Mostrando entradas con la etiqueta Verano. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Verano. Mostrar todas las entradas

domingo, 2 de diciembre de 2012

Todo está en los libros

Supongo que los más jóvenes al leer el título de la entrada de hoy no verán más que una frase que en principio le va como anillo al dedo a la instantánea que presento, sin embargo aquellos que ya cuenten con unos cuantos años a sus espaldas recordarán un programa de televisión y especialmente una canción de Vainica Doble, ambos magníficos...

Más de dos meses después de la última entrada pongo una foto que pertenece al mismo carrete donde estaba la foto que ilustraba aquella entrada. No es casualidad, últimamente me siento más a gusto con la fotografía que realizo y cada vez son más las fotos que me satisfacen. Por supuesto la proporción de fotos dignas/descartes sigue siendo abrumadoramente favorable a estas últimas, pero el mero hecho de encontrar tres o cuatro fotos dignas en un carrete de 36 exposiciones supone todo un éxito.

En los próximos días iré subiendo, o al menos lo intentaré, una serie de instantáneas que me han satisfecho especialmente en el último par de meses. Todas o casi todas ellas urbanas o callejeras, que realmente es aquello que entiendo mejor se me da o que al menos me sale más natural. Pero bueno...vivo en Santiago de Compostela, sería absurdo desaprovechar el auténtico filón que para este tipo de fotografía es la ciudad...


viernes, 28 de septiembre de 2012

El cazador

Prácticamente ya ni recordaba el tiempo que llevaba sin escribir por aquí, tampoco es algo que tenga especial importancia, cuando tienes desatendidas aficiones por la falta de tiempo, el no actualizar un blog (o varios, como es mi caso) es el menor de tus problemas... Hoy andaba pensando en la caza, una práctica que nunca me ha llamado la atención. No me gustan las armas y matar animales no me parece el mejor entretenimiento posible (aunque me gusta, o al menos me gustaba, pescar, lo cual es una contradicción), sin embargo he llegado a la conclusión de que podría aficionarme a cazar (si ello no implicara matar bichos, claro) porque lo que se hace cuando se sale a cazar en poco difiere de lo que hago yo cuando salgo a fotografiar...

Cuando tomo la cámara no hay nada que me haga disfrutar más que la fotografía callejera, o urbana, como queramos llamarla. En realidad he llegado al convencimiento de que me gusta tanto (cuando no más) el propio acto de fotografiar como ver el resultado de mis salidas con la cámara. Todas las semanas veo pasar lentamente los días, descontando las jornadas que faltan hasta la llegada del sábado, el día que madrugo para tomar la cámara y lanzarme a recorrer las calles de Santiago. Probablemente son las cuatro o cinco mejores horas de la semana, o al menos las más relajantes, el tiempo en el que me dedico a cazar personas. De acuerdo, no les quito la vida, pero me apropio de algo de ellos, y lo hago acechándoles, aguardando el momento idoneo para lanzarme a por ellos con el 35 o el 50mm montado en la cámara. Otras veces me quedo en una esquina, pacientemente, aguardando a que las presas vengan a mí...y siempre vienen, tarde o temprano, puede que se demoren, pero antes de que el desánimo me invada, la proxima víctima se pone a tiro.

 Así pues...soy un cazador de personas. Y para muestra la foto de hoy, tomada en el Parque de la Alameda en uno de los últimos días del pasado verano. En esta ocasión no hubo que esforzarse, levanté la vista y observé a este grupo, la foto estaba cantada, la presa era fácil...o no, porque al encuadrar con el 50mm me había comido la escena, de modo que tocó andar hacia atrás a toda velocidad (lo que motivó la sonrisa de todos) mientras compensaba exposición, clavando rodilla en tierra en el momento oportuno y...zas, captura realizada...el aroma de la adolescencia en una instantánea, la felicidad y despreocupación de una etapa de la vida que pasa sin darte cuenta y, lo que es peor, sin valorarla en su justa medida. Jóvenes, guapos, estilosos...¿qué más se les puede pedir a los protagonistas de esta foto?.

Hoy es viernes, mañana toca volver a salir, ya huelo la sangre.

jueves, 22 de septiembre de 2011

Veterano

Me gusta lo antiguo, será cosa de la edad, que hace que las cosas del pasado nos recuerden una juventud que poco a poco se nos va escapando. Nunca he dejado de usar el giradiscos, me decanto por la fotografía analógica, admiro los coches clásicos...por lo general cuando voy a algún sitio siempre acabo fijándome en todo aquello que pude contemplar cuando era un niño o adolescente. Y en el puerto de O Grove no podía ser de otra manera, allí me encontré con multitud de pesqueros modernos, con sus cascos metálicos y sus últimos sistemas para la pesca, sin embargo no pude quitarle la vista de encima a este pequeño pesquero. Realizado enteramente en madera, con su iluminación tradicional, su viva decoración...imposible no volver treinta años atrás, imaginando aquellos años en el levante español, aquellos veraneos de más de dos meses en los que madrugaba para ver cómo llegaban a puerto los pesqueros de Guardamar del Segura, contemplando cómo descargaban las capturas...mundo viejuno.

martes, 13 de septiembre de 2011

Aparcamiento

Sin tantos humos, ni pitidos de los conductores, sin el gris del asfalto, olvidándonos de la atmósfera opresiva de sus interiores oscuros y malolientes...si tengo que elegir, prefiero un barquito y un amarre.

martes, 6 de septiembre de 2011

Paraísos cercanos

Últimamente estoy muy marinero, casi todas las fotos que he colgado durante el verano han tenido por protagonista directo o indirecto el mar. No es casualidad, ya desde bien pequeño comencé a sentir atracción por el mar, supongo que disfrutar de veraneos de los de antes, de más de dos meses, algo tendría que ver. Pasar tanto tiempo en una casa al borde de la arena de la playa, teniendo como distracción principal pasear en bicicleta junto al mar o aprender a disfrutar de la pesca con mi abuelo, hacen que mires el mar de una manera especial. De modo que ahora que ya no paso los veranos junto al mar, por mucho que me quede cerca, siento cierta añoranza de aquellos días, aprovechando cualquier día de fiesta para acercarme a la costa para disfrutar del paisaje y ver de nuevo el mar (océano en este caso).

En estas escapadas uno se da cuenta de que no hace falta viajar muy lejos para encontarar el paraiso, un pequeño paseo marítimo, un puerto pesquero, un bar para picotear algo...no se necesita más. O Grove bien pudiera ser un paraiso, no lo es porque el pueblo no se puede decir que tenga un encanto especial, pero sin duda es un buen lugar para dejarse caer un día cualquiera y disfrutar de todas esas cosas que he mencionado antes. La foto de hoy es de allí, no es fácil encontrar este lugar, hay que dar bastantes vueltas con el coche hasta llegar a él, pero desde esta pequeña playa podemos divisar el otro lado de la ría, las bateas donde se crían los mejillones, chavales aprendiendo a navegar...todo un lujo, y justo al lado de ese horror turístico que es la Isla de la Toja.

miércoles, 31 de agosto de 2011

Menos es más

Todavía no había probado a cargar la Fuji DL Super Mini Zoom con una película de ISO inferior a 400. Su lente, si no recuerdo mal, es f/4.5-7.5, poco luminosa, lenta...pero qué definición y qué colores ofrece. Ahora sé de qué es capaz con una película barata como el Agfa Vista 200, los colores se mantienen inalterados, la definición muy superior a lo que uno podría esperar. Sin duda una de las mejores compras (la mejor en cuanto relación calidad/precio) de los últimos meses. Me encanta la foto de hoy, sencilla, pero a veces menos es más.

martes, 30 de agosto de 2011

Bubbles

No puedo evitarlo, cada vez que visito un puerto y me encuentro con estas boyas que sirven para proteger los barcos de colisiones o rozaduras, pienso en Bubbles, el tema de los injustamente olvidados The Free Design. Afortunadamente Siesta Records los recuperó en los años 90's, reeditando toda su discografía en forma de preciosos vinilos en doble 10", un acierto más que añadir a la discográfica madrileña que ahora parece extinta.

En cualquier caso, no nos salgamos de lo que centra nuestra atención en Instantáneas de Fondo, la fotografía, no quiero que la música se adueñe de este sitio, más existiendo 360º de Separación. La instantánea de hoy esta tomada en el puerto de Ferrol, un puerto al que le tengo bastante cariño porque no pone barreras a que los curiosos deambulen por sus pantalanes cámara en mano. Sólo de este modo se pueden tomar fotografías como la de hoy u otras muchas que atesoro y reflejan el día a día de un barco de pesca.

martes, 23 de agosto de 2011

Sólo para valientes

En esta ocasión me pudo la prudencia, el recuerdo del descenso por esa carretera ocho años atrás pudo conmigo. Al llegar abajo, al faro, había unos cuantos coches aparcados y no tuve más opción que dar la vuelta en el último tramo de carretera, apenas quedaba un metro entre el morro de mi coche y el acantilado cuando lo situé perpenticular al sentido de circulación de la carretera. Las maniobras para dar la vuelta en tan exiguo espacio fueron muchas y supongo que el recuerdo de aquel día, con el coche al borde del precipicio, el temporal azotando el mar y la tierra...la cuestión es que en esta ocasión, cuando inicié el descenso hasta el faro de Punta Candieira, sentí algo así como vértigo y decidí dar marcha atrás hasta un descampado que hay a 800 metros del faro. Me eché atrás, lo admito, pero esta vez mi coche es más grande que años atrás y la carretera (donde no pueden cruzarse dos coches) cada vez me parecía más estrecha.

El Faro de Punta Candieira es un lugar que hay que visitar si se está cerca de Cedeira, al igual que hay que visitar el Faro de Cabo Ortegal cerca de Cariño, son lugares donde el mundo bien podría acabar, ambos impresionantes por igual, aunque la carretera que conduce a Punta Candieira hace a su faro algo especial. En la instantánea de hoy podemos ver la revirada bajada que conduce hasta el faro, si os fijáis bien, a la derecha de la última curva que se vislumbra con claridad hay unos pequeños puntos marrones, son caballos salvajes que pastan libremente por estos montes durante todo el año. Y al fondo, a la derecha de la imagen, comienzan a erguirse los acantilados de la Garita de Herbeira, los más altos de toda Europa. Un lugar mágico, también peligroso en un mal día, poco recomendable para conductores con vértigo, pero también un lugar inolvidable.

Puerto de Cedeira

Hacía muchos años que no pasaba por Cedeira, un pueblecito que en el pasado, cuando aún no vivía en Galicia, frecuentaba con mucha frecuencia. La verdad es que lo echaba de menos, para mí Cedeira marca el inicio de una ruta que recorre los parajes más bonitos de la costa gallega, que no es poco. Desde Cedeira hasta Ribadeo uno no puede dejar de maravillarse con la costa (cantábrica, en su mayor parte), las playas, acantilados, los montes con sus espectaculares vistas...

Pero no me andaré por las ramas, aprovechando que fuimos a pasar unas horas a Cedeira estuve haciendo una serie de fotos de sitios que había frecuentado en el pasado, como el puerto del pueblo. Las fotos que hoy dejo aquí no se conrresponden con el puerto pesquero, al menos no el industrial, si no que reflejan la multitud de pequeños barquitos (algunos ni siquiera llegan a tal denominación) que pueblan el pequeño pueblo de la localidad. La primera foto está tomada desde la fortaleza del municipio, la segunda está tomada desde el ángulo inferior derecho de la primera fotografía. Es decir, son dos puntos de vista de una misma imagen.


viernes, 19 de agosto de 2011

Lo que no se debe hacer

Disparar contra el sol, es obvio, cualquiera sabe que si lo haces apenas obtendrás una serie de sombras. Esto en un atardecer en llamas puede tener su gracia, pero en el resto de las ocasiones ya sabemos que, o bien jugamos a compensar la exposición, o nuestro objeto protagonista saldrá en forma de silueta, no más.

Pero bien, hay días en los que apetece jugar, incluso buscar una silueta, nada más. Así que este fin de semana, estando en Cedeira y con un sol de justicia que iniciaba su descenso hacia el horizonte, me dio por hacer algunas fotografías a contraluz. Era el primer día que sacaba la maravillosa Minolta AF-C, cámara en la linea de la famosa Lomo LC-A, aunque yo diría que más parecida a la serie XA de Olympus. Una pequeña maravilla con una lente estupenda que desde ya mismo se ha convertida en una de mis compactas favoritas, ya iré colgando por aquí alguna foto en condiciones, puesto que con las de hoy no se pueden apreciar las bondades de su lente.

miércoles, 17 de agosto de 2011

Coliseo

Hace unos días veíamos una foto de unos novios asiáticos haciéndose fotos junto al Coliseo de Roma. Bien, hoy vamos a ver bien el que probablemente sea el monumento más emblemático de la capital de Italia. Todavía restan un par de instantáneas más para olvidarnos de él, pero hoy nos dedicamos a este edificio histórico, para verlo en solitario, con toda su majestuosidad, y junto al Arco de Constantino, que se encuentra entre el Coliseo y el Foro Romano.

Un día antes de viajar a Italia recibí la cámara analógica que quería llevar conmigo, la Fuji Zoom Date f/2.8, dotada de un super angular de 24mm con el que estaba seguro de que no se me escaparía nada en mi viaje. Siempre es un riesgo llevarse una cámara sin probar a un viaje, pero en esta ocasión me arriesgué, cargándola casi siempre con mi película favorita de negativo color, el Kodak Ektar 100. El resultado para mí es un completo éxito a la altura del logrado con una cámara infinitamente más cara, como la Fuji Klasse W. Sin duda la mejor elección para aquellos aficionados a la fotografía analógica que quieran tener una pequeña cámara compacta con una lente gran angular y una nitidez fuera de serie.

jueves, 11 de agosto de 2011

Museos Vaticanos

Aunque no lo he comentado, por los últimos posteos resultará obvio que parte de las vacaciones las pasé en Roma. No era la primera vez que me acercaba a la capital de Italia, de hecho ni siquiera era una preferencia para mis vacaciones, pero entre que mi novia no había estado nunca allí y que los destinos desde el aeropuerto de Oporto no son excesivos, terminamos visitando Roma. Ella para descubrirla por primera vez, yo para conocer la ciudad en mayor profundidad. Lo cierto es que creo que ella descubrió la ciudad en detalle, pero a mí todavía me queda mucho más por ver, cuestión de exigencias, soy de esas personas que se recrean mucho tiempo en las cosas, me da pena perderme cualquier cosa y esto hace que los viajes se conviertan en verdaderos maratones turísticos en los que por muchas horas de luz que haya, siempre me faltará tiempo.

De entre todos los lugares que visité en esta última estancia en Roma, quizás el que más dudaba en volver a ver eran los Museos Vaticanos. Y no es que sea porque no merezcan la pena, todo lo contrario, pero sucede que las colecciones expuestas en los Museos Vaticanos, excepción hecha de la Pinacoteca (de la que sólo se puede ver una pequeña parte), suele permanecer inalterada con el paso del tiempo. Obviamente no van a redecorar ni repintar la Capilla Sixtina, ni la Sala de las Cartas Geográficas, ni las Estancias de Rafael, con lo cual si repites visita lo normal es que la práctica totalidad de lo que descubres ya lo hayas visto con anterioridad. En cualquier caso no me arrepiento de haber vuelto por allí, hubiera sido injusto hacer que mi novia se marchar de Roma sin haber visto la Capilla Sixtina o la Sala de las Cartas Geográficas...y yo de paso volví a maravillarme con todos los tesoros que este estupendo museo alberga.

Hoy traigo aquí lo que es el fin de la visita a los Museos Vaticanos, la escalera de salida que nos conduce hacia el exterior una vez terminada la visita. Me fascinan las escaleras de caracol y esta es una de las más grandes y majestuosas con las que me tropecé, en realidad, tal y como sucede con la escalera de caracol del Museo del Pobo Galego, aquí en Santiago de Compostela, esta escalera no es una, sino varias, lo cual la hace todavía más atractiva. Sólo por su mera contemplación merecería la pena darse una vuelta por los Museos Vaticanos, pero encontrarla después de ver la Capilla Sixtina ya es algo fuera de serie.

martes, 9 de agosto de 2011

Volviendo a los mismos lugares

Lo reconozco, soy un hombre de costumbres, intento sobrellevarlo lo mejor que puedo, me esfuerzo por introducir variaciones en mis hábitos, pero lo cierto es que cuando algo me gusta...desde comer siempre en los mismos restaurantes (de vez en cuando pruebo uno nuevo, pero normalmente me gustan más los de siempre), a beber siempre la misma marca de whisky, o repetir la misma foto de un sitio al que voy con relativa frecuencia. La foto de hoy pertenece a mi última visita a Oporto, no puede ser más típica, el puente Dom Luis I sobre el río Duero, las barcas que antiguamente transportaban el vino, la bodega en lo alto de la colina...seguro que ha aparecido en un par de ocasiones por aquí, pero cada vez que visito Oporto no puedo resistirme a acercarme a mirar si todo sigue en su sitio, como si hubiera cambiado algo en los últimos cien años...


En esta ocasión llevaba conmigo una Olympus XA2 cargada con un Lomography Color 100, buena combinación para dejar constancia del que es uno de los rincones (es un decir, lo de rincón) más bonitos de todo Oporto, lo cual no es poco, ya que es una ciudad fantástica.

Postal turística

Escondida en el número 19 de la Via Pellegrino se encuentra uno de esos pequeños secretos que encierra la ciudad de Roma. Al llegar a esa dirección ubicada en pleno centro histórico de la ciudad italiana, nada parece indicar que allí vayamos a encontrar punto alguno de interés, pero lo cierto es que si nos fijamos en la triste y lúgubre arcada que se abre ante nosotros (Arco Degli Acetari) y nos decidimos a traspasarla, damos con un patio de vecinos que pronto reconoceremos por su tipismo y por haber sido reproducido una y mil veces en las guías turísticas romanas.

Lo primero que observamos en este pequeño patio, descuidado, como toda la ciudad romana, es que parece desubicado dentro de la propia urbe, ya que su tranquilidad mundana no parece digna del agitado centro histórico de la capital italiana, si no más bien del maravilloso y popular barrio del Trastevere, mi rincón favorito de Roma. A poco que estemos unos minutos allí, contemplando la descuidada pintura muchas veces repleta de desconchones, observaremos a sus vecinos disfrutando tranquilamente de la vida, tomando un café, leyendo un libro...sin importarles los turistas (somos pocos los que llegamos aquí, la verdad) curiosos ávidos de disfrutar de esta idílica visión de la vida romana, tan alejada de la real, repleta de coches a toda prisa y conductores malumorados. Los viajes merecen la pena por este tipo de detalles, así que si viajas a Roma, no dejes de buscar este patio, su contemplación merece cinco minutos de tu tiempo.

viernes, 5 de agosto de 2011

Recorrer medio mundo para hacer el ridículo

Al menos esa es la impresión que me da a mí. Mes de Julio, Roma, temperaturas de infarto (40ºC el día de esta instantánea), vestidos de novios, con decenas de personas haciéndote fotografías en el sitio más turístico de toda la ciudad, país...¿planeta?. La situación ya es de por sí incómoda, pero pensar que te has recorrido (literalmente) medio mundo para llegar hasta aquí, es de locos. Y lo peor de todo es que es muy habitual que muchas parejas de novios (los italianos tienen un pase, por aquello de la comodidad y tenerlo cerca) pasen por este suplicio para poder atesorar un recuerdo de tan dudoso valor...más en estos tiempos, en los que los divorcios están a la orden del día.

Pero bueno, ya se dice por ahí, en este mundo hay gente para todo...