Mostrando entradas con la etiqueta Portugal. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Portugal. Mostrar todas las entradas

martes, 9 de agosto de 2011

Volviendo a los mismos lugares

Lo reconozco, soy un hombre de costumbres, intento sobrellevarlo lo mejor que puedo, me esfuerzo por introducir variaciones en mis hábitos, pero lo cierto es que cuando algo me gusta...desde comer siempre en los mismos restaurantes (de vez en cuando pruebo uno nuevo, pero normalmente me gustan más los de siempre), a beber siempre la misma marca de whisky, o repetir la misma foto de un sitio al que voy con relativa frecuencia. La foto de hoy pertenece a mi última visita a Oporto, no puede ser más típica, el puente Dom Luis I sobre el río Duero, las barcas que antiguamente transportaban el vino, la bodega en lo alto de la colina...seguro que ha aparecido en un par de ocasiones por aquí, pero cada vez que visito Oporto no puedo resistirme a acercarme a mirar si todo sigue en su sitio, como si hubiera cambiado algo en los últimos cien años...


En esta ocasión llevaba conmigo una Olympus XA2 cargada con un Lomography Color 100, buena combinación para dejar constancia del que es uno de los rincones (es un decir, lo de rincón) más bonitos de todo Oporto, lo cual no es poco, ya que es una ciudad fantástica.

jueves, 7 de julio de 2011

Sí (también) a lo digital

Aunque queda claro que este es principalmente un blog sobre fotografía analógica (especialmente en el último año, a causa de la lesión que me tuvo alejado de las carreras que aquí comentaba), para nada reniego de la fotografía digital. Sólo que lo cierto es que normalmente voy de un lado para otro con las compactas analógicas, que acostumbran a ser pequeños juguetes que ofrecen resultados realmente sorprendentes. Sin embargo cuando salgo fuera de casa, a pasar un fin de semana o de vacaciones, nunca dejo pasar la oportunidad de llevar una reflex digital y acabo haciendo tantas fotos con ésta como con las dos o tres cámaras analógicas con las que también cargo.

La foto de hoy corresponde con una vista de el tramo final del Río Limia a su paso por la localidad portuguesa de Viana do Castelo. Al fondo de la instantánea podemos ver el impresionante puente de hierro diseñado por Gustave Eiffel, uno de los símbolos de la ciudad y todavía a pleno rendimiento. Cada día me gusta más Portugal, aunque creo que ya lo he dicho muchas veces por aquí. Mi próxima visita al país vecino será la próxima semana, para tomar un avión con destino a Roma, así que aprovecharé para ír un día antes y estar en Oporto toda una jornada. Después volveré por allí en Septiembre, para la media maratón de la ciudad del Duero, pero bueno, eso ya será otra historia...

viernes, 17 de junio de 2011

Fe a la portuguesa

Hace tiempo leí que Braga era la ciudad porguesa donde con mayor fervor se profesaba la fe católica. Hasta tal punto se resaltaba esta circunstancia que durante la pasada Semana Santa suspendí un probable viaje a la ciudad para no tener que sufrir las supuestas aglomeraciones de sus procesiones, o tener alguna dificultad para encontrar alojamiento.

No mentía esa información a la que aludo, después de visitar la ciudad por segunda vez, ahora ya en profundidad, diría que Braga es difícilmente concebible sin la profunda religiosidad de muchos de sus habitantes. Y desde luego que esto no tiene que ver con la cantidad de iglesias que pueblan sus calles, ni siquiera con el famoso Santuario de Bom Jesus, si no con pequeños detalles de la vida diaria que te hacen comprender lo diferentes que son las cosas en esta agradable ciudad. Por ejemplo, me resultó extremadamente curioso comprobar cómo en la puerta de una tienda de MANGO había pegados (por los propios trabajadores, o la dirección) carteles que anunciaban romerías o fiestas en honor a un santo/a. Algo así en España no podría suceder, aquí asociamos la religiosidad (es un hecho, no me posiciono, sólo digo lo que hay) con algo del pasado, incluso generando mofa, cuando no irritanción y beligerancia, en parte de la población. Ver ese tipo de publicidad en una de las tiendas de MANGO en España en principio me resulta impensable.

Otro detalle, la religión no sólo se vive en las iglesias. Salpicando las calles de Braga podemos encontrar un buen número de altares, no me fijé a quién estaban conmemorados, en los cuales la gente tiene un lugar para dejar sus velas o cirios, supongo que buscando un mayor efecto en sus plegarias. Cosa realmente curiosa y, de nuevo, impensable en España, donde dicha manifestación no duraría más que unas horas, siendo arrasada en poco tiempo por el salvaje de turno.

Mi religiosidad es la justa, la verdad, quizás por ello me sorprenda tanto la forma de ser de la gente de Braga, aunque quizás lo que más me llama la atención, en general, es que los portugueses siguien siendo personas educadas y amables, respetuosas con los demás, cosa que aquí en España hace mucho que se olvidó. Volver al país vecino siempre es un verdadero placer, nunca me canso.

Ah, la foto de hoy, lo olvidaba, está tomada en uno de esos altares que hay dispuestos por las calles. Fuji Klasse W y Agfa Vista 200. Una buena película, con un grano agradable, pero a años luz del Kodak Ektar con el que cargué la Klasse W por primera vez. Obviamente, son películas de características (y precio, vaya) completamente distintas. Esta foto es una de mis favoritas de los últimos tiempos.

martes, 14 de junio de 2011

¡Fiesta!

Poco más que añadir, la verdad, me encanta la decoración tradicional de las fiestas, no son necesarios montajes de iluminación y sonido espectaculares, ni mucho menos. Los portugueses, mucho más modestos que nosotros (además de más educados, serviciales y mil cosas más) lo saben perfectamente y cuando llega el momento de engalanar sus calles para una fiesta lo tienen claro.

Hace unos días era fiesta en Viana do Castelo y las calles principales del casco viejo de la ciudad aparecían alegremente engalanadas con unas preciosas cintas de colores. Nada más sencillo, pero tampoco más efectivo. Alegre y bonito. Me encanta la instantánea de hoy.

martes, 11 de enero de 2011

Luz, al fin

Más de un mes de inactividad, me encantaría decir que he estado demasiado ocupado divirtiéndome como para emplear mi tiempo subiendo fotos o escribiendo sobre música, pero lo cierto es que ha sido un mes de cierto hastío vital. En fin, odio a la gente que se pone melodramática, qué más da el mes pasado, lo mejor será ocupar el tiempo presente...

Por cierto, los faros me encantan, arquitectónica y metafóricamente siempre me han atraido, de modo que no pierdo oportunidad de retratarlos cada vez que estoy cerca de uno de ellos. El de hoy es bien pequeño, pero me gusta igualmente por estar situado al final de un largo espigón que franquea una de las riberas de la desembocadura del río Duero. Desde él se puede contemplar Foz, la playa de Oporto, el río Duero y el Atlántico en toda su inmensidad. Lo he dicho muchas veces, pero lo repito, me encanta Portugal, sus ciudades, pueblos y gentes. Toca hacer una excursión en cuanto salga el sol. Feliz año, volvemos por aquí.

miércoles, 8 de diciembre de 2010

Infinito

Hoy otra anécdota, los últimos días estaba poniendo fotos hechas con la reflex digital, así que volvemos a lo analógico, en este caso indudablemente analógico debido al brutal grano de la imagen. Lo cierto es que la imagende hoy es una pifia por culpa del laboratorio, que echó a perder en el revelado el Agfa RSXII 200 que tanto prometía. Pero bueno, sin embargo esta foto me gusta, la sensación de puente sin fin está muy bien. Tengo que volver otro día por Tui para repetir la foto en condiciones. La instantánea está realizada en el puente de metal que une Tui y Valenca Do Miño, hasta la construcción de la autovía que cruza el Miño, esta era la única vía en mucho kilómetros para pasar de España a Portugal.