerse nervioso antes de una carrera, especialmente antes de una media maratón (de la maratón ya ni hablamos). Afortunadamente esta vez no iba a ser mi caso, después de un mes de Abril empleado en una media, una carrera campo a través y una andaina de 50 km. la verdad es que el cuerpo andaba bastante tocado, por lo que me plantaba a diez días de la carrera de Coruña sin haber entrenado en condiciones durante casi un mes. Además la carrera no entraba dentro de mis planes, pero la decisión de suspender a última hora un viaje previsto hizo que pasase por mi mente esa media maratón y decidiera apuntarme a última hora. La semana de la carrera no pudo estar más cargada, intentando rodar el máximo número de kms. para que la media no se me hiciera eterna. Vamos, todo lo contrario que ha de hacerse en estos casos en los que lo recomendado es rodar suave la semana de la carrera, en puesto de eso yo opté por salir tres días a hacer rodajes cortos pero intensos de 10 kms. y dedicar un cuarto entrenamiento a correr por tierra subiendo cuestas imposibles. De este modo el día antes de la carrera me encontraba con las piernas francamente cargadas, pero con el ánimo intacto gracias a la tranquilidad que me daba el ir a correr para pasarlo bien, sin fijarme en tiempos ni la "obligatoriedad" de tener que terminar la carrera.

El Domingo madrugamos para tomar las típicas tostadas de desayuno previo a una carrera, marchando desde Santiago DC hasta Coruña bien tempranito, huelga decir que a esa temprana hora los únicos coches que ocupaban la autopista estaban cargados de gente equipada con ropa deportiva que se dirigía a la misma carrera que nosotros. Llegamos una hora antes del inicio de la competición, pudiendo aparcar justo en el parking ubicado debajo de la linea de Salida/Meta, en los Cantones. Después de recoger el dorsal nos dirigimos a un kiosko a tomar algo y matar el tiempo, para después unirnos a la foto de grupo del foro Correr en Galicia. Una vez cumplido el ritual ya me dediqué a calentar músculos y a trotar de un lado para otro, a la espera de que la speaker indicara la proximidad del inicio de la media maratón.

Si habitualmente me sitúo de mitad de pelotón para atrás, en esta ocasión no iba a ser menos y aunque no había cajones por tiempo, escucho varias conversaciones de corredores que querían acabar la carrera sobre las dos horas y decido quedarme por esa zona, prefiero ir adelantando poco a poco a que me vayan sobrepasando constantemente, es una manía como otra cualquiera. A las 10:30 se da la salida a la carrera, que disputamos realizando tres vueltas a un recorrido de poco más de 7.000 mts., discurriento éste por la preciosa zona de los Cantones, para internarse más tarde en el puerto de la ciudad, esto último muy criticado por muchos corredores. La carrera se inicia más lenta de lo esperado, o eso me parece a mí, puesto que concluyo el primer km. en 5'08", cuando tenía pensado rodar sobre los 5'12" para acabar por debajo de la hora y cincuenta minutos (todo esto sin contar con los metros que solemos hacer de más, craso error). Al principio veo que muchos corredores me pasan a toda velocidad, al ver esto me da por mirar el pulsómetro y como sospechaba, andaba más acelerado de lo que tenía pensado, el cuerpo a veces parece tener voluntad propia y nada más ver como me rebasaban los corredores empecé a correr más sin darme cuenta. Una vez comprobado esto decido bajar el ritmo rodando todos los kms. entre 5'00"/5'10" y empiezo a disfrutar del recorrido, mirando los edificios y al público, en seguida paso por contrameta y atisbo a Sonia con la cámara de fotos, al ser una carrera en la que se dan varias vueltas al circuito acabaré siendo muy retratado.

Abandonamos la zona de los Cantones y nos dirigimos hacia el criticado puerto, en el km.3 encuentro el primer avituallamiento y lo obvio, la temperatura es ideal y no necesito beber todavía. Las largas rectas se suceden pero hoy ando pendiente de la gente que corre a mi alrededor y no me importa la monotonía, damos la vuelta hacia meta y aprovecho el segundo avituallamiento para beber algo de agua servida en vaso. Me sorprende que no me entreguen una botella, pero la verdad es que suelo darle dos sorbos y tirarla casi llena, así que me parece buena idea beber en vasos de plástico. Al acercarme a meta veo como Pedro Nimo ya va de nuevo volviendo al puerto, está claro, todos no tenemos la misma genética...paso por el km. 7-8 y de nuevo posado fotográfico, de camino al km.11 escucho a las motos a mi espalda y tengo claro que la cabeza de carrera va a doblarme, después de sentir la estela de Pedro Nimo al rebasarme escucho a un corredor que me comenta que tampoco es para tanto la velocidad que lleva la cabeza de carrera, nos echamos a reir y empezamos a charlar durante tres kms. Mi nuevo compañero no había corrido desde hacía diez años y sólo ha entrenado para la carrera durante tres semanas, me hundo en el fango (sin que se me note) puesto que yo entreno todas las semanas y el chaval lleva mi mismo ritmo...o eso pensaba, lo cierto es que después de tres kms. compruebo que el ritmo había bajado 15"/km., quiero seguir acompañando a mi compañero para que llegue a meta, pero en el avituallamiento me dice que no puede más y que siga yo sólo, le recomiendo bajar el ritmo todo lo que haga falta para terminar, incluso parando si se encuentra desfondado, y sigo mi camino hacia el km. 14.

Quedan 7 km. y estoy francamente bien, así que ahora me toca a mí, aumentando el ritmo puesto que tengo fuerzas de sobra, primero lo hago de manera tímida, luego más decididamente, pero llego al km.17 y delante de mí cae un corredor, cuando voy a auxiliarlo ya han parado tres corredores y avisan a las asistencias. Me da un pequeño bajón, siempre me pasa cuando alguien desfallece, el susto, supongo, miro a los corredores con los que me cruzo y me encuentro con mi "compañero" que a falta de cinco kms. para meta ya va andando, si hubiera dosificado lo mismo llega a final de carrera sin tener que andar, pero bueno...con este pensamiento logro dejar de pensar en el corredor que ha caído y vuelvo a apretar, dedicándome durante los tres últimos kms. a adelantar a un buen número de participantes, al final me acerco al cartel de meta y poso para las últimas fotografías, cruzo la llegada en 1:50:24, tiempo neto 1:49:55. Miro a mi Fore305 y confirmo las sospechas, mi ritmo ha sido más rápido de lo necesario para bajar bastante del objetivo, pero al no haber aprovechado las mejores trazadas he terminado recorriendo casi 400 mts. más de la distancia oficial. No pasa nada, he disfrutado como hacía tiempo que no lo lograba, está claro que si hubiera salido a tope mi tiempo hubiera sido sensiblemente inferior, pero sigo pensando que la gran parte de la recompensa del corredor popular está en las sensaciones que se experimentan en la carrera, no en el tiempo logrado, y mi preparación para la carrera no era la óptima. Me fijé un objetivo prudente y lo logré, ojalá siempre fuera así.


Ahora, en dos semanas, toca Betanzos, una de las medias maratones más duras de Galicia, a ver si allí se consigue disfrutar tanto como en Coruña, donde el recorrido ni era tan feo como muchos decían, ni olía tan mal la zona del puerto. La única pega, yo hubiera preferido un avituallamiento sólido (fruta, no más) y algo de isotónica antes que la camiseta de recuerdo que nos dieron al final de la carrera. Ese día olvidé llevar comida de casa y después de 21 kms. el cuerpo pide algo de alimento y no sólo una botella de agua, afortunadamente había un chiringuito cercano a meta y en dos minutos estaba comiendo y bebiendo en condiciones.

martes, 11 de mayo de 2010

Objetivos para Mayo

Mayo está siendo un mes bastante extraño, parece difícil planear cualquier cosa, así que a estas alturas tengo asumido que voy a dejarme llevar durante los próximos días y terminaré haciendo lo que surja. En principio Mayo estaba marcado en el calendario como el mes de las medias maratones, con Ferreirúa, Coruña y Betanzos concentradas en poco más de tres semanas. Pero como he dicho, las cosas se han ido liando. Ferreirúa me la perdí por tener que desplazarme a Alicante, y Coruña en principio iba a perdérmela por viajar a Oporto. Quedando tan sólo la posibilidad de correr la media maratón de Betanzos, que por lo leído debe de ser de las más duras de todas las medias que se celebran en Galicia, o bien asistir a la Andaina de Xinzo de Limia para andar unos 20 km. por los montes cercanos a la localidad orensana.

Ahora mismo todo ha cambiado, el viaje a Oporto está en el aire porque el hotel en el que suelo hospedarme está lleno, uno es una persona de costumbres fijas y se le hace complicado cambiar de hospedaje cuando el conocido es tan bueno y barato, así que ya veremos cómo termina todo. Por ahora creo que me concentraré en aprobar las convocatorias del Celga 2 y 3 para ir adquiriendo mayor nivel de gallego, las citas deportivas durante Mayo quedarán supeditadas a los exámenes y la disponibilidad en general que vaya teniendo durante estas semanas. Pero en principio, ahí van las pruebas y objetivos para este mes:

- Domingo 16 de Mayo. II Media Maratón Da Coruña. A priori una media para hacer marca, tres vueltas a un circuito de unos 7 km. completamente llanos. Lo malo es que dar tres vueltas a un mismo circuito acaba pasando factura a nivel psicológico, sobre todo porque en la tercera vuelta corres el riesgo de ser doblado por aquellos atletas que optan a ganar la prueba, lo cual no deja de hundirte un poco en la miseria. Por otra parte se trata de un recorrido calificado como feo y con poca presencia de público. No es la media maratón que más me apetece hacer, pero si finalmente no puedo viajar a Oporto es muy probable que esté allí para correrla, por de pronto ya me he inscrito. Resulta difícil plantearse objetivo alguno para esta prueba, después de realizar la Vig-Bay empecé a pensar más en la Andaina de Bisbarra Do Sar, dejando de correr, y pasada la andaina he tenido que estar parado unos diez días por problemas musculares ocasionados por andar/correr esos 50 km., con lo que estoy completamente fuera de forma. Esta semana intentaré alargar un poco los entrenamientos y si finalmente acudo a Coruña será para hacer acto de presencia rodando la distancia en 1:50:00, si después tengo mi día pues ya veremos en qué tiempo termino.

- Domingo 30 de Mayo. XIV Media Maratón Volta á Ría de Betanzos. El día anterior tengo unos de los exámenes de gallego, con lo que supongo que tendré que madrugar bastante y pasarme todo el día esperando para hacer las diferentes pruebas, no es la mejor manera de pasar el día previo a una carrera, pero no hay otra opción. Betanzos es un pueblo que me gusta bastante, principalmente por el parque ilustrado que construyeron los hermanos Naveira en su localidad natal. Además el centro urbano, en lo alto de una colina resulta especialmente pintoresco, y su ría siempre me ha gustado. El problema es que el recuerdo que tengo del pueblo es el de sus cuestas, de modo que la carrera es un contínuo tobogán que la convierte en una de las medias más duras que se pueden correr aquí. Si a eso unimos la fecha en la que se disputa, con el riesgo de sol y altas temperaturas, es una carrera que puede terminar siendo una verdadera tortura. Aún así allí intentaremos estar, en caso de que las ganas no acompañen nos desplazaremos a Xinzo de Limia a realizar una andaina por sus tierras.

lunes, 19 de abril de 2010

IV Carreira Campo a Través de O Corgo (Lugar de Teira - Corrubedo)


Ubicación: Lugar de Teira - Corrubedo
Sábado 17 de Abril de 2010
Distancia: Aproximadamente 7.000 Mts.
Objetivo: No partirme la crisma

Llegado el segundo objetivo del mes estuve a punto de echarme atrás, por una parte el temor a sufrir un esguince en mi tobillo izquierdo, tan tendente a la inestabilidad, me tenía permanentente en duda, mientras que el hecho de tratarse de una carrera campo a través, terreno en el que nunca había participado, hacía que me asaltasen las dudas respecto a mi capacidad sobre la tierra. Pero lo cierto es que las opiniones vertidas sobre la carrera hacían presagiar una tarde repleta de diversión, así que libre de nervios al final decidí ser de la partida de salida en O Corgo.

Mis nuevas Mizuno Wave Ascend 4, compradas para esta carrera y para la próxima Andaina de Bisbarra Do Sar acababan de llegarme y todavía no estaban hechas a mí, por lo que decidí sacar de su caja unas viejas Nike Air Pegasus de hace unas temporadas, más que nada porque no tienen en la suela ningún canal donde puedan alojarse las piedras, problema que suelo tener con las Mizuno Wave Rider cada vez que corro por un parque. Provistos del material nos dirigimos hacia Teira-Corrubedo, una zona absolutamente desconocida para mí y que a partir de ahora se va a convertir en favorita para ir a la playa este verano. Llegamos temprano pero no lo suficiente, puesto que el aparcamiento disponible estaba prácticamente repleto, siendo de los últimos vehículos que tuvimos oportunidad de aparcar cerca de la linea de salida.

Nada más bajar del coche uno se da cuenta de que la carrera de O Corgo es distinta, aquí la gente no viene a por tiempos, se viene símplemente a disfrutar y todo el mundo anda relajado de un lado para otro. Cumplimos rápidamente con el trámite de recoger el dorsal y después hacer unos cuantos estiramientos empiezo a calentar por el circuito de la carrera hasta que me doy de bruces con un inmenso charco repleto de agua y barro, en este momento decido dar la vuelta y dejar el charco para más adelante, además tan sólo faltan cinco minutos para la salida y toca ir situándose. Consciente de que es mi primera vez campo a través y que lo principal es no fastidiarme el tobillo me sitúo a la cola del pelotón, dispuesto a disfrutar tranquilamente de la carrera sin molestar a nadie por culpa de mi torpeza sobre el terreno. Además tengo presente una recomendación para los que vamos a disfrutar, no a competir, tomárselo con calma durante los primeros kms. puesto que aunque la carrera es corta, no lo parecerá tanto. De pronto hago un mal gesto y aparece un dolor en mi pie derecho, Sonia me dice que pose para una foto pero ando de tan mal humor que debo de salir con una cara cara de enfado que tira para atrás. En fin, ahora estoy en la linea de salida y aunque me cueste unos días de descanso voy a correr.

Se da la salida y empezamos a ascender, primero suavemente, más tarde con decisión, aparece el gran charco y la gente empieza a dudar mientras que un simpático participantes empieza a pasar sobre el agua en reiteradas ocasiones, mojándose y salpicando a propósito a los compañeros de carrera. Bueno, estamos en una competición campo a través y hay que tener buen humor, así que si hay que mojarse no pasa nada, acelero y paso el charco para seguir con una cuesta que inesperadamente se empieza a venir hacia arriba con decisión. De pronto, aún no habiendo hecho más que empezar, me doy cuenta de que mi ritmo es algo superior al de la gente con la que he salido, además estoy acostumbrado a empezar a correr haciendo los primeros kms. cuesta arriba, así que durante casi los dos primeros kms. voy adelantando constantemente a los compañeros de carrera. Mientras tanto veo a una pareja parada, la chica se ha lesionado, lástima...sigo corriendo y nos introducimos en medio del bosque para correr entre los eucaliptos, sus hojas, raices sueltas, ramas caídas...y empiezo a pasarlo como cuando era crío y no hacía más que corretear en la pinada de Guardamar, me sonrío y miro el pulsómetro que marca 165 ppm. Comparto casi un km. con un corredor más veterano que yo, cuando toca bajar él me adelanta, cuando subimos yo lo supero. Luego llegamos una zona señalizada como peligrosa y me noto retenido por mi compañero, así que lo adelanto definitivamente en un falso llano. Se supone que la parte más dura de la carrera ya ha quedado atrás, también la más bonita y lenta, el primer km. lo he hecho en seis minutos, luego los tiempos ya van bajando, aunque muy lejanos de los que hago en asfalto, tampoco voy a tope. Vamos casi en llano y los últimos del pelotón que me precede son inalcanzables, el ritmo es el mismo para todos, volvemos a bajar con fuerza, pasamos una zona adoquinada y creo que de nuevo una zona marcada como peligrosa, plantándonos de inmediato en las primeras dunas de la playa. Un minuto más y ya estamos metidos en faena, corriendo entre la arena blanda de la playa que, dicho sea de paso, es mucho más blanda que la de Alicante. La gente se ve asfixiada pero yo me noto bien por haber dosificado muchísimo las fuerzas, no me paro en ningún momento y correteo contento sobre la arena hasta que decido probar cómo de dura está la arena húmeda, me meto en una zona bañada por una ola y hundo por completo las zapatillas, de poco no salgo...retomo la arena seca y por fin llegamos al ascenso de las dunas creyendo que todo ha acabado, pero aún queda un buen trozo de arena. A partir de aquí el terreno va haciéndose más firme y nos dirigimos en suave ascenso a meta, nada más salir de la playa he ido adelantando a corredores constantemente y ahora todavía me veo fresco y queda poco más de un km. para llegar a meta, empiezo a apretar, nada de sprint, sino incrementando el ritmo hasta ponerme fuerte, adelanto a uno, a dos, a tres, a cuatro....¡a cinco corredores! que estaban lejos de mí en el último km. Soy un campeón, no hay duda, el campeón de los prudentes, pero con esa sensación que a buen seguro tienen los corredores de verdad cuando ganan un sprint. Claro que ellos al llegar a meta no escuchan su Forerruner diciéndole que el último km. has sido malo, que has pasado de largo las pulsaciones que te tiene recomendado...


Después del cachondeo (que llevo yo sólo y del que nadie se entera, ya que sigo sin conocer a nadie) de ver cómo soy capaz de adelantar a algún corredor termino la carrera tan contento, satisfecho porque me lo he pasado en grande corriendo por el bosque, la hierba, el barro y hasta la arena de la playa. Supongo que si no me hubiera puesto tan atrás en la salida hubiera quedado más o menos por mitad de la clasificación, pero qué demonios me importa a mí la posición, nunca voy a lograr sacar un puesto más allá de la mitad de la tabla. Pero eso sí, divertirme me he divertido como el que más.

Para finalizar destacar la estupenda organización del evento, nada más llegar nos anotan los dorsales, nos dan agua, bebida isotónica, fruta, bizcocho y hasta una empanada deliciosa. Esta vez me quedé a la entrega de premios y al sorteo de regalos posterior, como siempre no me tocó, no sé para qué me quedo, no lo vuelvo a hacer, nunca me llevo nada :-)

miércoles, 14 de abril de 2010

XI Medio Maratón Gran Bahía. VIG-BAY 2010



Ubicación: Concellos de Vigo (Samil), Nigrán y Bayona.
Domingo 11 de Abril 2010
Distancia: 21,097 km.
Objetivo realista: 1:48:00 (1:45:00 en sueños)

Por fin había llegado el día, después de dos años desde que tuve que renunciar a correr medias maratones por culpa de la hipertensión arterial diagnosticada días antes de una prueba, volvía a tener frente a mí la posibilidad de correr los 21 km. Además iba a ser mi debut en la distancia aquí en Galicia, por no hablar de que lo haria en la VIG-BAY, probablemente la más célebre y popular media maratón de toda la comunidad gallega. La VIG-BAY, para los de fuera, es una maratón que se celebra entre la viguesa playa de Samil y la turística localidad de Bayona, pasando antes por Nigrán, localidad intermedia entre ambas. El recorrido se antoja espectacular, con las Islas Cíes y toda la bahía de Vigo ante nosotros, una verdadera gozada poder disfrutar de semejantes vistas mientras se corre, lo que hace que la cifra de asistentes a esta carrera no deje de aumentar día a día, superando la cifra de 3.500 corredores inscritos en la presente edición 2010 de la carrera.

Mi particular VIG-BAY comenzaba el día antes de la carrera, un sábado estupendo que aprovechamos para ir a recoger mi dorsal para la carrera. El no conocer la carrera ni la zona me tenía algo nervioso y quería evitar las prisas de última hora, de modo que a la hora de comer nos plantábamos en Samil para recoger nuestro numerito para la carrera, además de una preciosa camiseta técnica obsequio para los participantes y toda la información de la carrera. Nada más entrar al museo Verbum me di cuenta de la buena organización de la carrera, cada corredor tenía su bolsa identificada con una camiseta de su talla en el interior, siendo esta bolsa la que luego emplearíamos para el guardarropa, a priori todo parecía marchar de maravilla, así que nos fuimos a comer y la tarde la dedicamos a visitar Bayona, donde la linea de meta ya estaba acotada.

El domingo me levanté temprano después de no haber dormido muy bien, pero como no me pillaba de sorpresa procedí a desayunar tranquilamente y disponerme a recorrer la hora de viaje que separa Samil de Santiago. Llego a la playa de Samil y aquí considero que comienza mi carrera, pero antes pensaba participar en la foto del foro Correr en Galicia, lástima que llegase tarde y tuviera que aparcar lejos del lugar de la quedada, lo que me obligó a no hacer acto de aparición para tomarme la preparación de la carrera con calma. Quedaban 45 minutos para el inicio de la prueba, tiempo que aproveché para dejar mi bolsa en el guardarropa, cambiarme y calentar a lo largo de los parques que rodean el paseo marítimo de Samil.

Después del ritual habitual previo a la carrera cada corredor se situó en su cajón de salida (muchos ubicándose donde no les correspondía, algo que no sirve más que para molestar a corredores más rápidos) y a las 10:30 horas dió comienzo la carrera. Bueno, la mía unos dos minutos después, que fue el tiempo que tardé en cruzar la linea de salida, a partir de este momento los nervios desaparecen y empiezas a observar a tus compañeros de carrera y el recorrido. Los primeros cuatro kms. son de trámite sobre una superfie completamente plana, nada más empezar la carrera observo a un par de corredores pertenecientes al foro de Correr en Galicia, los reconozco por sus nicks escritos en la espalda de sus camisetas y al darme cuenta de que pretenden llevar el mismo ritmo que yo me pego a ellos sin dejar muchos metros de distancia. Mi Forerunner 305 marca el paso por el km.3 y voy comodísimo a un ritmo de 4'55"/km., lo único que me fastidia es el persistente sol que parece quemar la piel y la sorpresa de comprobar que ya voy a 160ppm, cuando lo lógico sería ir quince pulsaciones por debajo. Lo dejo correr, intento relajarme pero los nervios que han aumentado las pulsaciones no son los de la carrera, si no los de días anteriores, de modo que sigo al mismo ritmo. En el Km.4 la carretera comienza a ascender y en el segundo repecho importante, a partir del km.7,5 veo que los dos corredores que había tomado como referencia aflojan el paso, dudo pero me decido a adelantarlos al encontrarme bien. Así paso más allá del km.9 donde termina la ascensión, llego al avituallamiento y acudo al agua con ansia, cosa rara en mí, que suelo hacer los rodajes largos sin beber una gota.

La primera parte de la carrera había concluido aguantando un ritmo de 5'00/km. durante toda la subida, el problema es que las pulsaciones llegaban a 175 al concluir el ascenso y aunque mi cuerpo se sentía cómodo yo sabía que no iba a poder aguantar ese ritmo, el calor estaba haciendo mella en mí y por lo que observaba alrededor, en casi todos los participantes en la carrera. A partir de ese momento empecé a sospechar que iba a pasarlo mal, sospecha confirmada al comprobar que lo que se me antojaba un suave descenso no era tal, si no una sucesión de suaves subidas y bajadas que no dejaban recuperar con el tremendo calor existente. En el km.12 mi ritmo se va a 5'20", cojo esponjas para refrescarme, paso por debajo de una ducha, llego al km. 15 y me bebo una botella entera de agua, pero nada mejora. De pronto veo Bayona, pero está todavía a seis kms. y a estas alturas eso es una eternidad, utilizo la bajada a Playa America para soltar las piernas y pasar por una nueva ducha que encontramos en el camino, los tiempos se siguen disparando, ahora 5'25" cada km. recorrido, y lo que es peor, empiezo a pasarlo realmente mal. Aunque lo peor no es eso, lo peor es escuchar cómo empieza a oirse el sonido de las ambulancias y me encuentro con un buen número de corredores tumbados en el suelo, desmayados, reventados y vencidos por el calor, no por los kms., otros han sido más prudentes o han tenido más suerte y han echado a andar. Sigo corriendo asustado, pensando que el próximo en marearse e ir al suelo puedo ser yo, Bayona está ahí, pero casi prefiero no mirarla, aparecen unas animadoras con pompones y todo, tampoco las miro, tan sólo miro al Fore que no deja de anunciar que he sobrepasado el nivel de pulsaciones al que creo oportuno y prudente correr. Por fin llego al km.20 y tomo una nueva botella de agua, no llega a nada, bebo la mitad y la otra mitad la echo sobre mis piernas mientras compruebo que me he ido a 5'40" en el último km., no puedo más pero sigo corriendo, sólo queda un km. para llegar a meta, luego 500 metros, pero esos últimos metros se me atraviesan y se hacen eternos, estoy tan atontado que hasta levanto un poco los brazos al entrar en meta (video). Celebro haber llegado, el tiempo me da igual, paro de correr y se me nubla la vista por momentos, cojo un agua pero se me cae al suelo, menos mal que la organización es de diez y me vuelven a dar otra botella al instante. En dos minutos todo vuelve a su cauce, sigo algo atontado pero ya me he recuperado lo suficiente para acudir a por un par de yogures, el aquarius, fruta...hay de todo, y la verdad es que mi cuerpo lo pide. Después de todo se me ocurre mirar el tiempo, más de siete minutos por encima de mis previsiones, cinco por encima de las más modestas, tiempo neto 1:52:27, casi la mitad pasándolo mal y la última media hora sufriendo como no recordaba, todo por culpa del calor que nos ha vencido después de estar entrenando meses con frío y lluvia. Ahora sólo queda montarse en el autobús de la organización y regresar a Samil mientras comentamos la carrera con desconocidos que han pateado los mismos metros que nosotros.


Días después, en realidad minutos después de terminar la carrera me doy cuenta de lo que todos hicimos mal. Salimos al ritmo al que nos sentíamos cómodos sin tener en cuenta el calor, haciendo una buena primera mitad de carrera, pero esto luego nos pasó factura. Se escuchaba por los altavoces la recomendación de dosificar, en realidad yo pensaba que iba dosificando las fuerzas, pero el error era que con las condiciones ambientales del día, las fuerzas eran menos de las esperadas. El año que viene habrá que ir con más cuidado.

martes, 23 de marzo de 2010

Garmin Forerruner 305


Está claro que cada corredor es un mundo, hay quién no se vuelve loco a la hora de comprar unas mallas o camiseta para correr y quién se preocupa hasta de comprar un gel para calentar los músculos antes de correr en invierno. Además, no hay que engañarse, el corredor mediocre nunca llegará más allá por mucho que se equipe, y el que está naturalmente dotado para la carrera difícilmente será adelantado por quién vista el último tejido técnico inventado.

En mi caso, como corredor popular normalucho que soy, mis límites están claros, sé que a lo máximo que puedo aspirar es a figurar en mitad de la clasificación, pero mi aspiración es otra, tan sólo sueño con disfrutar de la carrera compartiendo kilómetros con muchos otros pirados que emplean su tiempo en calzarse las zapatillas para empezar a devorar las calles. Los tiempos sí que me preocupan, aunque no me obsesionan, pero son sólo mis tiempos, mis marcas, si consigo superarlas siempre me llevo una alegría tremenda, pero no mayor que si disfruto en carrera.

Hace años que aprendí que no podía confiar en mi cuerpo ni en las sensaciones que me transmite. Mi cuerpo es de natural optimista, y siempre me invita a correr más rápido de lo que soy capaz, esto hacía que hace tiempo las carreras largas se convirtieran en un verdadero martirio para mí, hasta que por fin decidí hacerme con un pulsómetro para correr en función de lo que la tecnología me marcase. Nunca he tomado una mejor decisión en esto de correr. La elección lógica fue elegir Polar, y durante muchos años he estado utilizando un RS200 que no cumplió con la fama de fiabilidad de la marca finlandesa. Así que hace unos meses me encapriché con un Garmin y después de mucho pensarlo opté por su modelo Forerruner 305 (en adelante Fore 305), con el que podría ver cómodamente todos mis entrenos en la pantalla del ordenador, hartándome de ver gráficos.

Aquel que quiera ver las todas las prestaciones del Fore 305 no tiene que visitar la página del fabricante. Pero aquí lo que me gustaría es dejar clara mi opinión sobre el aparato, más todavía después de haber estado corriendo con Polar, la mejor marca del mercado en cuestión del pulsómetros. Decir que el Fore 305 no es sólo pulsómetro, si no también GPS, con lo que ello conlleva a nivel de prestaciones (registro de velocidad, distancia, altura, pendiente, navegación básica...). Para el corredor popular el Fore 305 ofrece mucho más de lo que se puede requerir, a nivel de entrenamiento se pueden establecer multitud de alarmas en función de la velocidad, pulsaciones, distancia...y también se pueden establecer entrenamientos personales, compitiendo contra una sesión anterior, programando series etc. Su autonomía teórica es de unas 10 horas, pero yo le he sacado hasta doce horas de funcionamiento, con lo que es apto para senderismo o largas jornadas sobre la bicicleta, recargándose de modo sencillo a través de su soporte conectado al Pc o a la red eléctrica. Respecto a la recepción GPS, decir que normalmente en poco más de un minuto desde el encendido del Fore 305 se tiene conexión con los satélites y puede empezarse a entrenar, pero la recepción incial siempre ha de realizarse en parado, puesto que el GPS no es capaz de pillar la señal en movimiento. Perdiéndose ésta tan sólo cuando se pasa bajo un puente o cubierta, pero el Fore 305 es tan listo que en cuanto se recupera la señal calcula la velocidad y distancia recorrida desde que se perdió la recepción de datos.

Su funcionamiento bajo la lluvia es optimo, mejor incluso que el modelo superior Forerruner 405, que con su pantalla táctil presenta el inconveniente de saltar de parámetro en parámetro con el roce de la ropa húmeda. Eso por no hablar del mayor tamaño de pantalla del Fore 305. Siguiendo con las ventajas, yo utilizo el Garmin tanto para correr, como para montar en bicicleta o hacer senderismo, ya que se puede configurar para que ofrezca distintos datos en función del deporte que estemos realizando, o incluso viene preparado para que el triatleta no tenga que perder tiempo en cambiar el modo de funcionamiento cuando está disputando una prueba.

La usabilidad el Fore305 para navegación el muy limitada, no trae ni puede cargar mapas, pero sí se puede establecer previamente puntos durante el recorrido para que nuestro aparato vaya guiándonos y no nos perdamos. No nos dirá exáctamente por dónde ir, pero marcando las intersecciones o puntos dificultosos del recorrido no nos perderemos en las salidas a correr por la montaña, o en las largas tiradas con la bicicleta.

Desventajas realmente todavía no se las he encontrado, algunos critican su tamaño, pero lo cierto es que éste es el adecuado para poder visionar todos los datos que ofrece. En cuanto al pulsómetro en sí, mi experiencia con él es muy superior a la que he tenido con Polar, y todo por un precio muy inferior al de la marca nórdica. Actualmente se puede encontar el Fore 305 en tiendas como activagps o redcoon por unos 170 euros, una ganga para lo que ofrece, sospecho que tan buen precio será debido a que más temprano que tarde el modelo desaparecerá para ser definitivamente sustituido por el 310XT, su sucesor natural, mucho más caro que el veterano 305.

lunes, 8 de marzo de 2010

VIII Carreira Popular Concello de Padrón


Ubicación: Concello de Padrón (La Coruña)
Sábado 06 Marzo 2010
Distancia: 10,480 km
Objetivo realista: Sub 51' (Sub 50' en sueños)

Por mucho que intento evitarlo no hay manera de lograrlo, nada más despertarme el día de una carrera ya siento las mariposas en mi estómago. Aun a sabiendas de que formo parte de ese grupo de corredores cuya máxima aspiración es acabar justo a mitad de la tabla clasificatoria, los nervios me pueden, y por mucho que esto de correr no sea más que una afición, otra manera de divertirme, el día de la carrera siempre ando inquieto, incluso cuando la distancia es más corta que los 21 km., mi favorita.

Intentando mitigar la desagradable sensación de inquietud, y dado que Padrón se encuentra a unos 20 km. de Santiago de Compostela, aproveché para acercarme a la localidad por la mañana para recoger mi dorsal y la camiseta conmemorativa de la carrera. Padrón es una localidad que puede calificarse de bonita, con un centro histórico bastante agradable para dar un paseo cuando llega el buen tiempo, y un pequeño pero exhuberante parque en el que sentarse a leer el periódico en verano. Junto al centro histórico hay una pequeña explanada presidida por sendas esculturas de los vecinos más insignes surgidos en la localidad, Rosalía de Castro y Camilo José Cela. Ahí es nada, una población tan pequeña ha visto nacer a la figura más representativa de la literatura gallega y a todo un Premio Nóbel de Literatura. La verdad es que resulta una gozada llegar por carretera a Padrón y pasar antes por la parroquia de Iria Flavia, verdadero origen de Camilo José Cela, encontrando a nuestro paso la fundación que lleva su nombre y una preciosa iglesia justo frente a ella.

Pero bueno, vayamos a la carrera, en principio decir que esto de ir acompañado a las carreras por la novia tiene cosas buenas y malas. Lo bueno del asunto es que siempre regresas a casa con un montón de fotos, lo malo es que nada más bajar del coche tu novia empieza a mirar al resto de participantes y no para de señalarlos diciendo que van a llegar antes que tú, como si la apariencia física fuera sinónimo de rapidez (normalmente sí, para qué engañarnos...). La verdad es que con esos comentarios llegas a la linea de salida algo atemorizado, pero al verte rodeado de cientos de personas corriendo de un lado a otro para calentar los músculos, te creces pensando que a tí te dan igual los demás, que bastante tienes con llegar a meta.

Este año, por diversas circunstancias, el número de inscritos no alcanzó las previsiones de la organización, aunque tampoco quedó muy por debajo, en torno a los 600 corredores. A las 17:30 horas se daba inicio a la carrera, pasando rápidamente al lado de la estatua de Rosalía de Castro para ascender hacia el Ponte Do Carmen, durante los primeros metros las sensaciones son las de siempre, hay que ir con cuidado para no tropezar con los demás corredores, ir señalizando los posibles escalones u obstáculos del camino...pero nada más bajar el puente el recorrido se convertía en una larga recta de más de 2 km. con apenas un par de curvas que rompían la monotonía. Mis sensaciones eran buenas, pero en apenas 400 m. el Forerruner 305 indicaba que las pulsaciones estaban en 165 ppm., demasiadas teniendo en cuenta que se acababa de iniciar la prueba. Llega entonces un momento de pánico comprobando como iba a ser incapaz de seguir el ritmo de los corredores que me acompañaban, los dejo ir y poco a poco me voy acomodando a mi ritmo. Caen los dos primeros km. a 4'37"-4'44" mientras vamos reconociendo a los corredores que nos van a acompañar a lo largo de la carrera. Pasamos sobre un puente y enfilamos el paseo fluvial del Río Sar (que también pasa por Santiago, a 100 m. de casa). Al pasar por el primer punto de control observo como un corredor que iba delante mío empieza a quedarse de vuelta a la linea de salida/meta, le animo a que aguante junto a mí y charlamos un poco mientras el Forerruner ya marca las 168 ppm., así llegamos hasta el ecuador de la prueba, donde me sorprende oir mi nombre a voz en grito, e intento posar lo más dignamente posible para Sonia. Paso la primera vuelta en 25'10", pillo la botella de agua y de nuevo en el Ponte Do Carmen pierdo de vista a mi compañero en la carrera y decido tirar solo. La segunda parte de la carrera fue como acostumbra, mientras que yo había dosificado muchos habían tirado a tope, y todo el grupo al que había dejado escapar en el primer km. ahora estaban a tiro de piedra, logrando el adelantamiento en un minuto. Y esta fue la constante de la segunda vuelta, conseguí rebasar a unos 30 ó 40 corredores, aumentando el ritmo a falta de 3 km. a más de 175 ppm., llegando a meta al límite de mis fuerzas en un tiempo oficial de 49'42" (tiempo neto 49'20"). Objetivo más que cumplido, llegar por debajo de 50' se me antojaba imposible, y casi acaricié los 49', pasando por los 10 km. en 47'06".

En la clasificación mi resultado fue modesto, como siempre, puesto 366, pero la recompensa del corredor popular no está el puesto de llegada, meramente anecdótico, si no en esas charlas a mitad de carrera, en los pequeños adelantamientos, en ir arañando algún segundo al cronómetro....

En definitiva, una carrera más que divertida, con un recorrido cómodo y una organización brillante. El año que viene hay que repetir. Y ahora a seguir entrenando para la próxima carrera, la Vig-Bay, media maratón de la ría de Vigo.

miércoles, 3 de marzo de 2010

Mizuno Wave Rider (13)

Pues sí, un post dedicado a unas zapatillas, prueba de que aquí hablaré de lo que me venga en gana. El deporte es mi segunda pasión, después de la música, y adoro todo lo que me hace disfrutar corriendo, patinando, subiendo un monte, o montando en bicicleta. Con esto creo que dejo bien clara mi afición por el material técnico, que no por las marcas, puesto que no siempre son sinónimo de eficiencia, y muchas veces es mejor recurrir a Decathlon antes que dejarse una buena cantidad de euros en el mismo objeto rubricado por una marca de prestigio.

Pero bueno, hay muchas excepciones, y una de ellas creo concierne a las zapatillas de running. Cuando acudo a una carrera suelo ver a mucha gente que emplea material textil de Kalenji (Decathlon), pero rara es la ocasión en la que encuentro a alguien arriesgar su salud acudiendo a esa marca para calzarse. A lo largo de los años he pasado por casi todas las marcas; Adidas, Asics, Nike, New Balance, y pese a estar contento, en especial con Nike y New Balance, siempre había algo que impedía que disfrutase a fondo de este deporte.

Y así es como hace unos ocho años fuí a dar con la marca japonesa Mizuno, optando por el modelo Wave Rider por recomendación del tendero que era mi proveedor habitual de material para correr. En principio parecía una zapatilla perfecta para mí, soporta adecuadamente corredores que estén entre los 65 y 75 kgs, de pisada neutra o ligeramente supinadora (mi caso), y que quieran emplear la zapatilla para carreras de 10 kms en adelante, especialmente para las distancias de 21 y 42 kms.

Al calzarme las zapatillas lo primero que observé fue la manera de ajustarse al pie, a años luz de Nike, y un poco por encima de New Balance, a partir de ahí hace falta un pequeño periodo de rodaje, puesto que durante los primeros kms resulta algo dura, pero pasado ese momento...su amortiguación es sencillamente perfecta, soporta igualmente entrenamiento sobre asfalto e incursiones fuera de él, aportando la estabilidad adecuada para correr sobre caminos de tierra o pedregosos (sin pasarse, no es una zapatilla de trail running), en curva sujeta en todo momento el pie, y hace que la transición de la pisada se haga de la manera más natural posible. En resumidas cuentas, una de las mejores zapatillas para corredor universal (o ligeramente supinador) del mercado. No sé si se trata del tope de gama de Mizuno para corredores con este tipo de pisada, sospecho que sí, pero en cualquier caso poco más se puede añadir a unas zapatillas de estas características.

Por si fuera poco su suela resiste bastante bien el uso, soportando en mi caso, que entro con mucha fuerza con el talón, hasta 900 kms sobre asfaltos muy abrasivos, justo el momento en el que se supone que la amortiguación de una zapatilla empieza a dar muestras de fatiga. Lo cierto es que llegada la hora de retirar cada par siempre pienso que sus prestaciones siguen intactas, pero todo sea por la salud...y así toca utilizar un mínimo de dos pares al año.

Actualmente acaba de presentarse la decimotercera versión de la Wave Rider, teniéndola en casa no presenta prácticamente ninguna novedad, más allá del aspecto estético, respecto a las versiones 11 y 12 de este modelo, por lo que cualquier unidad de pasadas ediciones son una excelente compra. La zapatilla ronda los 140 euros en tiendas, pero la mejor manera, y la más económica es recurrir a Wiggle, donde se encuentra por poco más de 80 euros (gastos de envío a España incluidos). En cuanto al tallaje de Mizuno, es exáctamente el mismo que en Nike, con lo que los usuarios de la marca estadounidense pueden comprar su número habitual sin temor a equivocarse.

viernes, 26 de febrero de 2010

Correr no es de cobardes

No sé si por suerte o por desgracia, la cuestión es que los deportes siempre me han gustado, y digo que no sé si esto es bueno o malo, porque nunca he podido destacar en ninguno, al menos no en cuanto a sobresalir en una disciplina por mis resultados, ahora que por pura cabezonería siempre destaco en constancia. Además, por si no me bastase con cultivar una especie de Síndrome de Diógenes (yo siempre digo que pijo) que me lleva a acumular discos sin parar, lo cierto es que otro tanto me pasa con el material deportivo, ya sea para la bicicleta, el patinaje o el running (correr, vamos).

Todo es empezar, y aunque casi nací montado en una bicicleta, en algún momento, creo que a los trece años, descubrí que sufrir corriendo me producía un extraño placer. Y bueno, esto es algo que podía haber pasado con el tiempo, pero la cuestión es que veinticinco años depués sigo disfrutando corriendo, quizás más que nunca, y ahora además se ha convertido en una obligación por cuestiones de salud que no vienen al caso.

Mis queridos amigos se extrañan de mi afición, y sospecho que en privado se ríen de esta manía mía por calzarme las zapatillas y salir a correr, haga sol, llueva, sople viento o caiga una nevada. Incluso he leido a algún conocido afirmar que nunca entenderá lo que motiva a que una persona se tire a correr más de 42 kms. cuando él se encuentra cómodamente sentado en el sofá de su salón. Bien, antes decía que todo era empezar, y es verdad, primero sales a probar, más tarde corres 10 kms. con mucho esfuerzo, luego te sientes cómodo y te atreves con la media maratón y al final te das cuenta de que los 42 kms. no están tan lejanos (aunque yo todavía no me he atrevido). En cualquier caso, lo que más me sorprende de esta estupefacción de muchos por una de mis aficiones, es que se extrañen porque una persona quiera cubrir lo más rápido posible una distancia, cuando ellos son capaces de pasar horas escuchando sus discos, o se trasladen a otro país para pasar catorce horas al día deambulando de escenario en escenario, siempre de pie, para ver a grupos que probablemente no conocen más que unas pocos cientos de personas en todo el mundo. Yo me apunto a todo, a esos conciertos que me dan vida por todo un año, a las horas de música, y a correr todos los días que me es posible, y por eso por aquí caerá de vez en cuanto algún posteo sobre el running, las carreras populares, o el material deportivo......